Esto es lo máximo. Posee partes interesantes, llenas de tensión, no tan interesantes (aunque creo que eso depende del tipo de persona que uno sea y solo es un pequeño fragmento, por lo cual puede ser alegremente ignorado), tristes, desoladoras, que causan pena infinita (si no se es lo suficientemente duro, cosa que yo admito no haber podido ser), brutales, una que me dio algo de risa (que sí, involucraba una muerte, pero eso dice más sobre mi salud mental que sobre el libro y no estamos acá para hablar acerca de mis problemas mentales no tratados, gente), etc, etc.
Escenas y demás:
*Un pequeño apartado para enlistar las personas y cosas que este libro me está haciendo investigar:
1. "après moi, le déluge" (porque no sé francés, y no podía quedarme sin saber lo que significaba eso)
2. el naloxona o Narcan (únicamente porque quería saber si realmente existía, en serio)
¿Y qué si también investigué dónde podría comprarlo, si se halla disponible sin receta o no, cuánto costaría adquirirlo y cómo administrarlo? esas son cosas que cualquiera investigaría, déjenme en paz.
3. La Bestia (el Tren de los Desconocidos, el Tren de la Muerte)
...No quiero hablar sobre eso. Hacia adelante.
*El viaje que lleva a Jesús a su muerte: primero, el ataque al autobús en el que va junto a los estudiantes; luego, el traslado de todos a la comisaría de Tristeza (donde no los aceptan), a Loma Chica (donde tampoco los reciben y los envían al medio de la nada) y a Pueblo Viejo donde, tras bajarlos a la fuerza del vehículo en el que iban, los hacinan sin cuidado ni consideración alguna en autos varios y, finalmente, su última parada (o la de quienes no murieron asfixiados durante el trayecto, de todos modos) en un vertedero, sitio en el que los maltratan y los matan.
Es tenso y transmite auténtica desesperación pues, mientras a Jesús y compañía los van llevando de lugar en lugar, Art prácticamente está rogando para que Orduña y sus hombres los encuentren —para que encuentren a Jesús— antes de que les suceda algo malo y para que por favor, por favor, lo llamen con buenas noticias… lo cual logró que yo también rogara inútilmente por lo mismo, claro.
*Ni bien veo a Callan y a Nora reaparecer en la historia, siento rabia mezclada con desolación porque sé, sé, que los años de felicidad y paz que han tenido están por ser interrumpidos y no, no. ¿Por qué, carajo?
*Esto, que literalmente me hizo decir "no los niños, dioses. No los pobres, pobres niños, por favor dioses":
"Paolo empieza a subir por la escalerilla, hacia el techo del vagón. Nico comienza a seguirle, pero entonces ve… a Flor. Corriendo hacia el vagón.
Grita, le tiende el brazo.
De un solo vistazo Paolo lo comprende todo.
—¡Déjala!
—¡No puedo! ¡Es amiga mía!
Empieza a bajar por la escalerilla. Flor corre hacia él, pero está sin aliento y va quedándose atrás.
—¡Vamos! —grita Nico tendiéndole la mano.
Ella intenta alcanzarla. Falla. Nico baja hasta el último peldaño y se inclina hacia fuera, el cuerpo apenas a treinta centímetros de las vías, que cada vez pasan más deprisa. La mano con que se agarra a la escalerilla empieza a aflojarse mientras estira el otro brazo.
—¡Yo te agarro!
Flor se impulsa hacia delante. Nico toca las yemas de sus dedos, desliza la mano hacia abajo y la agarra de la muñeca cuando ella salta. Durante un segundo permanece suspendida en el aire, justo encima de las ruedas demoledoras. Nico no puede agarrarse. Ni a la escalerilla, ni a ella. Empieza a caer, pero se aferra a su mano y entonces…"
*Ese momento en el que los bandidos atrapan a Paola y luego… y luego esos grandísimos hijos de puta la violan; simultáneamente, Nico lo oye todo suceder sintiéndose impotente porque desea ir a rescatar a su amiga, alejar a esos tipos de ella, matarlos y salvarla pero está aterrorizado y simplemente no puede, no es capaz, no se atreve, no puede…
Esa parte me ha destrozado, joder.
