Me sabe mal poner una valoración baja a un libro de un escritor independiente, pero tenía dos opciones: no hacerlo, pese a que el autor, al que conozco por Twitter, ya era consciente de que estaba leyéndolo y por tanto si no hacía reseña ya se imaginaría lo que me había parecido o, por el contrario, ser valiente y sincero, y realizarla. Al final me he decantado por esta segunda opción. Prefiero la sinceridad y, además, al ser este su primer libro, llevar desde su publicación un gran número de secuelas editadas y tener más de ochocientas reseñas en Amazon, dudo que mi crítica vaya a afectar lo más mínimo a sus ventas.
EL GUARDIÁN DE LAS FLORES es un thriller policíaco, género que está en auge en España. Hay muchas maneras de escribir este tipo de historias. Un par de ellas pueden ser decantarse por un estilo más denso, complejo, literario, lírico o un estilo más ágil, frenético, casi de película. Yo, personalmente, prefiero el literario (estoy leyendo un libro, no viendo una peli), pero esto no quiere decir que el otro estilo no pueda contener literatura: una cosa no quita a la otra. El problema es que la mayoría de los escritores que toman el camino del estilo cinematográfico se olvidan de que están escribiendo una novela, de que están en el mundo narrativo y no guionizando un film. Es decir, incluso para escribir un thriller rápido, ágil, que se lea del tirón, hay que tener oficio. Rober H. L. Cagio se decantó por este estilo. Y ese ha sido uno de los problemas que ha hecho que el libro no me convenciera. Pero no olvido en ningún momento que es su primer libro, y es, hasta cierto punto, normal: se está formando como escritor, tiene una mochila, y en ella está guardando experiencia.
EL GUARDIÁN DE LAS FLORES está compuesto de capítulos cortos, cortísimos, extremadamente cortos, no da tiempo a respirar, pero eso no es siempre sinónimo de ágil. Como acabo de decir, hay que saber hacerlo. El resultado que se obtiene al final es el contrario del buscado por el escritor: una lectura atropellada, cansina, que se hace interminable. Además, el desarrollo de los capítulos apenas contiene pasajes narrativos, ni descripciones, son, en su mayoría, diálogos tras diálogos, con muy pocas intervenciones del narrador. Es, en su mayor parte, un guion.
Sin embargo, hay algo que sí me gustó: la historia del asesino, la conspiración que hay detrás, todo el descarnado pasado y lo relacionado con los sacerdotes. La resolución del caso y el giro ya es otra cosa y algunas motivaciones del asesino no me convencen, pero el pasado que se narra es una idea muy buena. Le da cierta profundidad a una historia bastante plana.
Otro de los problemas que le encontré, y que salta a la vista, es la falta total de revisión. Es algo que me irrita bastante. Más por el lado de la supuesta editorial con la que autopublicó (Círculo Rojo), pero también por parte del autor. Hay tantos errores, que lo que se está leyendo tiene pinta de ser el primer borrador. Ni una revisión por parte del autor, y mucho menos por parte de la pseudoeditorial o, hablando en plata, imprenta.
Como dije, esta novela es la primera del autor y me consta por otras reseñas que él se comprometió a revisarla y solucionar los problemas. Y hay algo que admiro de Rober H. L. Cagio: su promoción incansable. No para de moverse, de promocionar sus libros lleno de ilusión. Participa en diferentes proyectos de Twitter, realiza entrevistas, presentaciones, acude a ferias de libros, logra que sus criaturas den la cara en librerías famosas de Galicia, en definitiva, se hace ver. Eso demuestra su pasión por lo que hace y los resultados se hacen notar en el número de reseñas de sus obras. Y estoy seguro de que Rober H. L. Cagio también aplicará esa pasión a la hora de escribir tras aprender de su primera novela. Estoy seguro de que irá llenando esa mochila y la abrirá cada vez que se ponga delante de la pantalla en blanco para ver qué hay dentro y qué puede utilizar para mejorar y mejorar cada vez más. De este modo sus novelas estarán más cerca de la literatura que del cine.