Figura que poco a poco pero con fuerza incontenible ha ido haciéndose en el último siglo con un lugar descollante en la lírica universal, Emily Dickinson (1830-1886) se revela como poeta inclasificable, aunque imprescindible, pues pocas figuras han transitado como ella por el sutilísimo filo que separa el ser del no ser, el exterior del interior, la plenitud del vacío, la palabra del silencio. La presente antología bilingüe reúne ciento un poemas que, pese a tomar como criterio preferente su imagen más "gótica", la más decadente y fuerte, la que justifica su lugar entre los grandes, la que más se acerca a nuestra modernidad, incluye asimismo, como necesario contrapunto, algunas de sus composiciones más tempranas y amables. Selección y traducción de Amalia Rodríguez Monroy
Emily Dickinson was an American poet who, despite the fact that less than a dozen of her nearly eighteen hundred poems were published during her lifetime, is widely considered one of the most original and influential poets of the 19th century.
Dickinson was born to a successful family with strong community ties, she lived a mostly introverted and reclusive life. After she studied at the Amherst Academy for seven years in her youth, she spent a short time at Mount Holyoke Female Seminary before returning to her family's house in Amherst. Thought of as an eccentric by the locals, she became known for her penchant for white clothing and her reluctance to greet guests or, later in life, even leave her room. Most of her friendships were therefore carried out by correspondence.
Although Dickinson was a prolific private poet, fewer than a dozen of her nearly eighteen hundred poems were published during her lifetime.The work that was published during her lifetime was usually altered significantly by the publishers to fit the conventional poetic rules of the time. Dickinson's poems are unique for the era in which she wrote; they contain short lines, typically lack titles, and often use slant rhyme as well as unconventional capitalization and punctuation.Many of her poems deal with themes of death and immortality, two recurring topics in letters to her friends.
Although most of her acquaintances were probably aware of Dickinson's writing, it was not until after her death in 1886—when Lavinia, Emily's younger sister, discovered her cache of poems—that the breadth of Dickinson's work became apparent. Her first collection of poetry was published in 1890 by personal acquaintances Thomas Wentworth Higginson and Mabel Loomis Todd, both of whom heavily edited the content.
A complete and mostly unaltered collection of her poetry became available for the first time in 1955 when The Poems of Emily Dickinson was published by scholar Thomas H. Johnson. Despite unfavorable reviews and skepticism of her literary prowess during the late 19th and early 20th century, critics now consider Dickinson to be a major American poet.
los poemitas muy chulos y ya sabéis que como persona a la que le encanta tener opiniones poder comparar con las traducciones me viene genial eso sí la introducción es para darle de comer aparte (y no en el buen sentido)
3.5 Obvio que los poemas de Dickinson son la caña pero con la traducción y prólogo de Amalia Rodríguez Monroy tengo sentimientos encontrados. Me da la sensación a veces que se cree la única persona del mundo que comprende de verdad a Emily Dickinson en vez de aceptar que nadie es capaz de objetividad ante un mundo interior como éste... El prólogo ofrece alguna cosa interesante pero también le veo un afán de chismorreo y las traducciones se toman unas licencias extrañas. No me habría leído este libro si no fuera edición bilingüe.
Es la peor traducción que m'he encontrado en años. La poesía es muy difícil de traducir, requiere de una sensibilidad extra en la traductora para poder comprender las figuras y el valor exacto de cada palabra, de cada fonema... Este no es el caso. Suerte que tenemos la versión inglesa y podemos prescindir de la traducción. Por poco inglés que se sepa aconsejo su lectura en el original y confiar en nuestra propia capacidad para desentrañar el secreto de cada verso. Tampoco la introducción es muy clara
Admiro mucho a Emily Dickinson y, normalmente, sus poemas mr reconfortan de una manera quizás parecida a los de Santa Teresa. Sin embargo, no ha sido el caso de este libro.
Muchos denuncian la pésima traducción de los poemas, personalmente, no creo que la traducción sea perfecta, tampoco horrible. Me da mucha pena, entonces, dar tan baja calificación a tan grande poetisa, pero tengo que ser objetivo, y el libro no me ha conmovido nada.
No he llegado a marcar diez poemas que me hayan gustado, teniendo en cuenta la gran colección que presenta el libro. La mayoría de poemas me han dejado frío e indiferente, siendo eso algo que no consideraba posible con Dickinson.
Pese a todo, no quiero decir que sea un libro malo, de hecho lo he leído en pocas horas. Simplemente, creo que no era el momento más indicado.
La traducción merece un 4, especialmente por la introducción... Sin embargo, no puedo darle menos de un 5 a Emily Dickinson. No importa cuántas veces la lea, su capacidad para observar y analizar desde la distancia sigue sorprendiéndome. Como pudo captar tantas facetas de la vida, como si hubiera vivido muchas en una sola.
Algunos poemas son muy poderosos, otros oscuros y complejos. La traducción es interesante, a veces no podía recuperar el sentido que le dio la traductora o la elección de las palabras. No atino si por la métrica o qué, si eran extraños...
Ha costado. Me ha pillado en mal momento vital (exámenes, coronavirus, la carrera...) pero aún así me ha dejado con buen sabor de boca. Tiene poemas super bonitos y adoro a Emily menuda makina <3 Lo que pasa es que no soy de antologías 4/5