El tío Javier le encomienda una misión secreta a su sobrino cuidar por unos días de su zorrillo. El chico acepta. ¿Qué podría salir mal al hacerse cargo de un animal salvaje que jamás ha visto? Todo, naturalmente. Por fortuna, Gabriel tiene una hermana menor a prueba de líos. Dos hermanos que no se llevaban bien descubren que son los mejores aliados para salir de los problemas (y para hacer travesuras).
Lo mucho que me adentré en la lectura fue increíble. La historia es bastante divertida y tierna. Me reí muchísimo y la disfruté bastante, un muy bonito cuento para superar bloqueos lectores.
Es una historia bien contada. Todo se entiende. Peca en mi opinión de muchas frases armadas que yo considero clichés, que la historia en sí mismo es muy simple. Que los personajes a menudo se explica cómo dicen las cosas, cuando pienso que la prosa es buena y no lo requiere pues por contexto de entiende como se dijo.