"Rêver, ça ne coûte rien", ils disent, et moi ça me fait de la peine, parce qu'en fait, ce qu'ils voudraient dire, c'est "fantasmer ça ne coûte rien", sauf qu'ils tournent la phrase autrement, et s'ils font ça, c'est parce qu'ils ne savent pas distinguer le rêve du fantasme.
Rodrigo García es uno de los más notables dramaturgos – directores del cambio de siglo en España. Nacido en Argentina pero afincado desde muy joven en Madrid, su acercamiento al teatro comienza con una producción dramatúrgica en la habría que destacar sus obras Acera Derecha (1989), Prometeo (1992), Notas de cocina (1995). El mismo se dirigió los estrenos de sus piezas con su compañía, La Carnicería. Desde sus primeras puestas en escena, resultó evidente su interés por las artes visuales, especialmente la instalación, así como por la función de la música, las canciones y la gestualidad de los actores, en la composición de la partitura final de sus piezas. Tras el éxito de Conocer gente, comer mierda (1999) y Haberos quedado en casa, capullos (2000) en el circuito de salas alternativas, Rodrigo García estrenaAftersun (2001): la implicación física y emocional de los actores, Juan Loriente y Patricia Lamas es tan fuerte que no resulta exagerado hablar de una co-autoría y del inicio de una nueva fase en el trabajo de Rodrigo García, autor ahora de una dramaturgia corporal, que logra un amplio reconocimiento internacional. Sus siguientes espectáculos, Compré una pala en Ikea para cavar mi tumba, La historia de Ronald Macdonalds, Jardineria humana se presentaron en los principales teatros y festivales europeos convirtiendo a Rodrigo García en uno de los artistas con mayor protagonismo en la escena internacional de principios del siglo XXI.