Entre las múltiples sorpresas que esperan al lector de esta novela se esconde la delicada labor de orfebrería y la precisión de la construcción de la trama con la que Ignacio Abad lo irá envolviendo poco a poco. Gracias a su habilidad a la hora de armar el relato y a la consistente voz de su protagonista, un periodista innombrado, se despliega ante nosotros un fracturado relato que transita entre el pasado, el presente y el futuro y que, al cabo, ramificará en un insólito juego de espejos o, mejor, en un laberinto, un dédalo de historias que se entrecruzan. Así, conforme se avanza en la lectura, discernir entre la verdad y la mentira, entre lo real y lo imaginado, vislumbrar el lado correcto de la difusa línea que los separa, se convertirá en una labor cada vez más complicada, en un desafío turbador y emocionante.
Acabada la lectura de esta novela de alguien que nos tiene acostumbrados a formatos de narraciones mucho más cortas que publica semanalmente en el Diario de León
Un periodista se ve abocado a mudarse a Tokio y comienza a enviar colaboraciones a medios digitales y a programas de radio españoles. Ante la dificultad de encontrar material veraz, comienza a inventar noticias como hiciera Claas Relotius, el periodista impostor del semanario Der Spiegel, hasta que fue descubierto.
Presa de su propio tejido de mentiras y en un entorno hostil por estar tan alejado de su propia cultura, el universo del protagonista se va deshaciendo bajo sus pies; se deterioran tanto su precaria economía como su vida sentimental y su credibilidad profesional: es aceptable y aceptado que la prensa mienta como máquina, como entidad, pero la misma máquina no perdona que lo haga un periodista por iniciativa particular.
Un libro muy bien cerrado: a destacar los últimos capítulos en los que el autor, desprovisto ya de la necesidad de construir un andamiaje en el que la trama se sustente, se permite ya con más libertad recrearse en «la piel» de la narración y reencontrarse con su parte más lírica; el mismo material con el que construye sus cuentos cortos.
Segunda entrega de la colección Mrs. Danvers, que parece apostar por autores españoles en la cuarentena que han desarrollado un estilo propio y original y cuyo editor, Yago Ferreiro presenta, como alguna vez he señalado, en unas ediciones cuidadas con exquisito esmero.
Este es un libro artesanal: los capítulos, los hilos conductores, la trama, parecen estar cosidos a mano, puntada a puntada. Es sencillamente precioso. A nivel literario destila un lenguaje poético-periodístico muy singular. Me ha enganchado como hacía tiempo que no lo hacía un buen libro. Otro aspecto que me ha atrapado rápidamente son las pinceladas de actualidad que lo componen. Estoy seguro de que cualquier persona atenta a la geopolítica o a la actualidad lo encontrará fantástico.
“Con un lapicero escribí un verso y lo dejé entre las páginas de aquel cuaderno. Ojalá que tras sus signos de interrogación encuentres una respuesta y no un desfiladero”