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Poesía de la Edad de Oro I. Renacimiento .

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La fecha de 1526, año del encuentro de Boscán con el embajador de Venecia, es decisiva en la historia de la poesía española. Y lo es porque Boscán se decidió a escribir a la manera italiana abandonando la vieja poesía castellana. Que Garcilaso quisiera seguir ese camino, aclimatando prodigiosamente el endecasílabo, dio el triunfo definitivo a la nueva escuela. No obstante, la obra de los grandes poetas del siglo XV, como Juan de Mena o Manrique, siguió conviviendo con la nueva poesía renacentista llevada a la cumbre por poetas de la talla del propio Garcilaso, fray Luis, Aldana, Herrera o san Juan de la Cruz, de los que se recoge en esta estupenda antología una muestra significativa de su obra. José Manuel Blecua, uno de los grandes estudiosos de la literatura española de todos los tiempos, se detiene en este primer tomo en 1560, década en la que nacieron Góngora, Lope y los Argensola, cuya obra se recoge en el segundo tomo de esta ya clásica Antología. Una edición clásica pero aún vigente de gran parte de la mejor poesía española.

480 pages, Paperback

First published January 1, 2001

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José Manuel Blecua

60 books1 follower

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Profile Image for paula.
22 reviews2 followers
May 2, 2024
unos brasas los renacentistas
Profile Image for Dusqui.
12 reviews
February 13, 2024
“La gracia que no quiso darme el cielo”: el Cervantes sonetista


“Yo que siempre trabajo y me desvelo / por parecer que tengo de poeta / la gracia que no quiso darme el cielo” (Viaje del Parnaso, 1614, versos 25 a 27).

Con esta dura autocrítica se refiere Cervantes a su trabajo en la poesía, dos años antes de su muerte. A pesar de la frustración que parecía causarle el género, dejó atrás una producción poética considerablemente amplia, aunque no ha sido tan reconocida como sus prolíficos trabajos teatrales y ante todo novelísticos. En esta reseña nos centraremos en algunos de sus sonetos, no solo para hacer su obra poética más abarcable, sino por ser una forma bastante cultivada por Cervantes: en su edición de los mismos, García González recoge ochenta sonetos, gran parte de los cuales están incluidos en otras obras (por ejemplo, diecinueve en El Quijote y veintidós en La Galatea). Como referente canónico utilizaremos, naturalmente, a Garcilaso.
Sin más dilación, pasemos a ver algunos de los sonetos (por orden cronológico).

​​ Aquí el valor de la española tierra,
aquí la flor de la francesa gente,
aquí quien concordó lo diferente,
de oliva coronando aquella guerra,
aquí en pequeño espacio veis se encierra
nuestro claro lucero de occidente;
aquí yace enterrada la excelente
causa que nuestro bien todo destierra.
Mirad quien es el mundo y su pujanza
y como, de la más alegre vida,
la muerte lleva siempre la victoria;
también mirad la bienaventuranza
que goza nuestra reina esclarecida
en el eterno reino de la gloria.

Como explica Luis de Leopoldo, este soneto (no presente en Blecua) titulado “La muerte de la Reina Doña Isabel de Valois” forma parte del debut poético de Cervantes. Este tuvo lugar a sus veintiún años, con motivo de la muerte de la joven esposa de Felipe II, en un libro conmemorativo para el que su maestro Juan López de Hoyos seleccionó cuatro de sus poemas. Hay quien afirma (García González, 2003) que se trata de su primera composición poética.
Además de ajustarse perfectamente a la forma de soneto, el análisis métrico revela una base rítmica sólida, producto de un meticuloso silabeo. Esta constancia se ve reforzada por la anáfora de los versos 1, 2, 3, 5 y 7. Prácticamente todos los endecasílabos son heroicos de distintos tipos, con la excepción de los versos 6 (melódico pleno) y 8 (enfático puro). El primer endecasílabo de los tercetos puede resultar problemático por añadir un acento de más en la tercera sílaba al heroico puro (“mirad quién…”). Los dos primeros versos utilizan el mismo patrón rítmico, el de heroico pleno, logrado gracias a una estructura morfosintáctica idéntica en ambos versos. Este recurso de iniciar el soneto con exactamente el mismo tipo de endecasílabo ya lo utilizó Garcilaso (“En tanto que de rosa y azucena/ se muestra la color en vuestro gesto”: verso heroico puro, que predomina en ese poema) incluso variando la estructura sintáctica. En ese mismo soneto de Garcilaso también podemos encontrar una mayor regularidad en los cambios rítmicos en el tercer verso de cada cuarteto, que introducen acentos en tercera y en cuarta, respectivamente, ausentes en el resto de los cuartetos. Esto, junto con una estructura fonoacustica más cuidada (por ejemplo, la repetición del vibrantes simples en los tercetos y la presencia en el segundo verso de m [“mudanza en su costumbre”], reforzada por la paranomasia mudará/mudanza en los dos últimos versos), puede utilizarse para argumentar un mayor dominio de la musicalidad del endecasílabo por parte de Garcilaso.
A grandes rasgos, el contenido está marcado por tópicos latinos como memento mori y omnia mors aequat (“la muerte lleva siempre la victoria”, verso 11), y una concepción cristiana del paraíso como recompensa (segundo terceto), y no resulta particularmente novedoso. Quizás puede considerarse menos pasional, ya que el autor no conocía a la fallecida, si se compara, por ejemplo, con los desgarradores sonetos II y XIV de Garcilaso. Personalmente encuentro que el verso 5 (“aquí en pequeño espacio veis se encierra”) evoca una imagen bastante cruda (y claustrofóbica) que podría resultar inoportuna para tratarse de una reina, y Leopoldo de Luis comenta la posible malinterpretación de los versos 7 y 8.
Avancemos en el tiempo más de una década y nos adentraremos en uno de los sonetos que forman parte del libro XVI de La Galatea (1585).

