«Desde esa vez, y a lo largo de toda mi vida, he tratado de seguir el consejo de mi duende. No hablar más de lo necesario. Oír más que hablar. Después me dediqué a la escritura, y bien se sabe que escribir es hablar en silencio (y el que habla en silencio, con Dios habla). Y si aquella fue una gran lección, la última no fue menos sabía. Sucedió después de haber publicado mi primer libro. Apelando a la aparición de gracia uno pierde la facultad de ver a su duende al dejar de ser niño y sólo le es concedida una sola aparición más en la vida-, lo llamé para comunicarle mi intención de contar sobre su existencia.»
En esta sorprendente novela, Hernán Rivera Letelier se sumerge en su propia memoria, evocando el mundo de su infancia transcurrida en la ex salitera "Buenaventura", ubicada en el norte grande del país. Así, en un juego que trenza ficción y realidad, el escritor rememora su niñez, descubriéndonos su vida entre los siete y los doce años, sus incertidumbres afectivas, sus primeros enamoramientos, la muerte ya muy temprana edad de dos de sus hermanos, convertidos por la creencia popular en «angelitos» y el posterior fallecimiento de su madre, además del traslado de su hogar debido al cierre de la salitrera.
Pero no sólo hay penas en el devenir de este niño nortino, pues es aquí donde aparece un personaje importantísimo en su vida: un duende que lo impulsará a perseguir sus sueños y le enseñará que, con convicción y perseverancia, se puede vencer el destino. Un texto hermoso, ingenuo, conmovedor. Una obra que impulsará al lector a evocar sus más entrañables sueños de infancia.
Until the age of 11 he lived in the Algorta saltpeter mining town (north of Chile), after that his family moves to Antofagasta city, where he works in numerous jobs. For three years he travel by Chile, Bolivia, Perú, Ecuador and Argentina , and later started living at Pedro de Valdivia (another saltpeter mining town), where he finish high school and graduates as secondary teacher in INACAP. He has received the Premio Consejo Nacional de Libro (Chilean National Book Award) twice, in 1994 and 1996.
Winner of the Premio Alfaguara de Novela 2010, for his novel, El Arte de la Resurrección.
[Read in Spanish] -- [Reseña en español más abajo]
Fun, simple and direct book. As you read it, you can't think about some episodes from my childhood. That spirit, or imaginary friend that each of us had, when we used to talk with that "being" that no one knows better than ourselves. The reading feels very easy and light. In my opinion, here is a good example of a simple story and also written as such. Besides the spirits, the saltpetre is also largely mentioned in the book as well as the salt mines in northern Chile. It is good for the reader in sense of having memories from childhood such as the spirits and at the same time to think about the story of Chile, even though that is not the main topic of the book. Recommended? Absolutely, especially for those people who have always excuses: "I love reading, but I am always working, so I don't have time to read a book". Well, this is a short book, fast and easy to understand that will make you think of childhood moments and I'm sure while you read the book, you will smile more than once.
Libro entretenido, simple y muy directo. A medida que lo lees, no puedes evitar pensar en algunos episodios de la infancia. Ese duende, o amigo imaginario que tuvimos cada uno, cuando hablábamos con ese ser que nadie más que nosotros mismos conocíamos. La lectura se hace muy fácil y liviana. En mi opinión, aquí hay un buen ejemplo de una historia simple y escribirla con igual simpleza. Aparte de los duendes, también se habla de la fiebre del salitre y las salitreras del norte de Chile, lo que es bueno para el lector en sentido de tener recuerdos de infancia como los duendes y a la vez pensar en la historia del país, a pesar de que ese no es el tema principal del libro. ¿Recomendable? Totalmente, sobre todo para esas personas que se viven excusando: "Me encanta leer, pero paso todo el tiempo trabajando, así que no me da tiempo para tomar un libro". Bueno, aquí hay un libro corto, rápido y fácil de entender, que a la vez hará recordar momentos de infancia, y más de alguna vez sonreirás leyendo la historia.
He ido leyendo las novelas de Rivera Letelier conforme ellas caen en mis manos, sin embargo, hace un tiempo decidí comenzar a leerlas (en algunos casos, releerlas) en orden cronológico y puedo advertir que tal vez con esta novela comienza la práctica de escribir textos tan cortos, que necesitan de recursos tipográficos y editoriales para hacerla parecer más larga de lo que realmente es, lo mismo ocurre, por ejemplo, con Hombre mirando al cielo: tipografía más grande de lo normal, interlineado amplio, fotografías en una página, número del capítulo en otra y el texto en una siguiente. De ese modo se logra una novela de 164 páginas que en circunstancias normales no pasaría de las 100 con mucha buena voluntad.
Recuerdo haber escuchado en mi infancia a un cuñado nacido y criado en las salitreras, historias de duendes, por lo que no me cabe ninguna duda de que estos seres eran parte del folclore, si se le pudiera llamar así, o mitología si cabe, del mundo rural y, en especial, de las oficinas de la pampa.
