Antología poética de una de las grandes mujeres españolas que en los años veinte del siglo pasado abrieron el camino para el movimiento feminista que actualmente se vive en España.
En esta pequeña antología poética se recogen poemas suyos que corresponden a las distintas etapas de su larga carrera, desde los tiempos de sus primeras colecciones vanguardistas –Inquietudes (1926) y Surtidor (1928)– hasta los últimos versos póstumos de Con el alma en vilo (2008), pasando por poemarios de la guerra civil y del exilio como Lluvias enlazadas (1939) y Poemas. Sombras y sueños (1944).
Es una de las antologías que mejor he visto que refleja la evolución de una poeta, cómo crece artística y personalmente. El foco de sus preocupaciones, cómo las mira y se enfrenta a ella. Qué bello el proceso.
“Que me dejen con mi sueño,/ despierta como lo estoy,/que tal vez de donde vengo/ y a caso a donde voy/ esté en este estar soñando/ que mide cuanto yo soy”
me encantó, una de las más olvidadas de las sin sombrero y no entiendo por qué.
“RECUERDOS que ya sois sombras, no os apartéis de mí, que recuerdo que se borra es que perdió el existir. Yo quiero guardarlos todos a la luz de mi memoria, que aquel que borra recuerdos es como un ser sin historia.’
Concha es increíble. Este libro es una pequeña antología de su obra ycoincido con el autor del prólogo en que sus mejores poemas se concentran entre los años 30 y 40... sin embargo, Concha es mucho más. Si este es tu primer libro de Concha prepárate para descubrir a una de las grandes de la generación del 27, luchadora como nadie.
Esta edición, preparada por James Valender y publicada por Editorial Renacimiento, recupera poemas de todas las etapas de su vida: desde sus primeras colecciones vanguardistas hasta los versos del exilio y los últimos años.
Todas las producciones de las Las Sinsombrero me llegan profundamente, y esta obra no podía ser menos. Ya desde 1932, en la antología de Gerardo Diego —«Poesía española. Antología 1915‑1931»— aparecieron todos los poetas considerados de la llamada Generación del 27 excepto las mujeres. Este gesto marcó ya el primer movimiento para mantenerlas fuera, a pesar de lo mucho que ellas hicieron, ya sea publicándoles, apoyándoles o promoviendo la cultura de su tiempo. De ahí radica la importancia de mantenerlas vivas, de seguir leyéndolas y compartiéndolas.
Me apena mucho el cambio de tono que se percibe entre sus poemas de juventud y los que escribió durante la Guerra Civil y en el exilio. Hay muchos poemas que tocan directamente al alma: como aquel dedicado a su madre (de verdad, un poema para tener el lagrimón colgando) o incluso el preciosísimo poema que dedica a Federico García Lorca. Me encanta ver, en toda la antología, la importancia que le concede a aquellas personas que la acompañaron en su vida; quizá por eso a esta generación también se la conoce como la generación de la amistad. También me toca mucho el amor que guarda a su tierra y a todos los lugares por los que fue viajando, y su manera de plasmar esa nostalgia y ese desarraigo.
En conclusión: la amo. Su obra, su fuerza, su sensibilidad, su memoria.
3.5/4 Los poemas de Concha Méndez que más me han encantado son el dedicado a Federico y los que muestran sus sentimientos en relación con el exilio y la guerra. Aunque también tengo que destacar dos poemas que me han llegado a lo hondo: ¿Hacia qué cielo, niño… y A Manolo en su irremediable ausencia. Si me tengo que quedar con unos versos de toda la antología sería con:
Ahora cuando veo la mar escucho a mi corazón y se me pone a llorar…
“Canto para que me escuchen en el reinar de los siglos, para que me sientan viva, los que entonces estén vivos.
Canto para aquellas almas que estén afines conmigo”
Gracias por tu cantar, Concha✨
La poesía de Concha se nutre de cada momento existencial en una de sus etapas. El paso del tiempo en sus versos se puede tocar. Y siempre he sentido sus tintes melancólicos o nostálgicos, una mezcla, primero por un hijo perdido, después por un exilio, por perder a una madre estando lejos de ella y, al final, por la ausencia y el paso inexorable del tiempo. Pero también hay júbilo, amor, ansias de libertad, sobre todo en los poemas de juventud. En este sentido, se agradece enormemente el prólogo de James Valender dónde te da pinceladas de su vida.
¿No es eso toda la poesía? Versar tus acontecimientos y experiencias. De ser tuyas pasan a ser de todos/as para encontrarnos en las páginas. Hacer de lo íntimo, comunidad. Me imagino, y deseo con todo corazón, que la escritura de su poesía fuese un bálsamo para ella. Que en la composición de sus versos liberase todas esas emociones que transmite aquí.
“¿A cuántos yoes obedezco? ¿cuántas personas yo he sido?…”
Hay algo que me ha gustado especialmente: la cantidad de poemas dedicados a otros poetas y escritoras. Federico, Rosalía, Rosa Chacel o Pilar Zubiaurre. No hay gesto más bonito que el de llenar de elogios a los amigos y amigas, a las personas que admiras y compartes oficio y pasión.
“De altos sueños y anchas luces encendidas el ambiente cuando por mi casa ibas con los amigos de siempre”
Ha sido un poemario que me ha llevado su tiempo porque no quería tomarme a Concha a la ligera. Así lo he disfrutado muchísimo más. Con ganas de leer más de ella, en especial sus memorias.