Me considero una neófita en prácticamente todos los géneros de literatura, me hace falta muchísimo por conocer y explorar. Ramsey Campbell para mí es parte de la exploración, más concretamente del género de terror – horror. Siento que este libro fue una buena aproximación al género, y es que creo que, en estos tiempos modernos y post modernos, lo más difícil es asustar y hacer reír. El miedo que produce Ramsey Campbell no es del tipo que te va a catapultar el corazón del pecho, es un miedo construido lentamente desde la zozobra, pero al mismo tiempo se combina con la sobriedad y el sosiego en la narración.
Campbell recurre a los temores cotidianos, no al monstruo que espera en la oscuridad, y es por esto que su efecto es diferente sobre el lector. En influencia, se parte de dos opuestos, el final de la vida y el inicio de esta, los personajes principales son la tía - abuela Queenie y la niña Rowan, que ejemplifican el inicio y el fin del ciclo de la vida.
Ramsey crea una atmosfera de añoranza y abandono, en esta dinámica nos expone al olvido, porque Queenie encarna estos sentimientos y se vale de Rowan para hacerlos explícitos, Queenie no quiere morir, no quiere estar sola, pero más allá de la soledad no quiere ser olvidada, es egocéntrica y egoísta. Rowan por otro lado, es una niña dulce e inocente que apenas está empezando a vivir y que no comprende el mundo de los adultos, sus pesares o sus angustias.
Presentando el enlace de la anciana con la niña, Campbell nos lleva por los derroteros de la angustia a desaparecer, por la necesidad de preservar la identidad y no querer mirar al vacío. Campbell no suscita miedo, pero evoca la angustia de ese ser indefenso que fuimos de niños y la angustia ahora de adultos al pensar en nuestra futura vejez. Si bien, no hay una lucha evidente entre el bien y el mal, el autor si nos da esperanza, pues al menos la mezquindad puede ser derrotada.