Territorio de Arizona, finales del siglo XIX. Hogar de cuatreros, exploradoras, cazarrecompensas, arrieros y prospectores. Un lugar más mítico que histórico, conocido a través de las novelas del Oeste y las películas en sesión de tarde. En este territorio árido e inmenso, tener una tribu en la que poder confiar es condición indispensable para sobrevivir. Clara Hooper, reciente viuda del sheriff, experta adiestradora de caballos, está a punto de descubrir que no es fácil dejar atrás el pasado, y que su nuevo clan puede no ofrecer proteccián suficiente frente a la ira del que dejó atrás.
En esta renovación del wéstern clásico, Francisco Serrano teje una trepidante historia de venganza y secretos familiares, demostrando que el Lejano Oeste sigue siendo un terreno fértil para el relato contemporáneo, pero también que es posible expandir, subvirtiéndolos, los viejos arquetipos del género.
Francisco Serrano (Mérida, 1982) ha publicado la novela Perros del desierto (Editorial Alegoría), escrito El detective del País Borroso para la web Libro De Notas y codirige la revista Prosa Inmortal. Es extremeño y sentimental. Come lo que caza.
"El perseguidor siempre está mucho más cerca de extraviarse que el perseguido, recordó. El perseguidor siempre está al borde de la locura".
Justo cuando estaba a punto de hacer mi lista de mis lecturas favoritas del año, llega “En La Costa Desaparecida” y desbarata todo lo que tenía planteado, y no solo eso, sino que de mi cola larguísima de lecturas pendientes, se colocó automáticamente en primera posición después de ver el entusiasmo de una persona de la que me fió completamente en cuanto a gustos literarios; así que “En La Costa Desaparecida” se coló casi sin alharacas ni estruendos y casi desde el primer capítulo fue toda una aventura lectora, nunca mejor dicho. Se ha convertido en mi libro del año por muchos motivos pero por ejemplo, por ese placer de la anticipación cuando sabes que te está esperando a que la retomes una novela que parece escrita para tus gustos más personales y porque realmente mientras la leía no quería que se acabara, pero tienes que seguir leyendo porque engancha como ninguna, y lo mejor, porque este estilo atmosférico de Francisco Serrano, es quizás lo que más me ha entusiasmado.
La novela transcurre en 1898 en Coppercreek, un pueblo minero perteneciente al Territorio de Arizona, en su época más salvaje (a “Las Fabulosas Aventuras de Lidie Newton", me remito) y comienza en el funeral del sheriff del pueblo; justo cuando Sonny Fletcher, un forajido que pasaba por allí y reconoce en un momento fugaz el rostro de la viuda del sheriff, todo se trastoca y cada uno de los diferentes resortes de la historia se ponen en marcha.
"¿Cómo estás? Como si yo también hubiera muerto, dijo ella, pero pasará. ¿Cómo estás tu? Como aquella vez que me caí del caballo. Me dí un golpe y se me quedó la cabeza vacía. No tenía nada dentro. Ahora me siento igual. Lo que pasa es que si lo pienso resulta que sí tengo la cabeza llena de cosas y entonces me ahogo y también me parece que hubiera muerto yo con él."
No soy mucho de contar argumentos en mis reseñas, lo justo para despertar la curiosidad de quién te lea, pero aconsejo que no se cuente mucho del argumento de esta novela porque la gracia está en que cómo se va desplegando y en las mil y una historias que van surgiendo en torno al hilo central; e independientemente de ese hilo conductor convertido en la guía del lector, lo que a mi mas me ha fascinado es que se puede considerar una novela coral, porque alrededor del personaje fascinante de Clara Hooper, la viuda, se mueve un ecosistema de personajes a cada cual más atractivo. Con cada uno de los personajes que van surgiendo, secundarios y algunos que solo pasaban por alli (como el de Hudson Henry, súblime por la belleza del capítulo), se podrían construir otras novelas: las hermanas Kerrigan, el padre de los Kerrigan, Hudson Henry, Sonny Fletcher, Billy Oso…, personajes que onvierten la novela en algo vivo; aquí no hay blancos ni negros, sino una infinita gama de matices que hacen que el lector se sienta de alguna forma conectado con ellos.
