1,5 ⭐️
El libro empieza bien, los protagonistas Jakob y Emmanuelle comparten un trauma común que hace que se enamoren, son humildes, tratan de adaptarse a los nuevos tiempos y son personajes con los que puedes empatizar sin problemas. La cosa cambia cuando la historia se centra en su hijo Max, del que se dice que se construyó a sí mismo sin tener nada: mentira. Estudio en Harvard porque su padre ya era millonario y podía permitírselo, tenía el apoyo económico desde el principio para empezar el negocio, es cierto que necesitaba su talento para seguir adelante, pero desde el principio tuvo los medios necesarios; a su vez su padre consiguió su fortuna por simple suerte, puede que su talento y sobre todo su humildad tuvieran un papel clave, pero realmente no hubiese conseguido nada sin su mecenas.
Max es un personaje caprichoso, inmaduro, que hace lo que le da la gana, se casa con Julie por impulso, ella es una niñata caprichosa, egoísta, una niña de papá que no ha hecho nada útil ni importante en toda su vida salvo ser guapa y actuar como un objeto. Entiendo el contexto histórico pero aún así sigue pareciéndome terrible. Ninguno de los personajes me transmiten nada que no sea pereza, no puedes empatizar con ninguno porque todos son personas narcisistas, egoístas que viven en un mundo ideal y que crean montañas de granos de arena en cuanto a problemas y conflictos se refiere. No me interesan los problemas de los niños de papá.
En cuanto al estilo y la forma de escribir de la autora: pobre, deficiente, insulso, poco trabajado y aburrido. Repeticion de ideas constantes al igual que las palabras, los acontecimientos románticos ocurren demasiado rápidos y muchas escenas resultan súper forzadas hasta tal punto que dan vergüenza ajena en lugar de resultar románticas como se pretendía. Es un libro con una escritura nada reseñable y definitivamente un libro olvidable que no me ha hecho sentir nada salvo rabia en algunos momentos (y pena, pero solo por los personajes del principio)