Buen contenido, pero esperaba más.
En realidad 2,9
Aunque intento organizar con mucha antelación mis próximas lecturas, por lo general ese cronograma resulto cambiándolo completamente en el momento menos inesperado; esto, porque he vivido múltiples experiencias en las que un libro aparece de repente ante mí, me atrae, me obsesiona, y me produce tantas ansias de leerlo que no puedo resistir y resultó devorándomelo inmediatamente, descubriendo después que mis presentimientos sí eran acertados, y que gracias a ellos he conocido una verdadera obra maestra. Esto, es lo que he sentido en esta ocasión cuando conocí un libro llamado ¿Quién se ha llevado a Daisy Mason? Por ello, me dejé guiar por una corazonada y resulté leyendo repentinamente esta obra, con altas expectativas. No obstante, esa corazonada, me ha fallado en esta oportunidad.
Este libro nos cuenta, tal y como dice la sinopsis, la extraña desaparición de una niña llamada Daisy, quien misteriosamente desaparece en medio de una fiesta organizada en su propia casa. Por tanto, las autoridades intentarán hacer su mejor esfuerzo para encontrarla, ya que parece que se la hubiera tragado la tierra. ¿Qué es lo interesante? Lo interesante es que absolutamente todos los personajes cercanos a ella —familiares y amigos— son bastante sospechosos, por lo que nuestra tarea será descubrir quién es el responsable de la extraña desaparición de la niña. Hasta aquí todo parece fascinante, pero, el problema, es que pienso que a la autora le ha faltado leer más obras del género para presentar mejor la información. Sí, los capítulos estuvieron cortos y eso ayuda a que la lectura sea bastante fluida, pero se excedió. Son tan cortos que siempre que terminaba mi lectura diaria se me dificultaba recordar lo que acababa de leer. Creí que quizás tenía problemas con mi memoria o que estaba distraído, pero no, verdaderamente es muy difícil recordarlo todo porque en muy pocas páginas la autora te presenta muchas mini-historias, sin pausas y sin transiciones. Es como si vieras los titulares de las noticias, y luego te preguntaran el orden en que aparecieron. Imposible saberlo, ¿verdad? Pues esto mismo ocurre con este libro. Es una historia que tiene un argumento interesante, pero que se presenta con desorden para intentar mantener un ritmo intenso. No obstante, a pesar de lo desordenado que se siente esta historia, eso llega a ser tolerable. Lo que sí no logré soportar, fue que la autora presentara comentarios de supuestos usuarios de Twitter que reaccionaban a la historia de la niña. ¡Fue tan irritante, tan desesperante! Los «trinos» fueron pésimamente desarrollados, fueron irreales y absurdos, y estaban compuestos con un vocabulario que no correspondía para nada a la forma como los usuarios escriben por Twitter. Parecían más conversaciones creadas por Cleverbot, o comentarios diseñados por empresas, o por sitios engañosos, que hacen publicidad usando perfiles falsos en diferentes sitios web. De veras, son tan malos, que dan a entender que la autora nunca ha interactuado en una red social. No significa que los comentarios debieron componerse de mil insultos y malas palabras para sentirse reales, pero siento que si Cara Hunter hubiera trabajado más en estas páginas, o simplemente las hubiera retirado, todo sería muchísimo mejor. En mi opinión, la idea no era mala, pero al hacerlo así, pasó de ser una idea novedosa a una desastrosa.
