Donde el linaje se desdice se desarrolla en un ambiente en apariencia fantástico y misterioso, muros que rodean una ciudad y un oscuro castillo que alberga a una tirana, son elementos que parecieran dirigir nuestra atención a una zaga de aventuras. Pero nada más alejando de la realidad, pues a través de estas páginas, Gabriela Ballesteros sí desarrolló una zaga, pero no de aventura, sino de las emociones y las elecciones. Los siete personajes femeninos que se hallan dentro de la novela son en realidad siete formas de vivirse como mujer. Y su creadora, tal vez inconsciente de que este hecho podría colocarla en el patíbulo tanto del feminismo como del machismo, se decidió por escribir desde la feminidad.