¿Quién dejará, del verde prado umbroso
las frescas yerbas y las frescas fuentes?
¿Quién, de seguir con pasos diligentes
la suelta liebre o jabalí cerdoso?
¿Quién, con el son amigo y sonoroso,
no detendrá las aves inocentes?
¿Quién, en las horas de la siesta ardientes,
no buscará en las selvas el reposo,
por seguir los incendios, los temores,
los celos, iras, rabias, muertes, penas
del falso amor que tanto aflige al mundo?
Del campo son y han sido mis amores,
rosas son y jazmines mis cadenas,
libre nací, y en libertad me fundo.


Estas palabras las canta Gelasia, una pastora que sufre de desamor. Al ser parte de una novela pastoril, con sus imágenes del locus amoenus, es probablemente uno de los sonetos cervantinos más reminiscentes de la lírica de Garcilaso.
Se podría decir que la distribución silábica de los acentos es más precisa que en el anterior: esto es evidente en los cuartetos, escritos en distintos tipos de endecasílabo sáfico, que combinan largo/corto y pleno para conseguir alternar entre acento en primera/segunda y acento o no en sexta (primer cuarteto) y tónica o átona en primera, sin más acentos hasta la cuarta (segundo cuarteto). Estos patrones se corresponden con las cuatro interrogaciones retóricas que componen los ocho versos. Ambos cuartetos presentan una pequeña variación con respecto a la octava sílaba en el tercer verso de cada cuarteto. También es fonológicamente más fluido, gracias a algunas aliteraciones (“verde prado umbroso”, falso/aflige (verso 11) que resultan muy melodiosas. Llama la atención el violento encabalgamiento que lleva al primer terceto. Es probable que sea fruto de un intento de ajustar el contenido a las restricciones métricas más que de la voluntad estética del poeta.
Lo más llamativo de este soneto es probablemente que el yo lírico es un personaje ficticio. En este caso se trata de un personaje del propio Cervantes, pero en el próximo ejemplo pone su soneto en boca de Don Belianís de Grecia, célebre protagonista de un libro de caballerías publicado en 1554, uno de los favoritos del propio Alonso Quijano: el que empieza por “Rompí, corté, abollé, y dije e hice/ más que en el orbe caballero andante”. Este es uno de ocho sonetos que dan comienzo al Quijote, en los que personajes como Amadís de Gaula, su escudero u Orlando Furioso alaban al Quijote. El recurso del autor ficticio también aparece en La Gitanilla, la primera de las novelas ejemplares (1613), cuando el paje-poeta Clemente escribe “Cuando Preciosa el panderete toca..”, otro de los sonetos presentes en Blecua, con elementos neoplatónicos (“colgadas[...] de sus cabellos/mil almas lleva”, versos 9 y 10).
Volviendo a Belianís (y dejando de lado cuestiones formales) destaca la manera en que este poema de estilo elevado y temática militar bastante estándar exalta de manera totalmente hiperbólica la figura del Quijote, incluso superponiéndola a la del propio Belianís: “Mas, aunque sobre el cuerno de la luna/ siempre se vio encumbrada mi ventura,/ tus proezas envidio, ¡oh, gran Quijote!”. Tenemos al hidalgo subido no solo al nivel de grandes caballeros sino a lo alto de la rueda de Virgilio. En cuanto a la vida militar del propio Cervantes, según algunas fuentes quiso haber sido capitán de los tercios, como Garcilaso (y no lo logró). Parece ser que también le habría gustado ser poeta en la corte de Felipe II: contrasta con esta ambición el divertido “Al Túmulo de Felipe II en la Catedral de Sevilla”, que es una muestra de su poesía más cómica y aparentemente fue muy celebrado en su época, también por el propio Cervantes. Algo muy notable de este soneto frente a los modelos renacentistas es la presencia de un estramboto: según el Diccionario de la Lengua española de la RAE, “Conjunto de versos que por gracejo o bizarría suele añadirse al fin de una combinación métrica, especialmente del soneto.” Aunque resulta complicado fijar su origen, está claro que esta añadidura, no presente en Garcilaso y Boscán, es una innovación en la fórmula, aunque muchos puedan considerarla sacrílega.
El último de los sonetos, que apenas vamos a mencionar, es uno de los cinco presentes en Los trabajos de Persiles y Sigismunda, publicada póstumamente en 1617. Entre sus referencias mitológicas a los monstruos marinos Scilas y Caribdis, su temática náutica con gran carga alegórica, y su estoicismo esperanzado, muestra una faceta del Cervantes sonetista muy distinta al ejemplo anterior.
Aunque apenas hemos podido incidir en estos ochenta sonetos (quedan por ejemplo, los 24 que dedicó a diversos amigos, incluido Lope de Vega) podemos concluir diciendo que Cervantes fue sin duda alguna un poeta más que capaz, y llegó a alcanzar una variedad temática y estilística y una soltura nada desdeñables. Quizás lo más notable de su obra sonetil es la manera en que la incorpora en obras de mayor extensión (Genette hablaría de hipertextualidad) ya sea como elementos marginales o como parte de la trama. Esta tendencia, frente a las composiciones aisladas características de otros poetas anteriores, encaja perfectamente con la figura de escritor polifacético de Cervantes. Podríamos incluso aventurar que Cervantes utilizó el soneto como herramienta de unión con sus obras narrativas con el propósito de anclar a ellas su producción poética para la posteridad, ya que es posible que, dado su complejo sobre sus facultades líricas, quisiese visibilizar al menos parte de su obra, o incluso vivir vicariamente su ideal de poeta a través de algunos de sus personajes. Aunque se aleje de los ideales italianos, esta forma de hacer sonetos representa a un grupo de autores que abren el paso hacia el siglo XVII.


