– GUSTARÁ:
A todos aquellos a los que la nostalgia les ata con fuerza a sus recuerdos. También será para deleite de todos los amantes de lo oculto de todas las edades. FANTASMAS habla al niño explorador y buscador de respuestas, pero también al adulto con ganas de seguir aprendiendo y que se plantea preguntas alejadas del circuito racionalista establecido.
– NO GUSTARÁ:
Al público que solo transita por los caminos previsibles de la realidad y, en particular, a los detractores de todo lo que huela al doctor Fernando Jiménez del Oso, Javier Sierra, Iker Jiménez, J.J. Benítez…
– LA FRASE:
«La creencia en los fantasmas es tan antigua como la historia. En la Edad de Piedra los humanos enterraban a sus muertos de una manera que sugiere que creían en los espíritus; se han encontrado esqueletos apresados con piedras o con las manos y pies atados. Quizás era una manera evitar que el fantasma del muerto se levantara y empezara a deambular».
– RESEÑA:
Hubo una época en la que el contenido literario, televisivo y cinematográfico para niños y jóvenes fue pura magia. Tras la Dictadura, la censura, que ya llevaba algunos años de capa caída, se disipó del todo. El efecto fue inmediato. En el apartado infantil y juvenil comenzaron a publicarse una serie de interesantísimas obras de ficción con tintes pedagógicos y educativos. Llegó la editorial Plesa y nos brindó en bandeja de plata lo mejor que se le puede ofrecer a un chaval: ficción, exploración, misterio, prehistoria, naturaleza, tecnología, ciencia… Fueron los años 80 una década de descubrimiento en todos los apartados artísticos. Una etapa en la que la corrección política e ideológica aún no había contaminado todos los estratos de la sociedad y a los niños se les trataba con el respecto que se merecen. No había padres «helicóptero» ni parques infantiles de PVC y suelos acolchados. Los niños se abrían la cabeza con la lógica de su edad y, tras el llanto, volvían a la batalla con un bocata de pan con chocolate.
Los contenidos espoleaban a los chavales a descubrir un mundo virgen. Convivían las versiones edulcoradas de Disney con las originales de los cuentos clásicos mucho más cruentas (hoy en día solo quedan las primeras y hay que bucear en una librería infantil para encontrar las segundas). A los niños se les dotaba de estatus de madurez en casi todos los contenidos (Véase La bola de cristal o Planeta imaginario). Ahora la mayoría de productos viene de serie, mascado y con instrucciones de uso y disfrute. No queda serie televisiva que no lleve algún aviso genérico de contenido inadecuado (antes con solo dos rombos se solucionaba el asunto). Mientras fumar está feo o directamente se elimina de las nuevas series (te escapaste por los pelos Thomas Shelby) no hay problema en que las cabezas se hagan pulpa (¿verdad, The boys?). Hipocresía al servicio de coartar el libre pensamiento y la creatividad de los futuros votantes. Todo sucede mientras que en lo que antes era «la hora de la merienda» se instalan programas de desfile de fulanos y fulanas apestando a cerrado y a analfabetismo.
Pero en toda dictadura cultural siempre hay un espacio para la resistencia y creemos que Diábolo cómics pertenece a esta. Con un contenido que va desde la fantasía, al terror, pasando por la nostalgia y el material descatalogado que recuperan y al que le dan una segunda vida, se están haciendo acreedores de que un amplio plantel de seguidores confíe en esta editorial nacida en 2006 y que ya fue galardonada en los Premios Diario de Aviso 2008. FANTASMAS es un buen ejemplo de ello.
Toda una generación crecimos con estas guías que mezclan de una manera endiabladamente eficaz la realidad con la ficción. Su tono científico y solemne en la explicación de los distintos fenómenos fantásticos, pero unido a toda una imaginera adaptada a los sueños de la chavalada se consiguió alzar como un fenómeno de masas. Ahora Diábolo Ediciones recupera estos vestigios de un pasado soñador y se lo presenta a las nuevas generaciones para que puedan comprobar que la mirada al abismo de lo oculto y de la fantasía nunca pasa de moda. Una edición en tapa dura para que el paso del tiempo la pueda respetar, al menos, hasta el siglo XXII y unas ilustraciones a todo color soportadas en un papel de calidad hacen de esta obra un imprescindible para veteranos y noveles que se quieran adentrar en los misterios de este mundo y en el más allá…