3’5 Estrellas. Admito que lo he disfrutado bastante mientras lo he estado leyendo, es un libro en cierto modo bonito y agradable, pero no memorable. No es lo primero que leo de Karyn Monk, la conocí en su serie de Highlanders, que me gustó mucho, sobre todo los primeros libros.
En este caso, le he dado la oportunidad a ésta segunda serie que publicó, la de los Huérfanos, y que ocurre en la Inglaterra victoriana. En concreto, “El Prisionero” ocurre en Inveraray, en Escocia, de modo que nos alejamos del clima londinense de los grandes salones y sus barrios bajos.
Cuando empieza el libro, tenemos a Haydon, el protagonista y marqués de Redmond, prisionero en la cárcel de Inveraray, acusado de asesinato y a pocas horas de que lo ahorquen. Su compañero de celda es un muchacho de la calle condenado por robo; pero el destino de ambos cambia con la presencia de un ángel salvador.
Genevieve, nuestra protagonista, es una joven solterona con una buena educación, y mejor corazón que muchos de sus congéneres. Era la única hija de un vizconde, pero tras al fallecimiento de este, se quedó en la miseria tras llevarse su madrastra todos los fondos, y romper su prometido su compromiso. Y es que la decisión de Genevieve le costó su estatus: llevó a casa al bebé bastardo de una doncella, nacido en la cárcel, y en realidad éste bebé, era hijo de su padre. Su decisión de cuidarlo y criarlo le cerró las puertas a la hipócrita y estricta sociedad victoriana. Pero este no fue el único acto de puro amor desinteresado de Geneviene, también salvó a tres ancianos de la cárcel, que ahora trabajan para ella, pese a sus exiguas ganancias, y tiene a su cuidado a cinco niños, pilluelos criados en la calle y que acabaron en la cárcel por robo. Esta es la excéntrica familia de Genevieve, y pese a las estrecheces, son felices así.
La noche que empieza el libro, Genevieve acude de nuevo a la cárcel para sacar a Jack, el compañero de celda de nuestro protagonista, pero un desliz del bribón, provoca que Haydon pueda escapar y posteriormente, herido y enfermo, acuda a casa de Genevieve en busca de auxilio. Para añadirle más problemas a Genevieve, ahora se ve con un hombre desastrado y acusado de asesinato en su casa, no debería confiar en él, y además se metería en un buen lío si las autoridades lo descubrieran bajo su techo, pero Genevieve no puede abandonarle, no cuando mira todo lo que ha hecho por su servicio y sus niños.
De esta manera es como empieza el libro, si bien lo he disfrutado un montón mientras lo he leído, admito que no es un gran romance. Si algo se le puede criticar a esta autora es no darle demasiada redundancia al romance, tarda bastante en aparecer, y no es demasiado predominante. Es una autora que crea buenos personajes, pero casi da tanta importancia a los secundarios, como a sus protagonistas. En concreto en “El Prisionero” así ha sido, me han gustado sus protagonistas, pero también me han encantado los ancianos que hacen de sus criados y la caterva de críos, tan dispares y adorables.
En conjunto, la historia tratará los problemas económicos de la casa de Genevieve y cómo pueden salir adelante y conseguir dinero, en esto los críos aportarán su granito de arena de la manera más chapucera, mientras que las autoridades no puedan descubrir que el prisionero fugado de la cárcel está en su casa. Haydon tiene un problema, porque sabe que alguien lo traicionó y provocó la pelea en la que acabó matando a un hombre y por ello en la cárcel, pero Haydon tiene algo que hacer, y es intentar limpiar su nombre, descubrir quien lo traicionó y volver a sus tierras.
Así que esto es más o menos lo que puedo contar sobre el libro sin spoilear gran cosa. Como conclusión, es un libro agradable y se disfruta mientras lo lees, pero no es una gran joya. Aún así, seguiré leyendo el resto de la serie, pues sus protagonistas serán algunos de los niños delincuentes adoptados por Geneviene, cuando han pasado unos cuántos años, claro.