Emilio Lezama escribe esta novela desde los rincones más profundos del corazón, del recuerdo, de la intensidad, casi como con la que se vive el amor.
La historia nos muestra a una pareja joven que se conocen en EUA; ELLA es de Ecuador y Él es de México, poco después comienzan una relación y a lo largo de la novela podemos seguirles el rastro, pero no por mucho, hay cosas que se interponen en su camino y páginas después todo cambia.
Escrita en dos partes, casi una muy distinta a otra, Lezama intenta plasmar y dejar una huella profunda en varios aspectos:
El uso de personajes históricos como lo son Leibniz, filósofo, e Isaac Newton físico, haciendo constantes referencias, comparaciones, chistes (algo burdos y simplones) y sobre todo, un viaje acerca de una teoría que al finalizar la novela, termina resultando un tanto aburrida.
Su sentido del humor, también es parte de este intento de dejar una "marca personal" en la obra; siendo que en este aspecto lo logra hacer con buenos resultados, no hablamos del tipo de humor con que Ibargüengoitia escribía, no, pero se defiende a lo largo de las páginas, sacando alguna que otra carcajada mientras se lee.
Por último, el retrato, casi su alter ego, de un personaje complicado, con gustos variados pero sobre todo, un afín muy particular hacia la política. Véase en la segunda parte de la novela, donde el personaje se vuela totalmente de la realidad, se transforma en algo difícil de creer, y más de que suceda tal cual lo narra el escritor.
Siendo la primera novela que Lezama escribe, resulta un buen ejercicio de como ciertos eventos en nuestras vidas nos dejan tal huella, con tal profundidad y potencia que nos dan material para escribir, dibujar, crear, diseñar... etc.
Novela entretenida, accesible, con tintes de humor, drama, y con algunos contextos históricos rescatables. Entretenida para un fin de semana.