Esta es una novela sobre una familia de la década de los 80 que se desmorona a partir de que la madre y los hijos descubren el gran secreto en la vida del padre.
Narrada por la hija, una niña que intenta darle sentido y comprender el difícil mundo de los adultos, esta novela toca temas como clases sociales, cultura popular, microviolencias y, sobre todo, las muchas pérdidas que experimentamos en la vida.
A través de la voz infantil del recuerdo, esta novela es la historia contada de una familia rota. No hay posibilidad que quienes la lean no se identifiquen con quienes crecimos en los 80's. Itzel Guevara recopila la voz de una generación lastimada que con música de Juan Gabriel animaba sus días. Aunque por momentos pareciera que la narradora no nos dice todo lo que sucede con la madre, el padre y las infidelidades, en realidad la voz infantil se encamina por raíces que te llevan a descubrir qué sucedió y los errores que se cometen como padres y como hombres en las familias de la generación de los baby boomers. Corta y precisa, Una casa con jardín es la novela que nos presenta que una casa con jardín no lo es todo. Por más que insistas.
Reconocer la inocencia de la niña nomás te hace hacer corajes con lo injusto de su situación, y ese es uno de los mayores logros del libro. Como la niña es la narradora todo el lenguaje usado es infantil, simple y al grano, pero el recurso de usar objetos para volverlos motivos (el Renault amarillo y naranja que es la unidad familiar, la pistola que es la relación entre los padres), le dio la potencia emocional que me hizo seguir leyendo. Me hubiera gustado que jugara más con el lenguaje, pero entiendo que la narradora no se presta para eso. Es breve, rapidísimo de leer, y sí duele. Es el retrato de una familia que se fractura, de una niña que comienza a ser afectada por el inminente divorcio y por terribles temas como infidelidad, traición y hasta gaslighting. La relación con el hermano es muy tierna. El ambiente está bien logrado: el Club Britannia, el sindicato, los periódicos, los teléfonos... no nací en los 80's pero todo parece muy verídico. Está teñido de una nostalgia que no entiendo. Al final no importa si tienes una casa con jardín, porque si tu familia está rota, unas flores no podrán salvarla.
Es muy doloroso leer una historia con tanta semejanza a la propia. Pero a través de la autora, pude regresar a mis memorias y entender mejor las razones por las que un matrimonio no funciona más.
La voz de una niña narra su vida cotidiana y como en esta los problemas con sus padres crecen cada días más. Cuando eres niño sólo te toca escuchar y callarte cuando hay problemas en la casa, aunque la inocencia de la niña no le permite entender con claridad lo que esta pasando, a través de la novela de Itzel Guevara, se puede dar uno cuenta que las mentiras, el machismo y la falta de comunicación siempre trae consecuencias y problemas en los matrimonios. Los padres siempre actúan y toman decisiones sin escuchar a los hijos, sin comprender sus miedos.
Me dieron un montón de ganas de abrazar a la mamá de la historia y decirle que no esta loca, que ella siempre tuvo la razón, que el tiempo lo cura todo y que sus hijos estarán bien, que cuando crezcan entenderán todo.
Siempre quise una casa con jardín y una familia, y a veces o se tiene lo uno o lo otro. Que bello y triste es esta historia, la voz tan inocente y temerosa de la protagonista todo el tiempo me conmovió y reflejó mi infancia y seguro (y triste) la muchos otrxs. Me gusta que el libro es cortito, directo y nada rebuscado, pero si muy poético.
Me gustó que el narrador sea una niña y que a través de lo que oye o cree entender se cuente la historia. Hay un elemento que aparece desde el principio de la novela que llama mucho la atención y aparece en varios capítulos y parece que fuera algo importante pero sólo sirve como distracción y hace que el desenlace de la historia pierda fuerza. Me dio la impresión de que fuera un boceto y no estuviera terminado el libro.
Un libro que me resultó muy personal, muy doloroso. Que lo puedo juzgar en su integridad y su contenido desde la perspectiva de niña de padres divorciados y de mujer que quiere ser madre. Estás páginas exponen los recuerdos no borrosos, extraños y cotidianos de una niña que no debería haber presenciado y vivido muchas de estas cosas. Donde los adultos a cargo la envolvieron en un entorno hostil, inestable, donde su madre lo estaba haciendo lo mejor que podía cargando también con la soledad auto impuesta, el “yo puedo con todo sola” que se nos ha inculcado ante las ausencias de un compañero con quien compartir el liderazgo, la responsabilidad, el cariño.
