«La prostitución. Perspectiva y propuestas libertarias» es el undécimo título de la colección Lmentales. Este trabajo de Elena Villarreal se acerca al candente debate, que estamos viviendo en estas últimas fechas, sobre la prostitución desde un prisma anarquista. Esperamos que sirva para enriquecer dichos debates aportando una serie de fundamentos básicos en el ideario del movimiento libertario:
La prostitución es un fenómeno que, en determinados momentos históricos, ha provocado encendidos debates. Estamos viviendo uno de esos momentos. Podríamos decir que hay tres factores que influyen en la profundidad, extensión y virulencia de este debate. El primer factor estaría relacionado con cómo España, según todos los informes, triplica actualmente en consumo de prostitución a los países de su entorno geográfico y cultural. Otro aspecto sería el empuje, en los últimos años, del movimiento feminista en España que ha conseguido forzar la introducción de ciertas problemáticas en el centro del debate político. Por último, la naturaleza del debate es tal, que más parece un campo de batalla, que un debate en sí, por lo que se han multiplicado todo tipo de publicaciones, debates especializados, tertulias televisivas, etc., para posicionarse en esta batalla política.
El debate es duro y, a menudo, profundo y complejo. La complejidad es tal que argumentos enfrentados son constantemente usados por feministas de parecidas o idénticas sensibilidades políticas.
El movimiento anarquista, desde sus orígenes, ha considerado la prostitución un problema de primer orden. No obstante, los profundos cambios sociales y culturales del último siglo muestran nuevos matices y cambios sensibles en el debate sobre el mundo de la prostitución. Elena Villarreal entra de lleno en este debate para desentrañar las relaciones de poder que lo atraviesan.
Me ha gustado y me ha abierto más la mente, me quedo con la idea principal de que defender a la puta como trabajadora sexual no implica idealizar la prostitución como concepto, algo que nunca había imaginado que podía desligarse tanto como deja entrever este libro.
Hace unos años, en un grupo anarquista de Facebook, surgió el tema de la prostitución. Como suele pasar, se enfrentaron dos bandos. Quienes se posicionaban en contra del abolicionismo lo hacían por dos motivos: no está bien decir a las mujeres qué hacer con sus cuerpos, y tampoco prohibir. Puede sorprender que los anarquistas tomen su argumentario del neoliberalismo, pero no debería: estos argumentos, que ninguna persona con una mínima sensibilidad de izquierdas admitiría si hablamos de explotación laboral “consentida”, son dogma si hablamos de prostitución.
La autora, consciente de esa deriva, recupera aquí los orígenes abolicionistas del anarquismo y hace una breve pero bien documentada defensa, recordando eso que parece obvio pero que se confunde todo el tiempo, ignoro si a propósito o no, en el debate, de distinguir la defensa de las mujeres prostituidas y de la prostitución como institución.
No he encontrado demasiadas ideas nuevas, ya que he leído extensamente sobre el tema, pero me ha gustado recordarlo. Lo único con lo que puedo estar en ligero desacuerdo es en el énfasis en la figura del putero: si bien evidentemente es una mejora hacer caer en él la responsabilidad y no en la mujer prostituida, me parece pertinente adoptar una mirada más amplia y olvidarnos un poco del individualismo y la atribución de culpas.
En resumen, una obra recomendable, pero para quien le interese el asunto me permito volver a recomendar leer a Rosa Cobo, Kajsa Ekman y, sobre todo, a Beatriz Gimeno.
IMPRESCINDIBLE. Tenía más o menos clara mi postura en cuanto a la prostitución, pero debido a la división de opiniones y la falta de investigación en estos temas no había encontrado ningún ensayo que me ilustrara y argumentara una posición tan bien como lo ha hecho este libro. Es corto pero muy denso en cuanto a información y reflexiones, aún así no se hace nada pesado de leer. Es digno de admirar el trabajo de la autora en cuanto a búsqueda de información y variedad de fuentes. Una de las lecturas que más caminos me ha abierto para terminar de formarme y formar mi opinión. 10/10
Dios me decapito pensaba que me iba a gustar mucho menos. Elena villareal eres una loca cerebro gordísimo 😍
"Es por casi todo el mundo conocido que la figura del putero se muestra casi invisible y, por supuesto, totalmente impune, mientras que la figura de la prostituta es estigmatizada. Independientemente del debate sobre lo justo o injusto que resulta la visión hegemónica de la prostitución como un mal social, resulta significativo que ese supuesto mal sea responsabilidad de la prostituta y nunca del putero"
"No podemos tampoco olvidar que las mujeres que acceden a estos servicios se dan solo entre la clase alta o clase media. No existen «los gigolós baratos» (...) Sin embargo, el consumo de prostitución por parte de hombres se da en absolutamente todas las clases sociales, ya que es un hecho que siempre hay mujeres más precarias a las que acudir y reforzar ese orden de género"