El tomo anterior se queda en un momento de horror y tensión. ¿Qué va a hacer Yanashida con Mishima? Esta frustración por parte del profesor da miedo y te hace pensar hasta qué punto la presión social puede hacer que alguien se controle hasta estallar.
No empatizo con Yanashida en absoluto (no deja de ser un hombre efebofilo, es decir, le gustan los adolescentes, no los niños, y trabajando en un instituto...). Por mucho que al final del tomo haya una pequeña historia para conocer algo de su pasado, no siento el menor respeto hacia él. Está a punto de violar a Mishima por esa frustración que estalla en él, y ¡menos mal! Yumeno y Kirino le dan una cierta importancia pese a no denunciar el intento a la policía.
A Yumeno no acabo de entenderlo. ¿Es bisexual o simplemente está enamorado de Mishima, de su forma de ser pese a su género? Kirino me ha dado muchísima pena y no estoy nada de acuerdo con su decisión, pero la presión social en Japón es bastante distinta en comparación a España, así que es comprensible. Me declaro fan número 1 de la madre de Mishima, eso seguro, que exterioriza unas palabras que ojalá muchos chicos escucharan cuando tienen estas dudas y miedos: "Aunque compartamos la misma sangre, yo soy yo y tú eres tú, y aunque te duela tienes que tomar tu propio camino, uno que te haga feliz a ti y no a mí. De lo contrario me harás sentir muy desgraciada." Precioso.
Este manga es una lectura obligada para trabajar la empatía y la aceptación de uno mismo. Muy, muy recomendado.