"Kerrigan, con el sombrero en las manos y vestido por completo de negro, parecía el monarca de un reino desconocido, último legislador de una tierra de duendes de pájaros que anidan en cuevas, en luto constante por todos sus siervos."
Además, es una novela para releer, algunos capítulos pueden funcionar incluso como relatos independientes, hermosos en su visión de este oeste crepuscular, de perdedores, de personajes rotos, desesperanzados pero que en momentos fugaces demuestran esa dignidad del ser humano más auténtico. Y siguiendo con esta costumbre mía de transportarme al cine que he visto y relacionarlo con mis lecturas (no siempre ocurre), la novela me ha remitido al oeste del cine de Monte Hellman; sus personajes me lo han recordado mucho muchísimo. Una novela de atmósferas, de escenas elípticas fugaces, de diálogos que hacen que la imaginación del lector se desborde porque dicen lo justo, sin rellenos innecesarios, menos es siempre más. Una joyita de novela.
"Puede que no haya palabras para describir nuestra relación, dijo él. Eso tengo que reconocerlo. Quizá tampoco hay palabras para describirte a tí y ese es el problema."
Nota: Daría un riñón por poder leer a Forbia Kerrigan y "Las Reinas de Savannah en la Casa Salvaje." ♥♥♥
Una novela del oeste coral, llena de personajes variopintos y con su pasado, a cual más turbulento. Me tuve que hacer un listado de todos ellos, no solo por su ingente cantidad, sino también porque estudiando oposiciones y realizando curso Supuestos-prácticos, no siempre tenía tiempo libre para dedicarlo a su lectura, y así no me liaba con tanto baile de personajes cuando podía retomarlo de nuevo.
Muy recomendable, aún para lectores poco habituados al western: hay un par de giros que no supe ver venir y los paisajes áridos y agrestes de Arizona, el pueblo de Coppercreek, la mina Verónica, el rancho Hooper, la misión de Domitila, etc... aunque son inventados, están profusamente bien descritos y te ayudan a meterte en la historia, tanto de la viuda del sheriff, Clara Hooper, y de sus ayudantes Horace Curtis y Andrew Velt, como de la banda de Charles "Chuck" Kerrigan, Billy Oso y Jacinto Rincón, entre otros.
Por último decir que tiene un defecto: si lo empiezas se te hará muy arduo el parar de leerlo. Incluso podrías dejar volar tu imaginación con determinados personajes, e intentar averiguar más de cada uno: aparte de los ya mencionados, también son de interés Eugene "Sonny" Fletcher, Johnny Little, Roland Oberdeer, Jared Roses, los Corbacho, y otros forajidos.
Avisado estás, forastero!🤠🇺🇸
P.D.: Dos miembros honorables de GoodReads, Hypathia y Kansas, me dieron a conocer este western patrio. Que me disculpen por no mencionarlas antes. Un olvido que merece ser castigado con... lo dejo a la entera imaginación de las dos citadas ávidas lectoras, con una única petición: Sed misericordiosas conmigo.🙏🏻
Hay dos clases de personas, dijo. Las personas que aparecen en los libros y los que leen esos libros. Yo soy de la primera clase. Material de leyenda
¡Qué gran descubrimiento lector! 'En la costa desaparecida' es un homenaje estupendo al western/novelas de frontera americana. Contiene todos los elementos clásicos del género pero con una vuelta de tuerca que rompe estereotipos muy chula.
Tiene un punto cinematográfico, durante su lectura no dejaba de imaginar todos los escenarios de una manera súper realista, algo que personalmente disfruto mucho porque le da agilidad y dinamismo... (solo le ha faltado un cameo de Robert Mitchum en barreño). Vamos, que me lo he pasado pipa con esta historia de secretos, venganzas y traiciones donde los giros me han tenido con el corazón en un puño, el último cuarto ha sido frenético.
Además ha conseguido romper mi horrible y frustrante bloqueo lector, así que no puedo estar más contenta. Una lectura que se disfruta sola, con uno de los personajazos más increíbles que he leído: Querida Clara Hopper eres la puñetera Reina de Arizona.