En esta corta novela, Rivera Letelier habla de sus recuerdos de niño con una lucidez sorprendente. No porque sea capaz de recordar hechos acaecidos antes de su adolescencia, sino por la capacidad que tiene de interpretar y transformar en un lenguaje lírico la experiencia de la niñez en su impronta más íntima, la de los sentimientos y la sicología del niño que va descubriendo el mundo. La escena (capítulo 9) en que habla de su paso de niño a hombre, es precisa y convincente; tanto así, que uno mismo podría verse reflejado en esa instancia introspectiva que suele perderse con el tráfago de la vida.
Al hablarnos de su propio duende, el que lo acompañó en su niñez, el autor nos regala una historia que cala hondo en la naturaleza del ser humano, en su sicología, en lo terrenal y lo inmaterial. Es un relato breve, pero bellísimo.
Como es usual en las novelas del autor, hay personajes cuya referencia viene de otras novelas; en este caso, don Ursicinio, el cuidador de la oficina Buenaventura, alter ego de Leoncio Santos de Los trenes se van al purgatorio.
Requisitos para leer el libro: sentarse cómodo, relajarse y estar dispuesto a volar a la infancia y despojarnos de todo perjuicio... Unos de mis autores preferidos por lo que no podre ser objetiva. Este libro es una poesía escrita en forma de prosa. Es una historia simple…muy fácil de leer. Nos traslada a nuestra infancia y lo que quedo de ella en el mundo de los adultos. Nos sumerge en un mundo más placido y sin los problemas de la rigidez de pensamiento que tenemos y perdimos de nuestra infancia Realmente lo disfrute mucho no tuve mi duende en mi infancia, pero muchísimas cuestiones me llevaron a esos tiempos Me gusto recomendada!
Soy feliz leyendo historias que combinan brevedad y profundidad, y si le sumamos un duende ingenioso, caprichoso y brillante, el resultado es un libro maravilloso. Que la orfandad, la precariedad y la pobreza queden en un segundo plano es de una maestría envidiable, propia de la influencia duendística de la obra ;)
Novela que trata de la infancia del autor, sus aventuras y desventuras en el norte de Chile, específicamente en las salitreras.
Nos narra el punto específico en que según su duende, un niño se convierte en hombre, cómo reconocer las obras de un duende, y cómo reconocer las pistas de su presencia.
Crítica
Novela corta, entretenida, con letras grandes y fotos que ambientan lo que se va narrando.
Es el primer libro que leo del autor, aunque es bastante conocido acá en Chile. Fue un libro muy recomendado por una amiga (aunque ella misma me dice que no es lo mejor del autor), y en realidad me gustó mucho su estilo. Es como que estuvieras compartiendo una velada con don Hernán Rivera Letelier, y entre copas te va contando los episodios de su infancia. Usa un lenguaje ameno y cercano, es entretenido.
Definitivamente lo recomiendo a quienes mantienen viva su alma de niño, y seguiré buscando más obras de este compatriota escritor.
Pasando por la feria del libro en Guadalajara, y aprovechando que el país invitado era Chile, en su stand me encontré con este autor al cual no conocía. Me llamó mucho la atención el título ya que yo tengo una historia con un duende -que tendrá que ser contada en otra ocasión, no aquí- y lo compré. Quizá le puse demasiada expectativa por la emoción que me dio el título y por pensar que contaría una historia similar a la mía. Un poco sí, él también tiene un duende. Dice el autor que a él se le dejó de aparecer su duende el día que por primera vez lloró por sentirse solo, las lágrimas primerizas dejan atrás la niñez y dan paso a la juventud. Sólo tienes una ocasión más para ver a tu duende cuando eres adulto. Creo que mi duende y el del autor ya se nos apareció.
No entendí absolutamente nada el libro, me pareció aburrido y con páginas de sobra (a pesar de que es bastante corto), y también demasiadas referencias a otros autores o personas (DEMASIADAS). Este libro lo leí por el colegio (que conste), porque claramente no es el tipo de libros que yo leería. La verdad, no puedo dar una reseña mas completa, porque no entendí el libro, la mayoría de las partes las leía sin entender absolutamente nada de lo que estaba ocurriendo, no se si porque estaba muy aburrida o porque el libro es difícil de comprender.
Un libro genial, este año lo leo por segunda vez, la primera fue ya hace 2 años. Me parece que la prosa de Hernán Rivera Letelier, es mágica, nos transporta a los tiempos en los que están basadas sus novelas, y te lleva al escenario, la pampa. Recomiendo 100% está novela, además de corta, te deja reflexionando, te deja pensando en los mensajes subliminales que te deja, las enseñanzas, las frases...
«todo el mundo sabe que los duendes se encariñan tanto con las familias humanas, que cuando estas se mudan llegan a seguirlas con la lealtad de un perro»
El narrador fue un niño solitario que, a los seis años, tenía dos funerales a su haber y ningún domingo con pastel de cumpleaños y cornetas de cartón. Su vida cambia el día que descubre que un duende habita en su casa, ubicada en pleno desierto de Atacama.
