En 2016 los periodistas Marcelo Borrego y Carola Fernández Moores realizaron un viaje completamente diferente a los que habían hecho antes. Un recorrido de seis meses por los Balcanes, todo por tierra y en transporte público.
“Viajar a los Balcanes significó para nosotros el arribo a una Europa lejana, más conocida por sus conflictos étnicos y religiosos que por sus paisajes, bellas ciudades y cultura; una Europa exótica, pobre, contradictoria, peligrosa y muchas veces incomprendida. O eso era lo que nos decían…”.
No los impulsaba solo su afán por conocer el mundo, sino también querían comprender lo que sucedió en aquella Yugoslavia, cuáles fueron los sucesos que desencadenaron las guerras de los años noventa, hablar con las personas y escuchar sus historias.
Sin despegarse del camino visitaron Eslovenia, Croacia, Serbia, Bosnia y Herzegovina, Montenegro, Macedonia y Kosovo; además Albania y Bulgaria, países indispensables para lograr entender esta región. De Belgrado a Zagreb, de Sarajevo a Tirana, de Pristina a Sofía; de Liubliana a Skopje. De sus pueblos medievales, a sus imponentes bosques, mares y montañas; del Imperio romano al turco otomano; de las guerras mundiales a la Yugoslavia del Mariscal Tito; del pacto de Varsovia y la OTAN a la caída del muro de Berlín; de los tiempos violentos a la paz de los últimos años.
“Yugoslavia y el laberinto de los Balcanes” propone un ida y vuelta vibrante entre el pasado y el presente. Un laberinto histórico y geográfico que les permitirá explorar en temáticas tan complejas como la guerra, el nacionalismo, el racismo, la inmigración, la venganza y la religión; también los conectará con anécdotas inolvidables, aromas, sabores, dudas existenciales y nuevos amigos. Si todos los viajes transforman al viajero, este definitivamente ha dejado su marca en los autores.
< Kapuściński nos dio una frase que sería el punto de partida para empezar a comprender la región: “si entre muchas verdades eliges una sola y la persigues ciegamente, ella se convertirá en falsedad, y tú, en un fanático.” > . < El poeta francés Cyrano de Bergerac, conocido no solo por sus versos sino también por su prominente nariz (...) escribía a mediados del 1600: “No hay nada que convenza más a la gente que aquello que está deseando creer”. Lo mismo decía el emperador romano Julio César más de 16 siglos antes: “Los hombres suelen creer fácilmente en aquello que desean...”. Entonces la frase de Kapuściński nos volvía a repiquetear en la cabeza. Verdades, mentiras, fanatismos y lo fácil que resulta muchas veces manipular a las personas o auto convencernos de algo que interiormente deseamos.> . < Yugoslavia significa País de los Eslavos del sur, me parece una idea romántica, la de la unión, la del intento de formar parte de algo mas grande.> . < ¿A qué le temen los que les temen a los inmigrantes? Si todos fuimos inmigrantes alguna vez, también nuestros padres, abuelos y bisabuelos.> . < Parafraseando a Winston Churchill (usó esta frase para describir a Rusia) para nosotros los Balcanes eran cada vez más “un acertijo envuelto en un misterio dentro de un enigma”.> . < Los nacionalistas fanáticos que ven en el otro todos los males y ninguna autocrítica en lo propio son peligrosos si tienen poder, pero además son aburridos.> . < Pomalo es una de las palabras preferidas de los que viven en Split, significa algo así como tómalo con calma, a lo que se puede añadir, sentáremos frente al mar, respirá profundo, servíte un café o una cerveza y disfrutá de la belleza del paisaje.>