En nuestra última cita se le ha ocurrido explícame que le origen de mis problemas con los hombres yacia en mi niñez aparentemente traumática con un padre aparentemente abandónico. Que buscaba en mis relaciones el amor paternal del que no había gozado de niña y eso me convertía en una mujer insegura, inestable y emocionante dependiente. Salí de allí pensando que mi vida entera era la mismísima mierda, ¿Cuál es el sentido en pagarle a un especialista de la mente si a fin de cuentas terminas sintiéndote como una piltrafa? Así que he tomado una decisión inteligente -concluyo con firmeza en la expresión-. Gastar, corrijo, invertir el monto de sus honorarios cesantes en la última colección de Zara Basic. Lloro igual, pero al menos luzco sexy.