*Esto, que me destroza un poquito más y consigue que golpee con el puño un lado de mi escritorio mientras me esfuerzo por reprimir las maldiciones en voz alta, pues cerca hay gente desconocida que podría oírme:
"A las afueras de Puebla, cuando el tren pone rumbo a Ciudad de México, Paola les habla por fin. Se pone en pie, mira hacia la parte delantera del tren, luego se vuelve hacia Nico y dice:
—No fue culpa tuya.
Entonces Nico ve el cable de alta tensión y grita:
—¡Agáchate! ¡Agáchate, Paola!
Pero ella no se agacha. Se vuelve de nuevo hacia la cabecera del tren y extiende los brazos. El cable le da en el pecho y ella se convierte en un relámpago de luz en un día soleado.
Nico se tapa los ojos con el brazo. Cuando vuelve a mirar, Paola no está. Solo queda de ella un leve olor a carne quemada que el aire frío del norte dispersa rápidamente."
*El momento en el que Nico intenta subirse al tren en el que ya está Flor mas, aunque esta intenta ayudarlo, no lo logra y dicho tren se va con ella, se la lleva, los aparta, y ambos quedan solos y por su cuenta.
Y también la parte en la que se dice qué fue de Flor tras perderle la pista a su amigo, sí, pero donde me ponga a comentarla a fondo lloro y no, ahí nomás.
*La tortura y asesinato de Ana Villanueva (y ahí se va al infierno el sacrificio de Mora, maldita sea), el asesinato, ante los ojos de Manuel Ceresco, de su hijo de 12 años, el de Victoria, exesposa del difunto Mora y madre de Mateo (quien acaba de quedar huérfano) y, porque esto no es lo suficientemente malo aún (mentira. Lo es, definitivamente lo es), la violación y posterior degüello de la hija de 10 años de un contable cuyo único pecado fue hablar con Ana.
*Pasos para hacer hablar al Mudo Juan:
1. Empéñate en que hable: suplícale, insúltale, grítale, haz de todo y hasta más y fracasa.
2. En el camino de tus intentos, de algún modo conviértete en uno de los jefes de la Comisión de Apuestas y Juegos de Azar del Centro de Internamiento de Menores del Sur de Virginia e involúcrale en una serie de 3 apuestas que acaban con él considerándote sino un amigo, sí alguien a quien no detesta.
3. antes y en el transcurso de esas apuestas, gánate el odio de un tipo que, justo el día previo a que te vayas del sitio en el que estás, afirma que esa noche te mata.
4. Observa cómo el Mudo no permite que mueras y cómo, finalmente, habla. Te habla para cobrarte el favorcito porque nada en esta vida es gratis, man:
"Oye gritar al Gordo:
—¡Santo Dios!
Se levanta de un salto y sale al pasillo. Ya hay otros chicos allí: Santi y Fermín, el Mudo y otros, mirando hacia abajo por la barandilla.
Rodrigo está tirado allá abajo, en el suelo, con el pedazo en la mano y un charco de sangre alrededor de la cabeza. Con el cuello roto como un pollo.
El Mudo se vuelve hacia Nico.
Dice:
—Me debes una chocolatina."
*Desde cuando dan la orden para matar a Cirello hasta cuando Jacqui entrega la pistola al detective: sentí terror al percatarme de que estaban por asesinar a uno de mis personajes favoritos… pero el terror se transformó en pavor existencial cuando caí en cuenta de que "hey, ¿ese no es Nico yendo, literalmente, rumbo a la zona de peligro?"
*Todo, tooodo, lo que sucede desde que Art comienza a dar su discurso en la audiencia: ¿qué puedo decir, si lo que podría calificar como la extremadamente genial recta final ha provocado en mí más emociones de las que esperaba?