El personaje del padre no tiene salvación, es un hueco bueno para nada, desde el principio nos dicen que es incapaz de comunicarse con su esposa, incapaz de tomarla en cuenta para decisiones grandes que involucran la economía de la familia, desde ahí podemos saber por qué rumbo va ir el libro y yo pensaba que el divorcio sería más pronto, pero todo el libro sufrimos las desventuras de una familia cuyos padres debieron haberse dejado mucho tiempo atrás. Partiendo un poco hacia el lenguaje, debo decir que me resultó muy cómodo y triste leerlo como los pensamientos de la niña porque si resultan muy convincentes, no tengo plena consciencia de cómo pensaba hace años, pero puedo reconocer los esbozos de curiosidad, el deseo de pertenecer, de ser protegida, de tener una familia, las ansias. Todo es expresado de forma muy completa, creo que es un muy buen libro y que nos ayuda a entender cosas que a veces nos negamos a aceptar, que los niños por más pequeños que sean, también sufren, extrañan, indagan y lamentan, crean con su imaginación escenarios donde las cosas son mejores igual que nosotros siempre esperan algo mejor.
“Me da miedo dormir en una casa vacía” “Es una mentira que en una casa con jardín no se van a ir”.
Una Casa con Jardín es una historia muy bien construida. Exhibe las situaciones dolorosas que sufren miembros de la familia. Cómo se extienden las preocupaciones de otras familiares y otros familiares por esos cercanos y cercanas que no la pasan bien.
La narradora es una niña que cuenta su día a día y la angustia de las peleas de la adultez. De lo bien que se la pasa jugando con sus amigas y amigos pero de lo difícil que es jugar, a veces, con su hermano. De sus peleas y sus posibles fracasos en el futuro como profesional.
Su apoyo a su madre pero su deseo por estar más cerca de su padre. De cómo se empiezan a obtener cosas y más cosas pero cómo se van separando por viajes y trabajos hasta tarde del padre. Y las eternas peleas que tienen sus padres. Nuevas palabra apara insultar, insomnio, ver qué a las demás y a los demás no les pasa nada con tantos cambios en casa. Ella espera. Se siente un río, pronto va a ser cascada.
Una historia donde todas, todos y todes nos vamos a reflejar. Y decidiremos al final si es buena idea o no tener un jardín en casa.
Recomendadísimo. Itzel Guevara siempre estaré agradecida por esta novela.
Con una premisa bastante sencilla la autora nos regala el retrato de una familia de los años 70's u 80's en el cual contemplamos el divorcio de una pareja visto a través de los ojos de su pequeña hija. La historia está construida a través de imágenes, canciones de la época, escenarios cotidianos (la casa familiar, la casa de los abuelos, la escuela, el coche de la familia, el coche del papá). Todas las descripciones van tejiéndose y mezclándose con conversaciones escuchadas, con objetos, y nos convertimos en espectadores que contemplamos la escena familiar: papá tiene una amante, mamá se deprime, papás discuten... De pronto la niña divaga, sueña, imagina las cosas que quisiera tener y que no tiene, y lo que tiene lo va perdiendo. Cabe destacar que la voz narrativa en todo momento mantiene ese tono infantil e inocente. La niña se entera de todo, pero al mismo tiempo, no comprende a su corta edad lo que sucede, y los pleitos de sus padres la obligan a enfrentarse a una situación para la cual ella todavía no estaba preparada. Una historia muy recomendable y que se lee rápido.
Es un libro muy rápido de leer, la historia sí te engancha. A veces, hasta leía los pedacitos de canciones cantando. El libro tiene un título feliz, y pues, es una casa, al final no sabemos cómo se vive ahí dentro. La niña que cuenta la historia, como todo niño, se cuestiona muchísimas cosas, pero el ¿por qué? no siempre tiene respuesta, le faltaron muchas cosas por entender de lo que pasaba y se quedaba con todo y eso le dolía el corazón. Es súper claro encontrar los comentarios machistas, alguno que otro comentario racista, y por "pequeños" que sean es lo que nos vamos encontrando en nuestras vidas cotidianas. Aún así siento que hubo algún personaje que pensaríamos tendría algo que ver en la historia pero no.
Con este libro miré al pasado y reconecté con aspectos de mi propia vida que creía deslindados de mí. Es un precioso retrato escrito de lo que se vivía en muchas familias en los 80s y 90s.
Itzel Guevara me apachurró el corazón. "Una casa con jardín" contado por una niña caló hondo, ¿por qué? Por mi propia infancia, que no fue igual, pero que tiene algunos tintes. Leer la forma en que idealizamos a nuestros papás (hombres) y la violencia emocional que producen está cabrón.
La forma en que retrata la corrupción sindical, el gaslighting, la misoginia de los maridos, la culpa a mujeres por lo que suceda a lxs hijxs o a la relación, el desdén hacia la salud mental, es brutalmente real, demasiado cierta para ser una ficción.
