En este poema escrito a partir de fragmentos, Claudio Bertoni retrata un discurso amoroso en el que ocupa el lugar del observador, dejando entrever retazos de la historia protagonizada por Violeta: «El / amor / no es / una mercancía / que se ofrece al / primero que se presenta. // Un / corazón / ama o no / ama. // ¿Cómo / es posible / prometer el / corazón?».
Claudio Bertoni (Santiago, 1946). Poeta, fotógrafo y artista visual. Ha publicado más de veintelibros entre los que destacan El cansador intrabajable (1973, 1986, 2008), Sentado en la cuneta (1990), Ni yo (1996, Premio Mejores Obras Literarias, categoría poesía publicada, 1997), Una carta (1999), Harakiri (2004, Premio Mejores Obras Literarias, categoría poesía publicada, 2005), Rápido, antes de llorar (2007), Piden sangre por las puras (2009), ¿A quién matamos ahora? (2011), Adiós (2013), ¿Puede aceptarse todo esto? (2017) y Cabro chico (2018). En 1993 recibió la beca Guggenheim. En esta editorial se publicó también Una conversación con Claudio Bertoni (2017).
Estudió en el Liceo Alemán y luego ingresó en la facultad de Filosofía de la Universidad de Chile,1 que abandonó pronto, después de conocer a la poetisa y artista Cecilia Vicuña, que se convertiría en su pareja por varios años. También realizó estudios de Música en el Conservatorio Nacional. A principios de los años setenta, se dedicó a la música (fue percusionista de Fusión, primer grupo de jazz-rock chileno), la fotografía y a la escritura.
Pasó algunas temporadas becado en Estados Unidos (1964, American Field Service en Denver; 1993, Beca Guggenheim). Vivió asimismo en Europa (adonde viajó con Vicuña en 1972), principalmente en Londres y París (1972-76). Precisamente en Gran Bretaña, en 1973, publicó su primer libro, El cansador intrabajable.1
Ha realizado importantes exposiciones fotográficas en el Museo Nacional de Bellas Artes de Santiago (1995 Peligro a medio metro; 1998 Desnudos en el Museo) y participado en muestras colectivas en Alemania, Colombia, Ecuador, España, Estados Unidos, Gran Bretaña, Holanda, México, Portugal y Suiza.
Es uno de los primeros chilenos que tradujo a Charles Bukowski.2
Vive en Concón desde que regresó a Chile, en 1976.3 Hoy graba sus creaciones, y continúa escribiendo en su diario.
No sé si culpar al equipo editorial, la curatoria o a las ansias de mantener a Bertoni vigente, pero necesito una gran explicación de lo que acabo de leer. Lo compré ilusionada por tener mi primer poemario del autor, ya que lo que he leído -y he amado- solo ha sido en sucuchos éticamente protestables en internet. Y no podría estar más decepcionada.
La poesía debe hacerte sentir, incluso enojo por lo pésimo de un verso. El problema de este texto radica en eso: no hace sentir nada. Y viendo el resto de reseñas, noto que mi experiencia es colectiva.
Tengo pena, estas palabras no le hacen justicia al poeta.
Por favor, si van a comenzar a leer a Bertoni no comiencen por esto.
No le veo sentido a este libro. De verdad que no. Veo un significado amoroso, que entreve un dejo de nostalgia y distancia. Sin embargo, ¿por qué ejecutarlo así? ¿Por qué adoptar una forma tan insípida? Bertoni, más allá de lo polémico y cochino que pueda ser, es un gallo que sabe construir imaginario al poema. Aquí no existe nada de eso, parecen ser palabras que algo de semántica comparten pero no llegan a ningún lado.
Si rescato algo, es lo siguiente (que más encima colocan estos versos en la contraportada, supongo que para venderlo de alguna forma):
"...lo recomiendo solo para alguien que quiera oir un poco más, lo que sea, de un viejo conocido".
Este libro de Bertoni tiene muy poco contenido, es una obviedad si lo tienes en las manos, las razones para comprarlo o leerlo, en mi caso, fue completar la lectura de Bertoni.
Mi primera idea fue que están "estrujando" al poeta o rastrojeando mucho sus cuadernos, pero este poema/relato es al parecer de mucho antes, Overol hace un favor re-editándolo. Tal como comenta alguien más, NO es para empezar a conocerlo, lo recomiendo solo para alguien que quiera oir un poco más, lo que sea, de un viejo conocido
Me considero un gran fan de Bertoni. Sin embargo, este libro no me terminó de gustar. Tiene versos muy lindos, pero me parece que se queda a mitad de camino para terminar de contar una historia. Después de obras como Cabro Chico o Novela -incluso después de un libro muy parecido y muy bueno como Cero- por lejos no está entre mis favoritos. Si quieren empezar a leer a Bertoni, recomiendo, vayan por los que mencioné o por Harakiri (mi preferido).
En torno a la escena de dos amantes que se encuentran en un bosque se articula este breve poemario de lenguaje contenido, cualidad que no deja de sorprender en alguien como Bertoni. Hay dos fuerzas en tensión: por un lado los amantes apasionados, por el otro el autor que observa la escena con distancia y algo de frialdad, y entre medio el lector, tironeado de un lado al otro. Me hizo pensar en la experiencia de observarse a uno mismo desde afuera cuando se está en medio de una situación intensa.