Aunque Hannah Arendt discuta sobre teoría política -y no filosofía, como le gusta recalcar-, no es posible decir que sus escritos sean sencillos, o fácilmente comprensibles. Tiene un estilo de escritura muy particular, similar a una espiral muy plana -en apariencia interminable, algo monótona, sin un objetivo claro-, que me impide seguir con facilidad sus desarrollos. Arendt decía que ella no escribía para pensar, sino que transcribía -ponía solamente por escrito lo ya pensado- y, por eso, podía dictar sus ensayos o redactarlos en muy poco tiempo: es posible que sea precisamente esto no una ventaja, sino un inconveniente. Su discurso no parece estar hecho para la lectura, sino para la escucha.
Este volumen recoge alguno de los textos más conocidos o importantes de Arendt, entre ellos dos de La condición humana y otro sobre el totalitarismo; pero también incluye un estudio sobre la literatura de Franz Kafka; una extraordinaria y modesta biografía de Walter Benjamin; y un ensayo sobre Sócrates -y Platón, y Aristóteles- fantástico. Diría que es una pensadora que vale la pena leer; quizás no sea efectista, pero sí efectiva y, ciertamente, valiente al no abstenerse de atravesar éticamente, con barro hasta la cintura, la primera mitad del siglo XX.