En sus solitarios quince años, Caterina creyó que era hija única. Hasta que soñó con culebras, un mujer vieja y un saco de arpillera. Pero hay una parte de eso que no es un sueño y que traerá consecuencias terribles a su entorno y a su mejor amigo. Desde ese día, su realidad cambiará para siempre.
En su inocente y tranquila vida, Clara Limón nunca imaginó que por la historia de su familia corren ríos de sangre. Pero cuando descubra esto, junto a su sórdido secreto de su padre, emprenderá con sus amigos un viaje que los llevará a cruzarse con Caterina y descubrir que acerca de esta realidad y de la que hay al otro lado, en el reflejo oscuro de Montevideo, todavía no saben nada.
Escritor, periodista y codirector del festival Montevideo Comics. Cuando tenía ocho años intenté hacer una lista con todas las palabras que conocía. Por más que probé una y otra vez, no lograba escribir más que "Bombero" y luego me bloqueaba como si no supiera ninguna otra palabra. Para saldar esa vieja cuenta (y algunas otras) hace pocos años escribí un librito infantil llamado "Cuatro nombres son demasiados" en el que uno de los personajes secundarios es un niño bombero. Y, cuando lo terminé, resolví que lo más parecido a completar esa lista de palabras sería escribir hasta que se me gasten los dedos. En eso estoy.
Esta una novela con dos historias en paralelo ínterconectadas que transcurren dentro de un lapso de 5 días en Montevideo, Uruguay. Logrando desde el índice informar al lector el recurso marcado temporal con estos capítulos por días de la semana con frases e ilustraciones humorísticas y de reflexión.
Con un conjunto de personajes fáciles de conectar e incluso identificarse, con temas mucho más profundos de lo que me esperaba donde el marco de la fantasía parece querer suavizar de alguna manera el primer impacto al lector de la vida dolorosa y latente de los adolescentes, sorprendiendo en el cómo.
Haciendo uso de uno de los personajes del folclore infantil hispánico que ha traspasado generaciones: “El hombre de la bolsa”, claro, con su variable rioplatenses: “El viejo de la bolsa”. En base a este personaje se basa el despegue de esta historia revelando secretos familiares y un Montevideo en espejo, donde hay otra ciudad que invita a conocer.
Incluyendo varios lugares de Montevideo, así como del interior es algo que siempre se disfruta, hay pocas historias de ficción generadas en nuestro paisito lo cual me deja decir: ¡VAMO’ URUGUAY!
Infortunadamente hay dos aspectos a mejorar en cuanto la publicación/edición del libro que creo que se deben tener en cuenta para hacer al lector una experiencia algo más amena:
El tamaño de la letra, es bastante grande para una novela de 292 páginas.
La calidad/color de las hojas. El color de las hojas hace que en lo personal en ciertos momentos del día no pudiera por el reflejo de la claridad de las mismas poder leer de forma cómoda, así como la transparencia de los textos en la misma página. Si bien esto puede tener una diferencia en el costo de producción, creo que es vital para los lectores más de lo que asumen las editoriales.
Por otro lado, debo destacar la intertextualidad implícita y, explicita tanto a otros autores y textos, hace que el lector realmente tenga que estar atento y, activo a la trama. Lo cual hace que no sea para un público infantil sino desde una edad más pre adolescente a adolescente, donde puedan seguir el ritmo que propone la trama.
Sin dudas espero con ansias la segunda parte de esta historia que como promete la portada, anuncia que vendrá cuando menos lo esperemos.