BIBLIOGRAFÍA:


BLECUA, José Manuel (1970) Poesía de la Edad de Oro I, Renacimiento. Castalia.
CERVANTES SAAVEDRA, Miguel de (1585) La Galatea. Biblioteca virtual Miguel de Cervantes
DOMÍNGUEZ CAPARRÓS, José (2007) Diccionario de métrica española, Alianza Editorial, S.A., Madrid.
GARCÍA GONZÁLEZ, Ramón (2003) Sonetos de Miguel de Cervantes, Biblioteca virtual Miguel de Cervantes. Alicante.
LEOPOLDO, Luis de (1987) Apunte para dos sonetos de Cervantes. Anales Cervantinos, 25, 269. Madrid.
Profile Image for Francisco.
1,105 reviews150 followers
December 16, 2014
Antología, y por lo tanto desigual. La ventaja es que muchos de los autores que figuran son muy buenos poetas, así que contiene grandes poemas.
Profile Image for nats.
675 reviews11 followers
November 17, 2021
Una antología con luces y sombras. La selección de autores es amplia, y se incluyen muchos que yo no conocía. La parte negativa es que es un libro denso, y que apenas contiene notas aclaratorias. Creo que está destinado a personas con una base sólida en lo que a literatura del Siglo de Oro se refiere, y no sirve para aprender sobre las tendencias literarias de esta época, que es lo que yo esperaba.
Profile Image for By GuardianaDeLibros.
62 reviews2 followers
June 22, 2018
Definitivamente, la poesía renacentista no es lo mío. Tuve que leer este libro para una asignatura de la universidad y, no solo se me ha hecho pesado, sino que lo he llegado a aborrecer. No sé, quizás es que no soy capaz de apreciar la riqueza de este tipo de poesía, pero a mí me pareció muy denso y se me hizo demasiado pesado que, uno tras otro, todos los poemas pareciesen iguales.
Profile Image for Davina.
2 reviews
April 3, 2018
Me decidí a comprarla porque tengo otras antologías de Castalia y, ninguna, hasta el momento, me había decepcionado. Además, estaba José Manuel Blecua a cargo, lo que me pareció una garantía de calidad. Menuda sorpresa me llevé cuando me encontré una selección de textos desnudos, sin apenas notas a pie de página ni información biográfica. A su favor, hay que decir que cuenta con una escueta -pero aclaratoria- introducción y una exhaustiva relación de autores.
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