Los cuentos que forman este volumen son el resultado de una alquimia inusual: el aliento de lo sagrado que tienen las historias tradicionales se funde con la crudeza de la realidad inmediata y el minimalismo contemporáneo. En estos relatos, la violencia y el temor son signos de la fragilidad y la contradicción humanas, que aparecen como trazos minúsculos en la serenidad de la naturaleza y en la inmensidad del mundo. Plegarias para un zorro, de Enza García Arreaza, es una colección de cuentos contundentes pero también delicados, sensibles pero agudos en su observación de la realidad, generosos en el uso de la imaginación y, sobre todo, notables y memorables por su belleza. (Nora de la Cruz)
Los cuentos aquí reunidos pertenecen a una categoría bastante particular dentro de la narrativa venezolana; son historias con lenguaje mitológico, de aquellos que encierran una verdad fuera de lo convencional; una verdad que solo puede ser avizorada por el entendimiento de las palabras. Me atrevo a decir que solo este encanto puede producirse por un distanciamiento de nuestras propias imágenes como nación; sonará a cantinflada, pero intuyo que mucho se tuvo que soltar para retener.
Y es que estas historias retienen con claridad todos sus conflictos, nos lleva con lupa, con insistencia al hecho de mirar verdaderamente. Hay una esquirla que se clava en el problema íntimo de la familia, la noción generacional, los legados, el destino, lo originario, lo espiritual y lo místico. Cada cuento, aún sin ser fantástico, atraviesa violentamente estos paradigmas y nos encanta, nos lleva como una india a través del monte, o como un aspirante a Yokai. La habilidad de Enza está en otra orilla; una orilla más genuina que parte de la búsqueda no solo de la anécdota, sino del respeto hacia el arte de contar cuentos, hacia el primer oficio que ha auspiciado algún Dios de su tierra, de su propio universo personal.
1 día y 136 páginas después. El primer libro que leo de la autora, y viendo su trayectoria academica es bastante impresionante.
Siendo uno de los libros del mes para la pandilla lectora, esperaba algo un poco más... ad hoc a la sinopsis. Creo que el libro es muy hermoso por si solo, pero no es para mi estilo. Esto quiere decir, que el libro no es malo, el malo soy yo. Porque pude ver el buen estilo literario que tiene, solo que nunca pude conectar más alla del primero, creo que para ser cuentos les falta un poco de enfásis/punch.
Siempre he creído que para arriesgarse con la fantasía, se tiene que tener todo muy bien estructurado, y que los cuentos deberían partir de un punto "donde todo este explicado" para no confundir al pobre lector. Y creo que estos no lo cumplen.
El primer cuento y el último son los que me agradaron, y el del Strigoi... solo que nuevamente la ejecución jamás llegó a apasionarme.
Un libro maravilloso y definitivamente mágico de una autora venezolana a quien no conocía pero con la que he conectado inmediatamente. Además, y esto es algo que creo haber escrito en más de una ocasión, tengo cierta debilidad por libros de cuentos que guardan cierto sentido de unidad, algo muy presente en este ya que todos los relatos, pese a ser independientes, tienen guiños unos con otros que le otorgan un aire fantástico. Hay otras constantes como el tema de inmigrantes en Venezuela, mitologías que se aliementan unas de otras y un énfasis en personajes enigmáticos pero también crueles, sobre todo en los dos relatos que se convirtieron en mis favoritos, "Jorge y el dragón" y "Andrei Balanescu y los caballos". Muy recomendable y de los mejores libros de relatos venezolanos que han caído en mis manos en mucho tiempo. Hay edición electrónica y es fácil de conseguir, así que queda recomendadísimo.
Este libro que llegó por mi como un accidente pensando que era un libro que buscaba y ser otro, una anécdota algo rara.
Plegarias para un zorro es una antología de cuentos en donde la autora nos lleva por diferentes culturas y puntos de vista para experimentar diferentes situaciones cotidianas, desde la violencia, el machismo, el feminismo, el gobierno y creo que funciona bien.
Como pasa en todas las antologías siempre va a haber cuentos que gusten más que otros, en especial el primero que le da nombre a este libro fue mi favorito ya que tenemos de protagonistas a niños llevados por la inocencia a conocer pasados violentos y entornos muy difíciles. Hubo algunos otros que se me hicieron algo pesados de leer pero que aún así no quita lo interesante que se vuelven y ver como algunos se conectan entre si.
Es una conmovedora narración de una posible realidad y un posible suceso espiritual con un final inesperado. Muy diferente como todas las publicaciones de Editorial Paraiso Perdido 💕
Cuando empecé a leer el libro supe que no iba a poder soltarlo. La primera historia te clava un cuchillo de manera tan sutil que no quieres salir de ahí a pesar del daño causado.
