Santiago Roncagliolo ha vivido en México, Perú y España. Su libro Abril rojo (Alfaguara, 2006) lo convirtió en el ganador más joven del Premio Alfaguara de Novela. y está en vías de traducción a más de diez idiomas. Su novela Pudor (Alfaguara, 2004) ha sido llevada al cine. Además, ha publicado El príncipe de los caimanes y los cuentos de Crecer es un oficio triste.
También ha escrito guiones de cine y televisión, traducciones literarias y libros para niños. En la actualidad, reside en Barcelona y colabora con el diario El País de España y varios medios latinoamericanos.
Cuando comencé a leer en serio, Santiago Roncagliolo fue una figura ineludible. Escribía de forma sencilla pero que te atrapaba en su unidad. Sin exceso de adornos, su prosa fluía como un río en el que uno navegaba de forma placentera. Este libro de cuentos lo estuve buscando años. Y valió la pena. Relatos de juventud con los que uno se identifica, una crítica a la sociedad hipócrita limeña, la expresión de los dolores de una etapa compleja e historias bien contadas. Un libro que debería reeditarse para los jovenes lectores y escritores.
Es un libro que inicie el año pasado y me demoro más días de lo normal leerlo porque tuve momentos de bloqueos personales. Sin embargo este libro te teletransporta al pasado: los que crecimos en lima reconocemos lugares, bromas y situaciones que solo un limeño a sentido y nos sumerge en los recuerdos que propios que salen a flote junto con las vivencias de los personajes. Para el que no ha crecido en Peru, descubrirá un poco de la idiosincrasia limeña vista desde la perspectiva de unos niños, púberes, adolescentes y jóvenes de la clase media alta tradicional. Aunque no comparto la forma de pensar de los personajes en todas las situaciones, debo reconocer que he vivido muchas experiencias similares y conozco gente muy parecida a muchos personajes. Lo que me ha hecho sentirme identificado y parte de varios de sus cuentos.
Luego de un tiempo de bloqueo lector..... me animé a leer estos relatos sin tener alguna alta expectativa. Sin embargo, Roncagliolo hizo de la suya y me transportó a otras vidas. Muy recomendado!