Shunga es un género de estampas japonés en el que se presentan imágenes sexuales explícitas; la traducción literal es "imágenes de primavera", expresión que funciona como un eufemismo del acto sexual. En esta grandiosa novela, si bien hay muchas escenas eróticas descritas en detalle, las palabras nos corren del erotismo para llevarnos a lo terrible, a lo horroroso. Los personajes masculinos personifican el arquetipo masculino déspota y dominante, y las mujeres son oprimidas y padecen la perversión detrás de las fantasías masculinas y son sometidas a prácticas que en muchos casos cruzan la línea hacia la tortura.
La mujer de Kotaro, Oriko, acaba de morir, y la imposibilidad de Kotaro de llorarla lo desespera y decide contratar a las tres hijas actrices de Kichiro Izumi, las tres menores de 20 años, para que lloren día y noche; el llanto del duelo no debe dejar de escucharse nunca. Cuando su criado Taru va en busca de las hermanas, descubre que ellas han sido entregadas por su propio padre, como pago de una deuda, a Kazuma, un hombre enorme, violento y cruel quien tiene como mascotas a cuatro nihonzaru, unos monos que hacen lo que él quiere. Ellas viven en las ramas de un álamo blanco. No tienen salida. O las ramas, o la violencia extrema de los monos y de un hombre que encarna la violencia y la perversión.