En una nota relacionada, el final propiamente dicho me ha decepcionado ligeramente pues esperaba ver la muerte de uno o varios personajes importantes suceder… aunque reconozco que probablemente es mi lado sádico el que está hablando justo ahora porque de haber sucedido me habría molestado, lamentado amargamente y molestado otra vez.
Tras la misión que, junto a un equipo de mercenarios, llevó a cabo en Guatemala con el fin de eliminar a los 2 cabecillas de los Zetas y en la que, de paso, mató a Adán Barrera yendo en contra del acuerdo al que el narcotraficante y él habían llegado, Arthur Keller solamente quiere retirarse de la larga, larga guerra que ha librado durante tantos años y, en una casa a la que se muda en Ciudad Juárez, dedicarse a vivir su vida alejado de todo ese mundo plagado de corrupción, mentiras y violencia, pese a no tener ni idea de cómo hacerlo y a los fantasmas que lo persiguen y lo atormentan, los cuales probablemente nunca se irán. Tampoco sabe cómo iniciar esta nueva vida suya teniendo a un chico irremediablemente traumatizado (Jesús Barajos) a su cargo, mas está dispuesto a intentarlo. Y todo va… normal, podría decirse, pues sus antiguos jefes lo están dejando en paz y los narcos lo están dejando casi en paz (aunque aún lo vigilan), hasta que Chuy desaparece y el pasado no tan lejano toca a su puerta en forma de Ben O’Brien quien no solo le informa de que a pesar de la desaparición y presunta muerte de Barrera el flujo de drogas (principalmente el de heroína) se ha incrementado, dando origen a una epidemia y a muchas muertes en Estados Unidos, sino también de que representa a un grupo de senadores y congresistas con el suficiente poder para destituir al actual director de la DEA y nombrar a uno nuevo… y de que dicho grupo quiere que ese nuevo director sea el propio Keller.
Y sí, hay una diminuta parte de Art que lo hace sentirse harto y cansado de luchar y que le dice "ya acabaste definitivamente de hacerlo, ignora ese ofrecimiento"… pero hay otra, más fuerte, más insistente y la que es perfectamente consciente de que antes de morir Adán fue quien montó el negocio de la heroína que se halla matando a personas a montones, que le dice que aún no ha terminado de pelear en lo que es, siempre ha sido y siempre será una guerra cruel, brutal y violenta… y que no lo hará pronto.
Ahora, si tan solo ser el director no implicara tener que involucrarse en política y lidiar con un subdirector (Denton Howard) a quien no le agrada ni un poquito y que se encuentra dispuesto a sabotearlo activamente…
Ah bueno. cuenta, al menos, con la ayuda y colaboración de su encantadora e inteligente esposa la doctora Marisol Cisneros, la de el jefe de la Unidad de Inteligencia de la DEA Tom Blair y la de el hijo de su difunto amigo Ernie, Hugo Hidalgo, quien será su asistente e informante personal.
Antes, Bobby Cirello trabajaba como infiltrado (lo cual no le gustaba, pero qué se le va a hacer), hasta que al jefe Brian Mullen, su principal valedor, lo ascendieron y se lo llevó consigo, tras lo que se convirtió en detective. y Bobby se halla tremendamente feliz con su vida actual: ya no debe codearse con ladrones, drogadictos y distribuidores, posee un estudio en Brooklyn Heights y, aunque aún ha de trabajar muchas horas, ahora tiene horarios casi regulares… y entonces, Mullen le pide que se infiltre, como un policía corrupto, entre los compradores de heroína, haciendo correr la voz de que está en venta y que, cuando encuentre a un comprador lo bastante importante, le diga a dicho comprador que representa a Mullen, para que así llegue a oídos de los de Sinaloa que el jefe de la División de Narcóticos del Departamento de Policía de Nueva York (y por ende, toda la división) está dispuesto a aceptar ser comprado.
