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Poesía española del Siglo de Oro
S.l. 19 cm. 193 p. Encuadernación en tapa blanda de editorial. Colección 'Biblioteca básica Salvat', numero coleccion(40). Selección y prólogo, Luis Rosales. Poesías españolas. S. XVI-XVII. Rosales, Luis. 1910-1992 .. Este libro es de segunda mano y tiene o puede tener marcas y señales de su anterior propietario. 8434580438
- GenresPoetry
251 pages, Paperback
First published January 1, 1982
About the author
Luis Rosales
69 books12 followersLuis Rosales Camacho fue un poeta y ensayista español de la generación de 1936. Miembro de la Real Academia Española y de la Hispanic Society of America desde 1962, obtuvo el Premio Cervantes en 1982 por el conjunto de su obra literaria.1
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Displaying 1 - 3 of 3 reviews
November 20, 2019
Según Wikipedia:
Los poemas de pastores, las lisonjas a reyes y aristócratas y los sonetos dedicados a los bucles dorados y los labios de rubí me dejan frío por lo que no es sino con la Sátira a una alcahueta de Diego Hurtado de Mendoza y Al salir de la cárcel de fray Luis de León que me empezó a interesar la antología. De hecho, incluso de la época renacentista, son los poemas más personales e idiosincráticos como el gracioso poema de Baltasar de Alcázar que promete echar un cuento que nunca comienza por interponerse la comida:
Si bien el idealismo renacentista luce hoy día como desfallecido cuando no lugar común, los cancioneros anónimos siguen conservando toda la vivacidad, vitalidad, concisión epigramática y contundencia del gracejo español como por ejemplo:
La antología no precisa donde terminan los autores renacentistas y dónde comienzan los barrocos pero considero que la línea divisoria podría darse con A las ilusiones militares de Andrés Rey de Artieda y (De una de las Argensolas) de Bartolomé Leonardo de Argensola:
Rosales también incluye un poema de Gabriel Bocangel y Unzueta, el Cortesano Discreto que es imposible leer sin recordar la burla que hace Shakespeare de tal discreción en la figura de Polonio en Hamlet.
De Quevedo también destaca la dura ironía final de Al repentino y falso rumor de fuergo que se movió en la plaza de Madrid en una fiesta de toros
El Siglo de Oro [Español] no se enmarca por fechas concretas, aunque generalmente se considera que duró más de un siglo, entre 1492, año del fin de la Reconquista, el Descubrimiento de América, y la publicación de la Gramática castellana de Antonio de Nebrija, y el año 1659, en que España y Francia firmaron el Tratado de los Pirineos. El último gran escritor del Siglo de Oro, Pedro Calderón de la Barca, murió en 1681, año también considerado como fin del Siglo de Oro español.Desde el punto de vista literario, el Siglo de Oro suele dividirse en dos períodos, el período renacentista y el período barroco. Luis Rosales los caracteriza así en su prefacio a este libro:
El primero tiene un principio rector: la imitación de los clásicos.. Ni Garcilaso, ni fray Luis, ni san Juan de la Cruz pretenden ser poetas originales […] Su estilo tiene siempre una notable contención […] Su lengua, clara y articulada, prima siempre sobre el estilo. Sus formas poéticas son limitadas […]: el soneto, la canción petrarquista, el terceto, la lira[…] Creen religiosamente en la misión política de España, en la unidad del mundo bajo el cetro imperial, en la mendicidad, en la rapiña y en la guerra. Su entusiasmo los ciega y les impide ver el mundo que los rodea en su intrínseca realidad. Necesitan idealizarlo. Su mirada es un acto de fe.La antología incluye 251 poemas de los cuales 189 corresponden a 45 autores identificados, 55 a selecciones del Cancionero anónimo (27 del período clásico y 28 del período barroco) y 7 a poemas anónimos que no se encuentran en el Cancionero. La antología es producto de su tiempo en que apenas incluye tres poemas de mujeres poetas, uno de santa Teresa de Jesús y dos de sor Juana Inés de la Cruz -atinadamente uno de los de sor Juana Inés de la Cruz es el merecidamente famoso que inicia así:
En el segundo período todo cambia […] Está regido por un principio estético revolucionario: la comprensión de la vida como el valor artístico absoluto [...R]esucita el romance […] Se ha descubierto artísticamente el valor de la intimidad. La vida sustituye […] la preceptiva por la calle. En contraste con los poetas anteriores[…] la poesía de Lope de Vega, de Villamediana o de Quevedo, aún en los momentos de mayor religiosidad, tiene siempre un carácter mundanizado, terrenal y ásperamente humano […]
Si la poesía clásica era entusiasta y credencial, ésta es poesía de despedida, desengaño y temblor.
