Para mantenernos serenos en medio de la dificultad, el autor anima a establecer prioridades, a desdramatizar y ver los inconvenientes de forma positiva. Recuerda también la estrecha vinculación que existe entre serenidad y felicidad: la persona feliz, con una vida afectiva equilibrada, mantendrá más establemente una actitud serena.
Nos mantenemos serenos cuando conservamos la calma en medio de la dificultad. ¿Cómo adquirir esa capacidad, cuando a diario nos asaltan urgencias e imprevistos que nos obligan a decidir y a veces nos exceden, generándonos estrés y ansiedad?
El autor anima a establecer prioridades, a desdramatizar y ver los inconvenientes de forma positiva, pero recuerda la estrecha vinculación que existe entre serenidad y felicidad: la persona feliz, con una vida afectiva equilibrada, mantendrá más establemente una actitud serena. Para ello se apoya en los últimos conocimientos de la neurobiología, que aportan pautas certeras para aprender a vivir con serenidad.
Alfred Sonnenfeld es doctor en Medicina y en Teología, catedrático de Antropología y Ética en la Universidad Internacional de la Rioja y profesor de posgrado en la Universidad Complutense de Madrid. Ha sido profesor en la Facultad de Medicina de la Universidad Humboldt de Berlín, donde intervino con frecuencia en debates sobre Bioética en radio y televisión.
A atividade cerebral tende a usar estratégias de otimização (poupança) de energia. A melhor eficiência resulta da coerência interna de cada um: a harmonia entre o que se pensa e sente e o que se faz. Mas este equilíbrio não é dado, tem que ser procurado através da variedade das circunstâncias, ou seja, adaptando-se, o que implica prescindir da instalação anterior, ou seja, enfrentar a resistência cerebral à mudança / consumo de energia. A serenidade é fruto do esforço por viver humanamente, o que pressupõe hábitos de vida plena (a virtude no sentido aristotelico do termo).