El primero de una serie de 4 del que se publicaron 3 en un año. Deduzco que no se debieron vender lo suficiente para publicar el cuarto. Y es que, a pesar de ser un buen libro, no me ha dejado con las ganas de conocer la historia del siguiente protagonista, solo la de la 3ª. y tampoco demasiadas. Quizá porque la traducción flojea y hay bastantes erratas, lo que me sorprende en un libro de esta editorial, que solía ser cuidadosa. Imagino que en el año que se publicó (2014) ya le había tocado la crisis y prescindía del buen proceso de corrección, limitándose a una sola y hecha con rapidez. Quizá porque el estilo de Liz Carlyle es un poco espeso y la lectura no fluye; hay momentos maravillosos junto a otros farragosos que además, suelen aportar poco al argumento. Quizá porque hay algunos secundarios con mucho protagonismo y el “malo” de la trama principal apenas aparece, aunque creo que se adivina pronto que es el culpable de lo que se acusa al protagonista masculino. Quizá porque esa trama principal (contrabando de armas), que podría ser muy interesante, se resuelve sin demasiada lógica y dejando cabos sueltos.
Muchos “quizá”, sí, pero creo que lo que más me ha desinflado de esta novela es la parte final. No me encaja con la personalidad de una protagonista femenina decidida, que procura no someterse a las convenciones sociales de la aristocracia londinense y que reivindica en cada página que su prioridad es la naviera que dirige. La autora construye una gran protagonista durante casi toda la novela para luego, convertirla en un cliché más, estropeando la originalidad de toda la historia. Una historia en la subyacen temas muy interesantes como las dificultades de un inmigrante para adaptarse a su nuevo lugar de residencia, a un nuevo país; la corrupción política para ocultar y silenciar hechos inadmisibles en la época; la ineficacia de la justicia y por supuesto, la hipocresía de la aristocracia inglesa.
En cuanto a la historia de amor, es bonita, pero he echado de menos que hubiera más escenas de ellos dos a solas, más momentos en los que se viera cómo surge el romance a partir de esa atracción sexual instantánea que los invade en el primer capítulo. He echado de menos un poco de calidez. Es una novela bastante fría y metódica, como la protagonista femenina. Todo avanza en torno a ella, mientras que él, que sí tiene calidez y profundidad, queda a menudo en un segundo plano. Así pues, aunque es una buena novela, creo que solo la recomendaría a las muy adictas a la romántica histórica.