Un supositorio que deviene en un ingenioso sistema para controlar a los poderosos, una psicodélica despedida de soltero en Texas, una conspiración para llevar la subversión erótica a un colegio religioso, un político atrincherado en un videojuego o unas monjas apostando en un casino de Las Vegas son algunas de las ideas que componen "El destino es un conejo que te da órdenes", la primera colección de cuentos del escritor mexicano Eduardo Rabasa.
Narrados en primera persona, al leer estos relatos uno tiene la sensación de que todos sus protagonistas han mirado fijamente al abismo y están a un solo paso de la locura o de convertirse en Dios. Como en sus anteriores libros - las novelas "La suma de los ceros" y "Cinta negra", también publicadas en Pepitas-, clásicos de la literatura como Carroll, Orwell o Swift suenan de fondo, y son retorcidos sin miedo ni pudor en aras de la mejor literatura.
EDUARDO RABASA estudió Ciencias Políticas en la UNAM, donde se tituló con una tesis sobre el concepto de poder en la obra de George Orwell.
Escribe una columna semanal para Milenio y ha traducido libros de autores como Morris Berman, George Orwell y Somerset Maugham.
En 2002 fue uno de los miembros fundadores de la editorial Sexto Piso, donde trabaja como editor desde entonces.
Fue nombrado uno de los 20 mejores escritores mexicanos menores de 40 años por el Hay Festival, el British Council y Conaculta como parte de su proyecto México20.
3 días y 173 páginas después. Probablemente el peor libro de cuentos que haya leído este año... todos son tan ordinarios. No siento que me refleje ni como hombre ni como mexicano.
De pronto los únicos salvables son: el mojon freudiano y ludopatía divina.
No habrá reseña y probablemente no más del autor acá.
Esta colección de cuentos es, sin duda, muy divertida. La comprensión de Rabasa sobre las funciones del narrador y sus características son grandiosas y muestran cómo trtar a los narradores. Desborda una imaginación para poner en situaciones absurdas y, al mismo tiempo, tan llenas de significado a sus personajes que es imposible no reír de asombro, tensión o por no llorar.
Mira hacia quien quiere ser dictador y muestra su naturaleza de infravalorado; mira al extranjero de las normas "suciales" y de todo lo demás; mira a quien aprende nuevos lenguajes; a quien huye y es asolado por fantasmas del pasado; mira a la extraña que crea un mundo interior y a partir de él explica el exterior; mira a quien acusa a todos, menos a sí mismo; a quien ve a Dios más allá de una institución; a quien, siendo culpable, no quiere ser hayado culpable no por el castigo o la culpa, sino por la forma.
Aunque creo que hay demasiado enfasis en cuanto a lo divertido en las narraciones (que puede llegar a cansar), son textos muy bien logrados, textos que apostaron y, si bien no ganan el premio mayor, salen del casino con sus premios.
A través de variados personajes, desde unos muy detestables y nefastos hasta otros ingenuos y víctimas de un entorno hostil, o simplemente envueltos en el tedio de la vida urbana y moderna. Tiene un toque de humor negro y la voz en primera persona inevitablemente hace que te coloques en la piel de estos seres diversos.
Los cuentos que nos presenta Eduardo tienen un gran ingenio que nos permiten vivir situaciones actuales con un color digno de reconocer. Siempre capaz de sorprendernos y de compartir grandes historias.
Un libro muy divertido con situaciones límite para los personajes, quienes siempre están mirando al abismo de su tediosa existencia. Mis favoritos: "La orden milenaria", "Liturgias del cuerpo" y "El mojón freudiano".