Rompepistas tiene diecisiete años, es punk, vive en el extrarradio de Barcelona y lo hace por y para la música: Generation X, los Clash, los Jam, Las Duelistas… Este último es su propio grupo, donde toca la guitarra y berrea al micro desde detrás de sus lupas de miope. Carnaval, su mejor colega, se ocupa de aporrear la batería, y Clareana, su ex novia y su mayor cargo de conciencia desde que una vez la humilló en público, rasguea un bajo rebosante de ira. Se trata de tocar y tocar y bailar y bailar para mantener a raya la tristeza. Para no empezar a llorar nunca más. Porque al empezar a tocar todo cambia. Toda la mierda se va.
En su primera novela gráfica, Rosa Codina adapta la novela de iniciación de Kiko Amat sobre los años salvajes de la adolescencia.
No es un dibujo atractivo, pero para la tematica del comic le pega bastante. Quiere reflejar los tumbos de la adolescencia en una persona punk pero le mete tambien un caracter de vago, fracasado y antisistema, la verdad es que lo terminé más por inercia que otra cosa. Un slice of life de un punk en un pueblucho
Excelente traslación de la novela de Kiko Amat al cómic, tanto en el dibujo como a la hora de sintetizar el texto original. La única pega sería, tratándose de un cómic para adultos en la escena underground, el tratamiento contenido y comedido de las escenas de drogas, sexo o violencia. Merece mucho la pena en cualquier caso.
Hace tiempo que le tenia ganas a este comic. Desde q lo vi anunciando en el perfil de @rosa_codina me llamó la atención: me recordaba a aquellos Pedro Pico y Pico Vena que leí de adolescente y cuya continuidad (en temática, claro) no había visto hasta este tomo.
Basada en una historia de #kikoamat Rompepistas nos guía a través de los recuerdos de una época dejada atrás por la edad adulta. Siguiendo las aventuras de Rompepistas y su pandilla, descubrimos como se vivieron los principios de los ochenta en un pueblo (creo q del extrarradio) de Catalunya.
Los q vivimos aquella época (aunque fuésemos unos críos) recordamos lo que aún era evidente: q España acababa de salir de una dictadura, que el país no tenía recursos y q la juventud de aquella época tuvo q lidiar con la incerteza y las crisis como lo hacían en Inglaterra: con el Punk y las drogas duras
El arte de Rosa Codina acompaña esa historia idóneamente, en blanco y negro (no sabemos si como guiño a Carlos Azagra o porque la historia lo pide), con un dibujo de apariencia sencilla pero lleno de detalles y profundidad.
Devoré el tomo en poco más de una hora, encantado de estar leyendo aquella historia tan bien narrada. Lo único que eché de menos fue algo de la Polla Records de fondo y la energía y mala ostia que tenía con 16 años cuándo era pelado y solo deseaba meterme en pogos para desahogarme.
Adolescència punk: amics, música, alcohol i 1er amor. Història universal que podeu transportar a la vostra experiència personal, aquella que sembla única i inigualable. Tot i així, m’ha recordat a la meva: cap diàleg a casa, només els amics son importants i tot allò que ens envoltava ès ho primer i més important! Sempre per sobra de les obligacions d’estudiar, treballar i tenir un futur, ja que tot passa per gaudir amb la teva colla i auto destruir-t. De fet, ningú t’entèn, sempre tens raó i el món, societat i família esta contra tu, només tens els amics, però no es suficient i vols marxar, començar de nou, perquè tota aquesta religió que t’absorbeix no et convenç!
El cómic es fantástico. Por qué no le pongo un 5? Porque el 5 es para el libro original. Este es superior porque tiñe sus páginas de una tristeza implícita que el cómic solo atisba en sus últimas páginas.
De todos modos, no me hagáis ni caso. Rompepistas de Rosa Codina es impresionante.
Tremendo, es una pasada como a través del dibujo (y las referencias musicales) Rosa Codino nos mete en el mundo de Rompepistas y sus colegas, los problemas familiares y el día a día.
A very good graphic novel adaptation of a coming of age novel about a young punk in the 80's. He's returning to his hometown for the first time in decades and reflecting back to when he was 17.