El argumento de la historia estuvo bien pero sentí muy artificiales algunas escenas que se desarrollaron. Tampoco me gustó que se presentaran tantas casualidades para forzar a que el misterio se resolviera «mágicamente». No es lo mismo que un personaje desarrolle un plan, presente dificultades en su realización y que con improvisación e inteligencia logre salir adelante, a que el personaje diseñe su plan, lo lleve a cabo tal y como lo propone, pero necesite de coincidencias o «golpes de suerte» para que todo le salga bien. Eso no me gustó, y como el libro está atiborrado de situaciones así, obviamente me sentí muy insatisfecho porque ni los personajes, ni el argumento fluyeron con naturalidad; y una historia sin naturalidad claramente no es interesante porque no nos sorprenderá. Un inspector que no fue capaz de investigar nada por cuenta propia; sospechosos que ocultaron información importante en todo momento, y que incluso insultaron a la autoridad para luego comportarse como si nada hubiera pasado; usuarios de redes sociales indignados por cualquier noticia publicada; policías ineptos que se enteraban de lo importante de últimos, y que realizaban mil interrogatorios para confirmar lo que ya sabían... tantas, pero tantas situaciones sin sentido me hicieron tener permanentemente en mi mente la palabra «ilógico». Sin exagerar, la historia me pareció más una noticia de un canal amarillista que un libro de ficción. Y reafirmo esa idea porque casualmente aquí, en Colombia, en la fecha en que inicié a leer esta obra se presentó una historia similar de una bebé desaparecida en la que la familia daba versiones distintas y todo Colombia se «consternaba» por la criatura. No sé cómo sean las noticias en otros países, pero aquí cuando ocurre un hecho «terrible» los noticieros son tan amarillistas que empiezan a crear un drama impresionante recordando todos los sucesos similares que han ocurrido en el mes, en el año, en los últimos diez... se exagera tanto que en vez de provocar indignación en el televidente por la noticia reciente, lo que causan es hartar al televidente por su información reiterativa y extensa. En ese entonces yo estaba cansado por la repetición de esa noticia, y leer este libro fue como continuar con aquel drama que había sonado tanto durante los últimos quince días: La similitud es grandísima. Sin embargo, eso no ocurre en todo momento porque cuando se desarrolla la historia, y se le deja de dar tanta importancia a la reacción mundial de la noticia, el libro se vuelve atrapante e interesante.
De los personajes, naturalmente Daisy Mason fue la más destacada. El nombre de la saga hace referencia al inspector Adam Fawley, pero Daisy es el centro de todo, no el inspector. Todos los personajes del libro la conocen, cada uno tiene una historia diferente con ella, y asimismo hay facetas de Daisy que solo conocen ciertos personajes, por lo que más que resolverse un crimen, lo interesante es que vamos conociendo por completo a Daisy, y notaremos que tampoco es que sea tan inocente como aparentemente se pensaría de una niña. El padre, la madre y el hermano de Daisy también tienen historias interesantes, pero la historia de Daisy es el núcleo central del libro, y eso le ayuda bastante a destacar completamente sobre cualquier otro personaje. Es genial que sea así porque sinceramente su historia completa es uno de los mejores aspectos que encontraremos en esta obra. Los demás personajes sinceramente no me importaron y ni recuerdo sus nombres: Hablaban igual, usaban las mismas palabras, prácticamente ni los presentaron... el resultado lógico fue sentir indiferencia hacia ellos. Sobre el inspector pienso que pudo llamarse Adam, Jacinto o incluso no existir: Realmente no es un personaje necesario en esta historia.
Irónicamente, la parte final sí me ha gustado. Esas últimas cien páginas han sido muy interesantes, y el nivel de intensidad subió lo necesario para emocionarme en esa parte, a pesar de tantos disgustos e indiferencia que sentí en gran parte del libro. Por el nivel de intensidad, pensaría que la autora primero planeó el final y poco a poco fue construyendo la historia hacia la parte inicial. Gracias a esa sección, y a Daisy, siento que no perdí completamente el tiempo leyendo esta historia. Eso sí, ya he decidido que no continuaré la saga. Existen muchos autores y libros sobre el género por conocer, y solo tengo una vida, por lo que me parece más importante descubrir diferentes prosas, que buscar en un segundo, tercer o cuarto libro de esta autora, lo que seguramente no encontraré.
En resumen, una historia irregular que no cumple mis expectativas, pero que tampoco es un fracaso completo porque logró entretenerme por momentos, e interesarme por el final de esta obra, que si bien ya lo predecía, fue importante corroborar. Quizás, si fuera mi primera vez leyendo libros sobre detectives, thrillers o crimen me hubiera gustado mucho más, pero hay obras como Sherlock Holmes, o El cuarto mono que han puesto la vara un poco alta. Lo calificaré con un 2,9, pero internamente lo catalogaré como uno más del género.