La segunda mitad del siglo XX vio el comienzo de una de las mayores aventuras en las que se ha embarcado jamás la humanidad: la exploración del espacio exterior. Una empresa llena de desafíos que no ha dejado de poner al límite la capacidad y el ingenio humanos. Los logros cosechados en este ámbito a lo largo de los años están sentando las bases de una ambiciosa gesta sin precedentes en la historia, cuya consecución marcará profundamente el desarrollo de nuestra civilización: el establecimiento de una presencia humana permanente fuera de la Tierra.