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La fiesta de cumpleaños. La habitación. Un leve dolor

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Rare book

272 pages, Paperback

Published January 1, 2014

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Harold Pinter

399 books794 followers
Harold Pinter was a British playwright, screenwriter, director and actor. A Nobel Prize winner, Pinter was one of the most influential modern British dramatists with a writing career that spanned more than 50 years. His best-known plays include The Birthday Party (1957), The Homecoming (1964) and Betrayal (1978), each of which he adapted for the screen. His screenplay adaptations of others' works include The Servant (1963), The Go-Between (1971), The French Lieutenant's Woman (1981), The Trial (1993) and Sleuth (2007). He also directed or acted in radio, stage, television and film productions of his own and others' works.

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Profile Image for Enrique.
652 reviews444 followers
March 3, 2023
Puede resultar raro pero lo he pasado genial con esta obra. La encontré por internet y me puse con ella sin más preámbulos. La sorpresa fue mayúscula cuando nada más comenzar se usaban los giros coloquiales más típicos argentinos, el voseo, dale, etc…(traducción al castellano Rafael Spregelburd) Decidí continuar e hice una mezcla de lo más interesante con unos personajes que de origen eran británicos cerrados, con sus desayunos a base de cereales, te y demás, pero como si hubieran tomado posesión de sus cuerpos un grupo de porteños. Como digo, mezcla rara para mí, pero que me hizo estar con la guardia alta y disfrutarlo de una forma distinta.

Resulta curioso el teatro de lo absurdo y esa supuesta falta de contenido o de temática. Esa apariencia es falsa claro, esa celebración de cumpleaños bufa y llena de juegos y bebida que solo hacen completar espacios de vida sin fundamento, esas conversaciones inútiles o artificiales, que parecen aferrarse a tópicos y charlas sin sentido, y que en el fondo encubren realmente vidas sin sentido, todas, en opinión de los autores de esta corriente, que persiguen que sus personajes no guarden silencio bajo ningún concepto ocupando el tiempo en cosas tontas, en disputas absurdas. Si vamos a la intención del autor, todas las ocupaciones de la vida no dejarían de ser tontas y cargadas de profundo escepticismo.

"STANLEY: (abruptamente.) ¿Te gustaría irte conmigo?
LULU: A dónde.
STANLEY: A ningún lugar. Sin embargo, nos podríamos ir.
LULU: ¿Pero a dónde podríamos irnos?
STANLEY: A ningún lugar. No hay ningún lugar donde ir. Así que podríamos irnos y listo. No importaría.
LULU: También nos podríamos quedar acá.
STANLEY: No. No está bien, acá.
LULU: Bueno, ¿qué otro lugar hay?
STANLEY: Ninguno."

O
 
MEG: Un placer conocerlos.
Se dan la mano.
GOLDBERG: El placer es nuestro.
MEG: Es un gusto.
GOLDBERG: Tiene razón. ¿Cada cuánto se conoce a alguien que sea un placer conocer?
McCANN: Nunca.
GOLDBERG: Pero hoy es distinto. ¿Cómo se encuentra usted, señora Boles?
MEG: Oh, muy bien, gracias.
GOLDBERG: ¿Sí? ¿En serio?
MEG: Oh, sí, en serio.
GOLDBERG: Me alegra
 
En esta obra se ve también claramente los pecaminoso y desaconsejable que resulta salirse de lo estándar, de la línea marcada, de lo que se espera de cada cual.

“Un cumpleaños, me parece siempre, es una gran ocasión, demasiado pasada por alto en estos días. Qué cosa para celebrar… ¡el nacimiento! Como levantarse por la mañana. ¡Maravilloso! A algunos no les gusta la idea de levantarse por la mañana. Los he oído. Levantarse por la mañana, dicen, ¿qué es? Con toda la piel como espinas, necesitando una afeitada, los ojos llenos de basura, la boca como una letrina, las palmas de las manos llenas de sudor, la nariz tapada, los pies que apestan, ¿qué sos sino un cadáver que espera que se lo lave? Cada vez que escucho ese punto de vista me siento alegre. Porque yo sé lo que es levantarse con el sol que brilla, al compás de la cortadora de pasto, todos los pajaritos, el olor del césped, campanas de iglesia, jugo de tomate…”
 
Hay a lo largo de toda la obra una amenaza velada frente a un personaje, Stanley y abierto un juicio sumario a mitad de la obra que ejercen dos de los personajes frente a este, en que no está claro lo que se persigue, tal vez una acusación por falta de identidad o patriotismo, o algún crimen pasado, no está claro del todo, pero es verdaderamente delirante y genial:

"GOLDBERG: ¿Por qué cruzó la calle la gallina?
STANLEY: Quería… quería…
GOLDBERG: ¿Por qué cruzó la calle la gallina?
STANLEY: Quería…
McCANN: No sabe. ¡No sabe qué fue primero!
GOLDBERG: ¿Qué fue primero?
McCANN: ¿La gallina? ¿El huevo? ¿Qué fue primero?
GOLBERG y McCANN: ¿Qué fue primero? ¿Qué fue primero? ¿Qué fue primero?
STANLEY grita.
GOLDBERG: No sabe. ¿Sabe cómo es su propia cara?
McCANN: Despiértelo. Clávele una aguja en el ojo.
GOLDBERG: Usted es una plaga, Webber. Es una ruina.
McCANN: ¡Sos los residuos!"

El gran maestro es Ionesco y diría que hasta Beckett, pero Pinter también lo hace francamente bien. A base de leerlos mucho estoy empezando a preocuparme, estoy comenzando a sentirme muy atraído por este género. Nadie es perfecto…visitaré al doctor.
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