What do you think?
Rate this book


236 pages, Hardcover
First published January 1, 1988
…alone, faced with a black cloud, not knowing if you should try to find your home in that cloud again, with all the things that you’ve lost, to find your kids, who have grown up and don’t need you anymore, and your husband who once kept that house solidly in place, as if he were nailing it fast to the ground with his firm step.
Look, Luci, how with old age I forget everything, but I do remember that when I was a young girl there were boys who drove me crazy because they were very tall or very handsome. Anyway, I would act like a ninny, I was so eager for them to ask me to dance, or for even the briefest rendezvous in some square. But then, when they kissed me, sometimes it would burst like a bubble, I just suddenly stopped liking them. Because their hands were sort of awkward, I don’t know, or they had bad breath, or they kissed too hard. And others who appealed to you less when you just saw them in passing, they could kiss you and drive you crazy. The ones who knew how to caress. I remember that as if it were yesterday.
– We’re going back sixty years or more.
Puig, el único novelista que escribe de oído
Me acuerdo que cierta señora muy inteligente dijo que los personajes de Puig nunca quieren parecer o sonar inteligentes, y es completamente acertado. Sus textos no son esos que subrayás y subrayás; seguís leyendo y leyendo, escuchando y escuchando. Manuel es de esos autores que pueden despegarse completamente de los elementos narrativos de los que la mayor parte de los escritores son esclavos, y reivindicar recursos, géneros que él ama y no tiene miedo ni vergüenza de mostrar que lo hace.
“Cae la noche tropical” es probablemente Puig at his finest, en el sentido de que ya tiene completamente pulida su voz, la voz de sus personajes y todos los recursos “Puigianos”(?) constituidos, combinando efectivamente lo mejor de sus mejores novelas “El beso de la mujer araña” y “Pubis Angelical”.
Manuel nunca te va a deleitar con una descripción exquisita de la realidad; la realidad es la voz de sus personajes, simple y llanamente. Mucha gente habla de la oralidad de sus personajes, pero para mí siempre es una musicalidad, casi imposible de expresar en palabras. Es esa cancionsita que se te queda pegada y no podés parar de tararear por una semana. El nivel de naturalidad que manejan los diálogos de la novela es para pararse y aplaudir; por momentos recordé esa madrugada de navidad cuando, volviendo de fiesta, escuché a mis dos abuelas tiradas en la cama charlando (¡¡5AM!!).
En fin, la sensibilidad que tiene Puig solo podría ser concebida por un puto. Solo eso tengo para decir.
Y no solo un puto, sino el mejor señor Puto que pudo tener Argentina.