Me ha dado pena terminar estos cómics, pero creo que este tomo ha sido un final perfecto. Empieza directamente donde termina el anterior, con el enemigo real revelado y sus planes de venganza y de ataque desarrollándose en las páginas de esta obra, y aunque no lo desarrollan, no le hace falta: este enemigo es el más carismático de los que ha tenido Maxim Maresh hasta ahora.
Este tomo destaca, sobre todo, por su acción: los personajes ya están definidos, sus cambios y evoluciones ya se ven en sus comportamientos, y se puede por fin centrar en la historia, en la amenaza del ejército rebelde y en la persona que está detrás de todo. Las escenas, violentas, son impresionantes, y una cosa que me ha gustado mucho es algo que se hereda también del tono anterior: aunque algo suceda de una forma, lo real no tiene por qué coincidir con su leyenda, y en este final pasa exactamente eso.
El antagonista recibe el final que merece, y Maxim también. Me gusta que, aunque en ningún momento se nieguen a mostrar que Maxim es fuerte, en el enfrentamiento final no se pasen y siga estando a un nivel razonable para él; me gusta que la historia encaje bien con los libros gracias a esos paneles finales; me gusta que recuerden quién es Isra en los libros, y también que la historia continúe. Quizá echo en falta, al igual que en el primero, alguna página más para desarrollar las cosas con más calma, pero en general el ritmo es muy bueno para una obra de batalla, y me ha gustado.
Bueno, y el dibujo sigue estando a otro nivel, es impresionante y un auténtico placer visual. Muy recomendados, con todo.