Hombres necios que acusáisConfieso, sin pena, pero con algo de resquemor, que ni soy soy aficionado ni he logrado apreciar gran parte de la poesía española del siglo de oro. Dicho esto, debo reconocer que, tal como se advierte al final del índice del libro, ésta es una antología que ha sido cuidadosamente seleccionada para que sea popular y fácil de leer. Esto significa que la antología no incluye los ejemplos más retorcidos y rebuscados del conceptismo de Quevedo y del culteranismo de Góngora, sino que más bien incluye poemas asequibles y una buena proporción de poemas que reflejan una amplia gama de humor, además de retratar fielmente los ingeniosos juegos de palabras de la época, las quejas amorosas, la marcialidad renacentista y la melancolía tan propio de la decadencia española del barroco. Rosales no incluye notas ni elementos biográficos más allá de la fecha de nacimiento y muerte de cada autor, tratando así que el lector se concentre, sin distracciones, en los poemas. Cabe mencionar que no logré decifrar el criterio de orden en que aparecen los autores -no es alfabético ni cronológico.
a la mujer sin razón,
sin ver que sois ocasión
de lo mismo que culpáis;
si con ansia sin igual
solicitáis su desdén,
¿por qué queréis que obren bien
si las incitáis al mal?
Los poemas de pastores, las lisonjas a reyes y aristócratas y los sonetos dedicados a los bucles dorados y los labios de rubí me dejan frío por lo que no es sino con la Sátira a una alcahueta de Diego Hurtado de Mendoza y Al salir de la cárcel de fray Luis de León que me empezó a interesar la antología. De hecho, incluso de la época renacentista, son los poemas más personales e idiosincráticos como el gracioso poema de Baltasar de Alcázar que promete echar un cuento que nunca comienza por interponerse la comida:
En Jaén, donde resido,el soneto al río Manzanares de Góngora:
vive Don Lope de Sosa,
y diréte, Inés, la cosa
más brava dél se ha oído.
Tenía este caballero
un criado portugués,
pero cenemos , Inés,
si te parece primero.
[...]
Duélete de ese puente, Manzanares,o con aún más acidez, del mismo ingenioso autor:
mira que dice por ahí la gente
que no eres río para media puente,
y que ella es puente para muchos mares.
[…]
Por el alma de aquel que ha pretendido
con cuatro onzas de agua de achicoria
purgar la villa y darte lo purgado,
me dí ¿cómo has menguado y has crecido?
¿cómo ayer te vi en pena, y hoy en gloria?
-Bebióme un asno ayer, y hoy me ha meado.
No eres nieve, que fuera derretidaLa fina ironía de Escribe a un amigo los sucesos de una jornada de Lope de Vega:
ya del furioso fuego que me abrasa,
ni brasa porque fueras siendo brasa
del agua de mis ojos consumida;
ni dama aunque por tal eres tenida,
porque mirando el mal que por mí pasa
si no es que fueras de sentido escasa
te tuviera mi amor enternecido ;
y no eres piedra , que si piedra fueras
bastara mi porfía a deshacerte ;
eres un imposible de esto hecho,
de fuego los efectos y las veras,
de dama altiva la soberbia y suerte,
de piedra el corazón, de nieve el pecho.
Claudio, después del Rey, y los tapiceso su
de tanto grande y forastero incauto,
no tiene la jornada, salvo el auto,
que te puede escribir que solemnices ;
fue todo cortesanas meretrices
de las que pinta en sus comedias Plauto;
anduvo casto porque yo soy cauto
[…]
partióse el Rey, llevóse los amantes,
quedó al lugar un breve olor a Corte,
como aposento en que estuvieron guantes.
¡Tanto mañana y nunca ser mañana!Lástima que el compilador no haya incluido ejemplos del punzante ingenio de Quevedo como A una nariz que podría haber salida de la cabeza de Cyrano de Bergerac, o muchos de sus poemas sobre insectos como la hormiga, la pulga y el mosquito “de la trompetilla". Rosales advierte que ha incluído algunos de los mejores poemas de la época, como sin duda lo es la Noche oscura del alma de san Juan de la Cruz, la Memoria inmortal de Don Pedro Girón, Duque de Osuna, muerto en la prisión de Quevedo y tan admirado por Jorge Luis Borges o su no menos clave Amor constante más allá de la muerte (“...polvo serán, mas polvo enamorado”), junto con otros que más que mejores, considera representativos, como varios de los versos en forma de letrillas.
Amor se ha vuelto cuervo o se me antoja ;
[…]
porque no me tratara Barbarroja
de la manera que me tratas, Juana.
Juntos amor y yo buscando vamos
este mañana : ¡oh dulce desvarío! ,
siempre mañana y nunca mañanamos
[...]
Si bien el idealismo renacentista luce hoy día como desfallecido cuando no lugar común, los cancioneros anónimos siguen conservando toda la vivacidad, vitalidad, concisión epigramática y contundencia del gracejo español como por ejemplo:
Soñaba yo que teníao
alegre mi corazón,
pero a la fe, madre mía,
que los sueños, sueños son.
Alma mía. Entra quedo,o
que me estoy muriendo de miedo.
