En este libro hay volcanes, ramas, fuego, aguademar, montes, culebras, canelo, zorzales, montañas, arboledas, hiedra. Hay, a su vez, gases lacrimógenos y cafés nocturnos, territorio neón, rímeles que se derraman como si petróleo. ¿Cuántas hemos caído/ ya?, se pregunta este texto. ¿De quiénes fuimos las alas?, parece preguntarse esta ñaña. No hay tanques en este lugar del mundo/ porque ya hubo suficiente con callar. La poesía como un modo propicio de hacer estallar un silencio de siglos a partir de un lenguaje en el que corazón y palabra laten porque sangran de manera pareja, y resisten. Porque la guerra es la guerra, pero a veces la flor confabula. Viviana Ayilef
Crecemos con historias del amor y la guerra, las vemos en películas y nos las enseñan en salas de clase. Es una atmosfera en Guerra Florida que nos suena conocida, pero es disruptiva; no estamos acostumbrados a que tenga ojos, cuerpo y corazón de mujer. La naturaleza se vuelve personaje y no paisaje. Se disputa la tradición de que la historia la cuenten los vencedores; ahora no nos queda claro quiénes son los vencedores, pero sí quienes son los invadidos y por qué se lucha.
Un poema narrativo, pero que debía ser poema y no cuento para cumplir su finalidad política; explorar lo subyacente o lo no-dicho de aquella cosa sobre la que se ha dicho bastante pero se sigue teniendo que decir, continúa habiendo tanto que decir. Cumple hermosamente esa finalidad, transportándote a un mundo distinto que se parece tanto a uno que conocemos que como los sueños sientes que te quieren decir algo y cuando despiertes vas a entender qué.
Hay que leerlo de principio a fin; algunos poemas en sí calan más que otros, pero tiene que entenderse cada uno como parte de una obra entera.
(Además, es muy hermoso ver como los mundos de las distintas obras Catrileo se entrelazan. No me acuerdo tanto de Chilco, pero de todas formas me recordó harto a Chilco este poema.)
Me encantó este poemario, me emocionó mucho. Toda la progresión de relato, esa mezcla entre algo mágico y la crudeza de la violencia policial. Tiene unos pasajes muy bellos, con mucha conexión con la naturaleza.
las imágenes de naturaleza destruida, violada y violentada se instalan desde el primer momento en la poética de Catrileo; el dolor, la rabia y la guerra traspasan al lector y los cierres que le entrega a cada poema son una obra de arte
Sensible, dulce, crudo. La herida punzante de una experiencia colectiva. La rabia y la dulzura de un sentir desde la memoria de la niñez y la madurez en contextos de lucha. Muy bello.