Well, well, well... Está chachi y te echas unas risas, pero hay un error en la historia (que, por cierto, la cuentan a tres mil por hora, así que, si no te has leído la Odisea antes, quizás sea un poco caótico). La cuestión es que cuando Odiseo llega a Ítaca lo hace disfrazado de mendigo y primero se encuentra con Eumeo (el pastor que le dijo Atenea que buscase), luego ve a su perro (el único que lo reconoce) y después a Euríclea (quien, mientras lo baña, le reconoce por una cicatriz en la rodilla). Después se va a luchar contra los pretendientes y a la última que ve es a Penélope.
Weeelllll, pues en esta historia (y por la cara absolutamente) se encuentra primero con Penélope, que no lo reconoce, y, para más inri, presencia la escena en la que el perro sí lo reconoce. Ella no sospecha nada en absoluto, oye... ¡Qué cosa más absurda!
Que el cómic me ha gustau eh, pero esa escenita madau corahe!
#FilólogaEnfurecida