En la voz de una niña que narra la vida cotidiana de su familia (papá, mamá, su hermano y ella), es una historia transcurrida en los años 80, donde la música es buen marco… canciones que me trajeron buenos recuerdos; tipo Juanga, Amanda Miguel y Lupita D’alesio (si, de esas de señora despechada, con las que ahora lavas los trastes 😆) y a la vez me trajo malos recuerdos también, de cómo una familia “feliz” se empieza a desmoronar por culpa de una infidelidad. De cómo, desde la perspectiva infantil… un mundo se empieza a destruir.
Híjole… Esta historia ha removido muchas cosas en mí, me ha dejado nostálgica. Me gustó mucho la pluma de la autora👌🏼. Qué buen tema y qué bien llevando, sin profundizar dice mucho. Lo recomiendo, amigos 👐🏼.
Una novela que describe las violencias vividas en una familia de clase media-alta, descritas desde la mirada de una niña. Violencias ejercidas por un típico padre de familia de los años 80’s (que en el fondo, no ha cambiado la violencia que los onvres ejercemos/ejercen en la actualidad). Se describen de forma audaz algunos fondos sobre los que se construyen las relaciones marchistas (el control económico, el uso de la culpa, el miedo, la mentira, y el estigma de histérica, Etc.), así como los efectos (por no decir huellas), a nivel emocional, social y cognitivo en la niñas y niños. Una narración fluida, clara e inteligente.
2.5 ⭐️ La narración es muy linda, conocemos la historia de una familia disfuncional a través de una niña y eso la hace cruda, en partes se me hacía un nudo en la garganta al leer la inocencia con la que contaba las cosas, sin embargo el desenlace es flojo, el libro es fácil de leer y atrapa pero siento que las ideas no logran concluirse, había un detalle al inicio que me mantuvo atenta y esperé durante más de dos terceras partes del libro que algo fuerte sucediera y al final simplemente no ocurrió. Creo que la historia tenía potencial y al final me dejó un sabor amargo.
Esta es una historia narrada de una manera ligera, cercana, en la voz de una niña, de edad y nombre desconocidos. Es una voz literaria que nos pinta brevemente, cómo es su casa, quién es su hermano pequeño, quiénes son sus padres y cómo es su vida cuando la violencia de género, los estereotipos y la ruptura del matrimonio de sus padre se viene encima, lo cual hace que la niña se encuentre con la dificultad de comprender lo que esta pasando. Es una historia que pasa todos los dias, incluso puedes sentirte parte de ella. Pero se me hizo una historia simple, con un final un poco flojo.
probablemente la mejor compra que he hecho en una feria del libro. amé este libro, y como todo es presentado desde la inocencia de la niña, se nos muestra que este tipo de situaciones los afectan más de lo que los adultos pueden imaginar; pues al ver a los niños pequeños creemos que no se dan cuenta de nada. lo hacen.
Wow! Una narración corta pero conmovedora y a la vez llena de sentimientos y simbolismos. Es una visión triste y realista desde los ojos de una niña que observa como el matrimonio de sus papás se desmorona. Me dejo un hueco en el pecho❤️🩹.
Una familia latinoamerica desde una voz infantil. Qué hermoso recordatorio de que los niños no son una cosa que existe y que solo necesitan lo material, si no que son seres pensantes que miran y sufren y sienten. Cuidemos las infancias 😭
"Que un día no me voy a tapar la boca, para ver si es cierto que se sale el corazón"
Me llena de alegría que sea mi primera lectura del año. Me encanta y me destroza leer a infantes descubriendo lo complicado del mundo, del amor, de la tristeza.
Conecté mucho con este libro, me hizo enojarme, llorar y sentir mucha nostalgia. La parte que más me gustó fue el desarrollo del personaje de la mamá, fue integro, pude empatizar con ella en sus breves momentos de felicidad, en la tristeza y en la rabia que sentía cuando confrontaba al padre. Le tomé mucho cariño. Me gustó que también la protagonista siente los altibajos de su mamá, que la siente cercana y lejana, que es la que dicta las reglas y lo hace por su bien, se preocupa por ella y quién la cuidará, aunque a veces se enojan, es un sentimiento muy real. Además me pareció hermoso que las letras de las canciones que acompañan la lectura se mezclaran con la historia y los sentimientos de la protagonista.
Segunda vez que lo leo y segunda vez que me rompe el corazón. A veces no nos damos cuenta de cuánto daño le hacemos a los niños, que ellos merecen saber la verdad y no ser omitidos en asuntos que finalmente afectan a toda la familia.