Es una novela de misterio muy interesante. En su comienzo, Clara, la protagonista, encuentra un cadáver en un ascensor de alguien que no sabemos quien es, pero que ella reconoce. Después, divide la novela en 3 épocas diferentes; por un lado, su infancia, donde un hecho la deja marcada, estar presente en la aparición de un niño desaparecido que vuelve con una S tatuada en su muñeca. Hay una serie de niños que desaparecen, algunos no vuelven nunca, y los que hacen, están también marcados y no recuerdan nada de lo que les pasó.
Otra parte transcurre hace diez años, cuando Clara visita a Manu, su amigo de la infancia, a Saint Malo, donde acabará formando parte de una comisión que se dedica a investigar las desapariciones. Está parte transcurre más lenta, en el sentido de que se nos va presentando al resto de los personajes, y Clara también conoce la ciudad de Saint Malo y, por último, en la actualidad, que es cuando encuentra el cadáver del ascensor y vuelve a retomar la investigación y donde todo se precipita y se acelera el ritmo de la historia.
Está todo muy bien hilado, la autora te despista mucho pensando en quien podrá ser el culpable y sobre todo, que significarán las marcas, el porqué unos vuelven y otros no, no me imaginaba la resolución del caso y a lo que se refería.
Me ha entretenido bastante, y me ha gustado que te mantenga con el misterio toda la historia y que no sea la típica investigación policíaca, sino que la protagonista es quien va descubriendo cosas y va implicándose cada vez más, hasta que no le queda más remedio que seguir hasta el final.También el tema que trata sobre los niños me ha parecido original y está muy bien documentado.