África había pasado su vida nadando.
Ex-nadadora profesional.
Aventurera con tiburones en Australia.
Y hoy, vigilante de la playa.
Por otro lado, estaba Erika.
Fotógrafa y vividora sin remedio.
De vacaciones, en una isla desierta.
Y su cámara se encontró con África.
No tardaron en darse cuenta de la verdad.
Ambas se atraían.
Y no solo como amigas.
La duda era, ¿duraría sólo un verano?
¿Qué pasaría después?