Que miraba la mar,ni tampoco desdice el cancionero del barroco en ejemplos como:
la mal casada,
que miraba la mar cómo es ancha y larga.
Ya no más quieditico amor,o
ya no más,
que me matarás
Alzo los ojos mirando,o
y tan largo espacio veo
de mi bien a mi deseo
que los abajo llorando
Corazón, ¿dónde estuvisteo la seguidilla Porque duerme aol el agua/ amanece helada:
que tan mala noche me diste?
No duermas sola, hija mía,por citar sólo cuatro ejemplos. También se incluyen unos pocos poemas de los grandes escritores como Miguel Cervantes o Pedro Calderón de la Barca, pero más parecen incluidos por obligación que por mérito poético.
toma ejemplo en quien te enseña,
porque hasta el fuego sin leña
se vuelve ceniza fría ;
por no tener compañía
del calor, del vino, el agua
amanece helada.
La antología no precisa donde terminan los autores renacentistas y dónde comienzan los barrocos pero considero que la línea divisoria podría darse con A las ilusiones militares de Andrés Rey de Artieda y (De una de las Argensolas) de Bartolomé Leonardo de Argensola:
Yo os quiero confesar, don Juan, primeroLa decadencia política de España y el lamento de pasados tiempos mejores de Juan de Tasis, Conde de Villamediana, no ha perdido un ápice de vigencia;
que aquel blanco y color de doña Elvira
no tiene de ella más, si bien se mira,
que el haberle costado su dinero.
[...]
Debe tan poco al tiempo el que ha nacidoni de interés el poema de José Pérez de Montoro A Valencia, por las desgracias que sucedían. Característico barroco también es la sostenida Al mar, en metáfora de caballo del mismo Montoro, así como dos poemas de Villamediana , el:
en la estéril región de nuestros años,
que premiada la culpa y los engaños
el mérito se encoge escarnedido
[…]
Máquina de ambición, aplausos de ira,
dónde sólo es verdad el justo miedo
del que percibe el daño y se retira;
violenta adulación, mañoso enredo,
en fe violada han puesto a la mentira
fuerza de ley y sombra de denuedo.
¡Oh cuánto dice en su favor quien callasu
porque de amor sufrir es cierto indicio
y el silencio el más puro sacrificio
y donde siempre amor mérito halla!
[…]
menos dice y más ama quien más quiere.
De cera son las alas cuyo vueloy el lamento de Bernardo de Balbuena, quien hizo carrera en las Indias Occidentales llegando a ser nombrado Obispo de Puerto Rico:
gobierna incautamente el albedrío[….]
Perdido ando, señora, entre la genteSorprende del mismo autor su Grandeza mejicana -la antología no contiene la obra completa, sólo su núcleo. También es menestar aclarar que la antología se enfoca más n poesía lírica que en poesía épica -no se incluye porción alguna de Las araucanas por ejemplo.
sin vos, sin mi, sin ser, sin Dios, sin vida :
sin vos porque de mí no sois servida,
sin mí porque con vos no estoy presente ;
sin ser porque del ser estando ausente
no hay cosa que del ser no me despida ;
sin Dios porque mi alma a Dios olvida
por contemplar en vos continuamente ;
sin vida porque ausente de su alma
nadie vive, y si yo ya no estoy difunto
es en fe de esperar vuestra venida.
¡Oh bellos ojos, luz preciosa y alma,
volved a mirarme, volvereisme al punto
a vos, a mí, a mi ser, mi dios, mi vida!
Rosales también incluye un poema de Gabriel Bocangel y Unzueta, el Cortesano Discreto que es imposible leer sin recordar la burla que hace Shakespeare de tal discreción en la figura de Polonio en Hamlet.
De Quevedo también destaca la dura ironía final de Al repentino y falso rumor de fuergo que se movió en la plaza de Madrid en una fiesta de toros
[…]En fin un interesante y posiblemente temprano esfuerzo de divulgar la poesía del siglo de oro de una manera más amena para el lector del siglo XX y posiblemente XXI, pero con éxito limitado. Al interesado le recomiendo comenzar más bien con el curso masivo en línea de la Universitat Pompeu Fabras titulado “Maestros de la Poesía Hispánica” que ofrece la plataforma Miriada X y que incluye maravillosas introducciones a los poetas del siglo de oro Garcilaso de la Vega, San Juan de la Cruz, Góngora, y Quevedo para luego tratar los poetas del siglo XX Rubén Darío, Juan Ramón Jiménez, Pablo Neruda, y Jorge Luis Borges.
Ninguno pudo huir su fatal suerte;
nada pudo estorbar estos espantos ;
ser de nada el rumor, ello se advierte ;
y esa nada ha causado muchos llantos,
y nada fue instrumento dela muerte,
y nada vino a ser muerte de tantos.
October 4, 2023
Buena selección de Luis Rosales.
July 8, 2024
tarde más de un mes en leerlo y me encantó
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