“−Llevo enamorado de ti desde que te escuché por primera vez −confiesa, en tono comedido−. Me acuerdo de dónde estaba, de lo que hacía y de lo que llevaba puesto, todos esos ridículos detalles que memorizas involuntariamente cuando ocurre algo que te cambia la vida, cuando oí tu voz. Y no es algo que pueda olvidar de repente. Te quiero, y te quiero queriendo. Adrede. Aposta. Porque me gusta. Porque no hay nadie mejor para mí, ni lo habría.”
Si hay algo que me gusta de Eleanor Rigby son sus diálogos entre personajes. En eso la autora se merece un premio Nobel.
Ya había leído El profesor de baile de la señorita Seymour y El diablo también se enamora de esta autora, y son dos historias preciosas de romántica histórica que me enamoraron. Cuando hablé con Eleanor me dijo que El profesor de baile de la señorita Seymour había sido una de sus novelas más flojas. Y yo me pregunté, si ese libro que me gustó tanto ha sido flojo ¿cómo serán el resto de sus libros?
Son los típicos diálogos entre personas inteligentes, que se te ocurren cuando ya estás en tu casa después de discutir con alguien, y te arrepientes de no haber dicho. Pues Eleanor hace un trabajo fantástico, porque no es una novela como otra cualquiera, sino que se nota que es de humor inteligente.
“No tiene por qué ser un bajo. Siempre se puede construir algo nuevo, pero esta vez bien situado. Un ático con vistas, sólo que con vistas al futuro; vistas a largo plazo que se afronten con una mirada positiva.”
−Te juro que ha sido un accidente −susurró.
− ¿El qué?
−Enamorarme de ti."
Pues ya os puedo adelantar que Un ático con vistas me ha flipado. Empecemos hablando de los protagonistas.
Matty trabaja en una librería y tiene como mejores amigas a Ely y Tamara, dos chicas que viven en el edificio 13 de la Calle Cortázar. Ese edificio es como una familia gigante, todos los vecinos viven enterados de lo que les ocurre a los demás menos el propietario del ático. El propietario del ático se ha convertido en un misterio para la comunidad de vecinos porque nadie conoce ni su aspecto, ni en qué trabaja.
“− ¿Despejar incógnitas te parece interesante?
Matilda me devuelve la mirada. A esta distancia tan escasa −y asfixiante− sus ojos son de un tono castaño acaramelado precioso.
−Sólo si esa incógnita me soluciona el enigma que eres tú.”
Julian Bale vive en el ático misterioso del edificio. Por problemas personales tiene un problema grave y no puede salir del ático. Cuando su hermana Alison contrata a Matty para que le ayude con las tareas que son fuera de casa, nacerá una amistad entre los dos.
“Alison me ha pagado un adelanto, ha depositado toda su confianza en mí y me ha dicho que soy perfecta para el puesto. Me lo ha dicho con ese brillo intenso en los ojos que sólo un psicópata simpático podría tener.”
Aunque es una amistad que no empieza con muy buen pie… me he reído mucho con las escenas que se describen en este libro. Eleanor crea un clima impresionante para contar su historia de forma directa y para que se te aparezca la imagen en tu cabeza.
Pero no todo es lo que parece, ambos personajes tienen problemas reales de la vida misma que hacen determinante en la historia la forma de afrontarlo cada uno. Matty vive la vida como si fuera el último día de su vida, por lo que no entiende cómo Julian está tirando su vida entre cuatro paredes con la actitud pesimista que le caracteriza.
“Un corazón roto se puede curar, pero un alma llena de incertidumbre puede ser inmortal”
A mitad del libro llegando al final descubres cuales son los problemas de Matty y Julian, y como uno de ellos luchó con todas sus fuerzas para superarlo, y cómo el otro por x motivos ha decidido encerrarse en sí mismo para no sufrir más.
“Un buen día estás en el lugar equivocado, en el momento equivocado, y eres víctima de un revés que cambia tu visión del mundo. Y entonces te preguntas si merece la pena pelear por hacerte un hueco en un sitio tan horrible. Si no es más conveniente ocultarte”
Me encanta como Eleanor ha dado visibilidad a problemas tan reales de la vida misma y los ha introducido en la historia. Encontramos machismos, maltratos y violencia doméstica, la muerte de tu pareja, enfermedades como el cáncer, y los problemas que afronta América son sólo unos cuantos de los temas que toca, y que lo hace de una forma magistral.
“Nunca somos dueños de nosotros mismos. Hay partes que entregamos, que nos arrebatan, que se nos pierden y que rompemos.”
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Me quedo con los diálogos y la historia tan preciosa que ha creado.