Comenzaron a desaparecer algunos objetos; desaparecían de la noche a la mañana, misteriosamente; en particular, pequeños utensilios de uso cotidiano. Cuando las botellas de agua y las de leche comenzaron a amanecer vacías, su madre ya no tuvo ninguna duda al respecto. Un duende se había instalado en el hogar
«anhelaba ver al duende no para pedirle un saco de oro, ni para ahuyentar ninguna desventura. Solo quería hacerme su amigo.»
‘Romance del duende que me escribe las novelas’ es una novela corta del escritor y poeta chileno, Hernán Rivera Letelier. Un relato mágico donde el protagonista disfruta de los juegos, la compañía y los consejos del geniecillo; explicando cómo los duendes han estado detrás de la capacidad creadora de los artistas.
«No es que los duendes hayan dejado de existir; son los hombres los que han dejado de percibirlos.»
Mi tercer encuetro con el autor. Disfruté la historia, los recuerdos, el elemento mágico impreso en ciertos pasajes y esa prerrogativa propia de la infancia, esa cercanía a los milagros que perdemos al crecer. Aunque la historia es sencilla en su mayor parte, deja pasajes maduros, profundos, de reflexión, en especial hacia el final, cuando habla del proceso de escritura. Se lee de un tirón y se disfruta, creo que a partir de temprana edad; además, retrata bien ese mundo de la pampa, de las salitreras y de la vida de los pobres que tanto caracteriza el estilo de Rivera Letelier. No lo amé como los otros dos, pero me gustó lo suficiente como para querer seguir leyéndolo.
Advertencia, soy muy fan del autor, así que puede que mi opinión sea un poco subjetiva. Quería partir el año con algo de mi autor favorito y creo que han sido de las 100 páginas más bellas que he leído en la vida. Siempre he dicho que me gusta leer a Don Hernán porque leo Chile en sus páginas y con este libro tuve eso combinado con una historia sencilla, pero muy muy bella. Me gustaría toparme en alguna feria con el autor para preguntarle por este libro (cosa que aunque se diera la oportunidad no haría, porque ¡ay! que vergu xD)
Mi tata también tenía un duende, pero él venía del sur. Quizás en algún punto se encontraron, buscando un humano de quien hacerse compañía.
Frases - "Es mejor callar si lo que se va a decir es más bello que el silencio" - "Que si la gloria la daban los palacios y la fortuna los mercados, la virtud sólo la entregaba el desierto". - "Antes era peor, contaba a veces mi padre, antes nos repartían una ficha que decía 'vale por un hectolitro de agua' y con ese poquito la vieja tenia que cocinar y dejar para lavarnos la cara"
No tengo palabras para expresar lo tremendamente inquieta y curiosa que me dejó esta historia. Es que con Letelier tengo una relación amor-odio por su estilo, pero ahora me revivió el amor. Por la chita, ahora voy a tener que leerme otro de él, retomar ese tira y afloja. Es que cuando cuenta cómo se deja atrás la infancia... Cristo. Cómo lloré. Porque sí, así mismito. Y no seré yo quien niegue la existencia de los duendes. Mi madre es testigo.
Tomar un libro de Rivera Letelier es sentarse en un sofá a escuchar las historias de ese tío entrañable, ese tío que te cuenta en la sobremesa de los almuerzos familiares cómo era la vida desconectada y que con ese relato te traslada a ese pasado. Ese tío que te deja con un calorcito en el alma, con sus relatos claros y de colores sepia. Y, hasta ahora, este es el más luminoso y encantador de todos.
Leer con cierta candidez y con sentimientos, le llamo yo. Me encanta leer así. Gracias, “tío”
¡Una belleza de libro! Lectura simple y agradable que transporta al lector, nortino o no, a una infancia llena de relatos fantasiosos y divertidos. Con una mezcla de nostalgia, fantasía y costumbres propias del norte de Chile Hernán nos lleva de paseo a su niñez junto al duende que le escribe las novelas.
Fue mi primer acercamiento a este escritor y me gustó mucho, está historia inocente, con un poco de tintes mágicos, hace a este un gran libro, nos enseña un poco de cómo es la pampa y también de lo que más me gusto de este libro, los duendes, toda su historia me gusto y me pareció algo que aporto mucho a la historia de este libro.
Por más de una razón, un libro que me encantó. Las estrellas son personales, no pretendo decir que es una obra maestra, pero califica para 5. Tuve un tincoyo, he sentido el desierto de Atacama, viví junto al mar y la Canción del Desierto, que me encontré en este libro, es un tremendo poema. No lo he visto, pero me parece que tengo un duende. Gracias Don Hernán.
Primer libro que leo de Don Hernan, y fue de todo mi gusto, sobretodo por como describe la pampa en el norte de Chile, la cual aun no conozco y con su descripción transmite el amor que siente por ella.
Me gustó saber que no todos los seres fantásticos son producto de la imaginación Hasta el momento el mejor descubrimiento literario chileno de lo que va del año, el obrero salitrero que es el mejor escritor del mundo, Hernán Rivera Letelier