Una recopilación de dibujos, bocetos, pensamientos. Esos que aparecen cuando te sientas en el escritorio frente a la hoja vacía, llena de expectativas y ganas de hacer algo impresionante, el proyecto del año, tu obra maestra, pero te sale mal por los nervios, te pones a rabiar, sale forzado, nada que ver con lo que te imaginabas. La música inspiradora se transforma entonces es un ruido insoportable, piensas ¿Por qué me dediqué a esto? Debí haber estudiado otra cosa. No he tomado agua. ¿Saqué la basura? Te paras de tu silla, te tiras en la cama y te pones a rayar cualquier cosa para calmarte y pasar el mal rato. Una piedra gigante encima de un personaje pequeñito. Un cuadrado dentro de otro cuadrado dentro de otro cuadrado. Ahí está la lucidez.
Dibujar feo también es dibujar. Eso ya lo sé. Eso me repito todos los días. Y, sin embargo, cada vez que dibujo feo, o lejos de donde estaba mi expectativa, me la paso muy mal. La presión respecto a los resultados puede ser muy frustrante y termina por crear una relación tensa con la disciplina. Catalina Bu no necesita decir tantas cosas para poner estas ideas en su libro. Lo entiende todo. Ya estuvo en todos esos momentos. Mi página favorita es una en la que un monito dice algo como "Están bien feos tus dibujos" y ella contesta "Son bocetos". Me reí un rato en voz alta porque, ufff, es que es eso exactamente. Una genia.
Un abrazo con cada página. Te hace sentir validada con lo que haces o hiciste. Es de esos libros que tomas cuando sientes que nada va bien, esperando esas páginas que un día te llenaron de alegría puedan ayudarte una vez más.
Catalina comparte y hace visible los mayores miedos que tenemos los ilustradores, la presión de hacer algo “bonito” el éxito que la gente trata de exigirte y cómo afrontar eso. “Una piedra gigante encima de un personaje pequeñito. Un cuadrado dentro de otro cuadrado dentro de otro cuadrado. Ahí está la lucidez”
Muy lindo, sencillo y honesto, reconforta recorrer sus páginas y encontrarse en él. Una celebración de hacer las cosas porque nos gustan y queremos, sin tener que lograr la perfección. Si alguien nos critica, dice más de ellos que de nosotras.
Un diario críptico en el cual Catalina nos deja conocerle más como dibujante y persona. Nos da reflexiones sobre la ansiedad, el proceso creativo y como el no ser perfecto es un acto de resistencia.