Todos los días, por todos los medios de supuesta comunicación, tenemos un bombardeo incesante de noticias sobre Venezuela que nos presentan un panorama apocalíptico del país «En Venezuela no hay comida, no hay pan, no hay luz, los hospitales no funcionan, se están muriendo de hambre, el país es un desastre…», «En Venezuela no hay democracia sino dictadura, se persigue a la oposición, cierran medios de comunicación, se tortura y reprime, los periodistas se exilian…». A la labor de los medios se une la versión de miles de venezolanos que viven fuera de su país y que contribuyen a una matriz de opinión que parece, cuando menos, exagerada. En estos tiempos paradójicos en los que mayor acumulación de noticias no significa estar más informado, Venezuela ejemplifica como ningún otro caso la muerte del periodismo. Un país que detenta las principales reservas de petróleo del mundo y que pasó a primera línea mediática sólo cuando decidió emprender una revolución. Un proceso de transformación social y política que ha sido deformado hasta la saciedad y usado como arma arrojadiza contra la izquierda mundial, la misma que calla para no ser salpicada por la experiencia política más demonizada de este siglo XXI. Este libro es un grito que rompe con rigor y valentía ese silencio, desmontando las mentiras, mitos y manipulaciones construidas en torno a la Revolución Bolivariana. Contar la verdad de Venezuela, un ejercicio imprescindible para hacer justicia al ejemplo del pueblo venezolano, pero también para entender qué implica en el actual momento histórico tratar de hacer una revolución.
La autora se pasa unos cuantos días en Caracas y escribe un panfleto mal documentado en el que nos explica que los 5 millones de venezolanos en el exilio; las estadísticas de malnutrición, de homicidios y de secuestros; los 23 años seguidos de inflación y escasez de productos básicos (electricidad, comida, agua) y 8 de recesión económica; los cierres de canales de televisión, periódicos y radios; la tortura, el encarcelamiento y el asesinato de los disidentes; son producto de una conspiración de la CIA, El País, el PP, Colombia, CNN y el New York Times.
Lamentablemente, el libro de Arantxa Tirado presenta una defensa sesgada y falaz de la dictadura en Venezuela, usando el imperialismo estadounidense como excusa. Mientras ignora convenientemente el saqueo constante de nuestros recursos por parte de Rusia y China, quienes han apoyado las redes criminales de narcotráfico, como el cartel de los Soles, que han destrozado a nuestro país.
Es una falta de respeto y hasta una ironía que una española, con sangre colonista que hace más de 500 años usurpó nuestras tierras, hoy intente justificar la opresión en mi país, mientras más de 1200 personas permanecen secuestradas y 23 han sido asesinadas en solo 10 días.
Atte. Una venezolana que creció en 25 años de dictadura y miseria.
Hablar de Venezuela es tan difícil como necesario. ¿Tengo que opinar igual que los probados mentirosos, ladrones y corruptos de mi país al tocar Venezuela? ¿Porqué debo creer que Trump le interesa los DDHH de los latinoamericanos mientras separa a padres de sus hijos en sus fronteras? Esas fueron mi principal razón por la cual decidí buscar un relato alternativo a los grandes medios sobre lo que ocurre en Venezuela. Este es un libro necesario, poco académico y a veces poco científico, pero cumple plenamente su propósito, hacerte dudar de lo que te cuentan los poderosos. Todo presente nace de un pasado y este libro te ayuda a entender el porqué millones de venezolanos han dado, una y otra vez, el apoyo al chavismo. También te descubre lo más inhumano del imperialismo nortemericano, ese lado que no le interesa volver a un país un charco de sangre y hundir a su pueblo en la escasez, hambre y falta de todo.
Lea sobre Venezuela y saque sus conclusiones, no muerde.
Ha sido una grata experiencia de principio a fin. He aprendido cantidad de aspectos que para mí eran desconocidos, aplicables a Venezuela y al resto del mundo. También me ha servido para profundizar en ciertos puntos que a día de hoy me resultaban complicados de entender.
Gracias a la autora y a su trabajo logra desmitificar los tópicos que no paramos de oír a diario sobre la República Bolivariana de Venezuela. Y eso se agradece. En un periodo donde el mass media no hace más que tergiversar y emitir constantes fake news, esto es un soplo de aire fresco y realidad.
Decenas de fuentes para sustentar sus datos, tengo trabajo por delante, ya que hay muchas que son realmente interesantes.
Es un libro que se disfruta por completo, aunque creo que en la sociedad actual no hay mucha gente abierta ni capaz de leer y/o escuchar la verdad.