Ante tal solicitud, Bobby intenta negarse, y su negativa cobra más fuerza cuando Mullen le dice que ni habrá documentación alguna respecto a esa nueva misión ni nada que, en el futuro, ambos puedan esgrimir como prueba de que no son corruptos, y añade además que nadie, aparte de Bobby y él, sabrá sobre la arriesgada infiltración; desafortunadamente para Bobby, pese a que sabe el peligro en el que pondrá tanto a su trabajo como a su vida y (tal vez) a su libertad hacer esto, también sabe que su jefe tiene razón cuando da a entender que la epidemia de la heroína está por convertir la ciudad en un cementerio, por lo que acepta llevar a cabo lo que Mullen le ha pedido… y el jefe, al menos, ha dicho que procurará proteger su trabajo. Con esa garantía —la cual ni siquiera es tan fiable, sinceramente, pues si algo se tuerce es muy posible que el mismo Mullen termine intentando proteger su propio puesto o hasta su vida— deberá tratar de conformarse, supone…
Cuando su hermano Adán desapareció, Elena Sánchez Barrera se resistió ferozmente a pensar, ni siquiera para sus adentros, que él pudiera estar muerto… lo cual duró hasta que hallaron su cuerpo, se comprobó que era él y Elena ya no tuvo otra opción más que aceptar la realidad.
¿Pero entonces, en qué posición la deja esa muerte a ella… y, lo más importante: en qué posición deja a sus hijos Rudolfo y Luis?
Porque dichos hijos siguen siendo Barrera, sobrinos de Adán y posibles herederos a ocupar el puesto que se encuentra vacante aunque no deseen hacerlo, es consciente Elena, y además es consciente de que aquellos otros que ambicionan ese puesto (y quien lo ocupe finalmente) seguramente ya han de estar planeando deshacerse de ellos más temprano que tarde… y eso Elena no lo va a permitir, no. Porque estos son sus hijos, sus cachorros, y ella va a protegerlos tanto y tan bien como pueda. Y si para eso deberá recobrar cierta cantidad de poder y cerrar un trato con Ricardo Núñez (antigua mano derecha de Adán y, según un documento aparentemente escrito por este, quien debe tomar el mando en caso de su muerte repentina hasta que sus hijos sean mayores de edad) por el cual recuperará la Plaza de Baja para Rudolfo a cambio de permitirle tomar el trono que fuera de su hermano y hasta apoyarlo, pues lo hará, y al diablo las posibles consecuencias futuras… que ojalá no hayan, espera.
Lamentablemente las habrá, claro que las habrá, y empezarán más pronto y serán más dolorosas, hostiles y peligrosas de lo que a ella le gustaría…
Hace años, Damien Tapia formaba parte de la nueva generación del cártel de Sinaloa, el grupo denominado los "Hijos", junto a Ric Núñez, los hermanos Esparza y Rubén Ascensión… y entonces Adán Barrera traicionó a los hermanos Tapia —Alberto, Martín y Diego, padre de Damien— y, tras la muerte de Alberto y aliado con Los Zetas, Diego inició la guerra contra Barrera e Ignacio Esparza, guerra que acabó con Martín preso y Diego muerto, último hecho por el cual Damien culpó a Adán e Ignacio, consolidando así su alejamiento de su antiguo grupo de amigos (el cual se había producido en el transcurso de la guerra). Ahora, con los 2 antes mencionados ya muertos y perteneciendo a una familia cuyo poder no es ni la sombra de lo que fuera alguna vez, Damien está decidido, decidido, a volver a colocar a los Tapia en el que, opina, es el lugar que les corresponde. Y si para ello deberá tratar de llegar a un acuerdo con Rafael Caro —un narcotraficante recién liberado de prisión que puede ayudarle a transportar la heroína que posee y a conseguir a quién vendérsela en Estados Unidos— pues tratará, sí…