En adelante, va entretejiendo las historias entre mitología y diversas realidades que nos atraviesan a todos. Muchas veces tuve que releer para seguir el hilo, pero cada imagen se iba quedando en mi cabeza.
Mujeres con piel transparente, mariposas en espera de ser asesinadas, zorros y niños y otras cosas que siguen dando vueltas en la imaginación.
Un libro lleno de magia y de misterio, logro trasladarme a esos mundos que Enza crea, llenos de tierra, mujeres con ojos transparentes, piel bronceada y pequeños detalles que se convierten en historias gigantes. Mi historia favorita es Andrei Balenuscu y sus hermanos. No se si debí empezar con este libro, pero se que quiero leer mas.
Me gusta imaginar que Enza García Arreaza nos entrega una vela encendida para enfrentarnos a sus plegarias. No hay advertencias, pero uno se siente como Psique yendo al encuentro de Eros, tanteando en la oscuridad a la gran bestia cuyo rostro no podía ser descubierto por la amante.
A lo largo de los relatos, la llama de la vela ondea y uno puede ver por el rabillo del ojo todas las formas y gestos que no están permitidos a plena luz: los padres que besan a las hijas, los tíos que seducen a las sobrinas, los espíritus de zorro que engañan a niños para que hagan rituales de destrucción; los presagios de las abuelas, las cuerdas vocales cortadas de las jóvenes de una tribu extinta. Las plegarias y las velas forman parte del territorio de lo íntimo, y el ritmo en la narración de García Arreaza genera una sensación de complicidad que nos compele a guardar los secretos de sus personajes.
La prosa ensarta momentos poéticos entre acciones que sacuden, que alborotan el pensamiento, que cuestionan. Y también está presente el ingenio para el collage: Enza combina el caribe con el hielo europeo, nos pone criollos zorros, abedules y strigoi; nos habla de santos de causas perdidas y de demonios que amenazan con mariposas, nos hace poner granos de arroz en los párpados de bebés muertos e hincarnos por las violencias que se heredan, por el dolor de las madres que nos traicionan; sugiere mapas genealógicos y anímicos (Alexander Stein está en tres cuentos y creo haberle encontrado la pista en un cuento de un libro anterior a este).
Y a pesar de todo, uno sigue andando por sus cuentos como Psique, a sabiendas de lo que ocurrirá cuando la bestia despierte.
Uno lee a Enza consciente del filo, de la marca que quedará al final del recorrido, y avanza de todos modos.
Si te gustan los relatos que juegan con lo mítico, que exploran los tabúes, las pulsiones y el amor hasta sus últimas consecuencias, este libro es para ti.
En esta colección de cuentos los personajes están relacionados de alguna manera. La coyuntura es Puerto La Cruz, hay quienes huyen de ahí mientras otros lo encuentran como su refugio. Además de la migración, hay otros dos hilos conductores que atraviesan los cuentos: la tradición popular (con sus espíritus y aparecidos) y la violencia (una violencia bien arraigada, que está en la guerra, la persecución política y la supresión de los niños y las mujeres). De veras que se siente todo muy genuino, pero a la vez documentado, sobre todo en las partes donde se presenta la tradición popular de otros países (japonesa y la rumana) y la ambientación en otras épocas. En México está editado por Paraíso perdido.
🕰📚 Un libro misterioso, irradia extrañeza con cada página. Uno se topa con escenas violentas, elementos fantásticos y una mezcla de algo conocido, un pasado que implica antiguas costumbre misoginias. El cuento que más me gustó fue el de "Vistiendo a Matías", pues la idea de la maternidad combinada con la voluntad de Dios es estupenda al crear un escenario catastrófico. Me anima leer más historias de Enza García Arreaza
No era el libro que quería leer, me di cuenta ya que había avanzado en la lectura. El primer cuento me había gustado y por eso seguí. Aun así, creo que por la situación no logré conectar con los demás
Como suele suceder con las antologías, hubo historias que me gustaron más que otras, mi cuento favorito fue el que da nombre al libro «Plegarias para un zorro»; otros no me capturaron tanto, pero me quedo entre 3 y 4 estrellas porque Enza García realiza una narración sutil y a la vez contundente, tomando recursos para contarnos un cuento de hadas pero trayendo a flote problemas actuales. Me quedo con esto de Nora de la Cruz para definir el libro: «Los cuentos que forman este volumen son el resultado de una alquimia inusual: el aliento de lo sagrado que tienen las historias tradicionales se funde con la crudeza de la realidad inmediata y el minimalismo contemporáneo.»