Muy buena novela siendo que el género del western creo que es de lo que menos he leído. Podría definirse casi como una novela coral, cada personaje tiene su historia propia y cada historia fluye hacia la trama principal de manera magistral.
Francisco Serrano es, quizás, uno de mis autores favoritos tanto nacionales como internacionales. Por su forma de escribir, que me acerca a McCarthy y me hace soñar con escribir así yo mismo y por su manejo del tempo y personajes y "En la costa desaparecida" da todo un golpe sobre la mesa.
Si resumimos el libro como "un western" acertaremos de pleno, pero creo que va un paso más allá y, quizás por esa desfachatez de haberse intentado documentar lo mínimo posible, tenemos un crisol de géneros alrededor de un rancho, caballos, oro y pistolas humeantes. Sin lugar a dudas Clara Hooper ha sido uno de los personajes que más me han gustado de lo que va de año (y, presupongo, de todo 2020 en su futuro conjunto). Pero esta novela no es solo ella, como protagonista casi siempre presente, sino de todos los personajes que Francisco construye con mimo y poco a poco y a los que dota de peso y entidad aunque solo vayan a acompañarnos durante uno o dos capítulos y sus vidas queden tan solo conectadas de refilón con lo que sucede en la costa desaparecida.
No quiero decir mucho más porque creo que es un libro que se disfruta desde el desconocimiento y nuestra propia imaginería del western ya sea el más clásico o el más crepuscular pero todos alrededor de lugares que no nos quitamos de la cabeza.
"Hay dos clases de personas, sabes, dijo. Las personas que aparecen en los libros y los que leen esos libros. Yo soy de la primera clase. Material de leyenda".
"El perseguidor siempre está al borde de la locura, decía, el perseguidor siempre está mucho más cerca de extraviarse que los perseguidos".
Ya tiene mérito que un western, género por el que siento tan poca afinidad, me haya entusiasmado tanto, por lo bien escrito que está y por la vuelta de tuerca a los arquetipos.
Lo único que no me gusta es que sea casi imposible contar un poquito de qué va sin destriparlo.
Es cierto que Fran es amigo, muy amigo mío. Pero no lo es menos que si no lo conociera de nada seguiría estando entusiasmado con esta novela, una odisea de venganzas, traiciones y forajidos que de cocina a fuego lento durante décadas hasta terminar de tomar forma en el pueblecito de Coppercreek, que se va directa a mi top personal.
Acabo de cerrar el libro, después de terminarlo. De quedarme un rato mirando al techo, pensando "la leche..." En la costa desaparecida ha pasado de ser el libro que regalamos a un familiar al que le gustan los western, con una preciosa portada y un título intrigante, a convertirse en lo que será, creo, una de las mejores lecturas del año. Comencé lenta, pasito a pasito en un género que sólo conocía por las novelillas de Marcial Lafuente Estefanía a las que había echado un vistazo, por las películas que hemos visto una y mil veces con el café, pero que a ratos servían como ruido de fondo de otras conversaciones. Y luego me enganché, y no he sido capaz de soltarlo hasta no descubrir de dónde venía este heterogéneo grupo de forajidos, a dónde iban, que sería de ellos. Y BAM!, llegó el primer giro inesperado. Y otro. Y otro más. Y me desbarató los esquemas que había hecho. Una vuelta de tuerca y, desde luego, un soplo de aire fresco (con arena y olor a humo, cómo no). Magnífico y recomendadísimo.
Estoy impresionado, acabo de terminar este libro y es uno de los mejores que he leído en los últimos años. Francisco Serrano consigue algo dificilísimo, que es coger uno de los géneros más explorados y explotados y hacerlo suyo, celebrando tropos y subvirtiendo clichés, con una prosa que alterna restallidos de látigo y un inesperado lirismo
La sombra de Cormac McCarthy y su Meridiano de Sangre es evidente, pero se sale de ella y encuentra su propia voz, forjando una excelente novela con una historia que no te suelta a partir de un conjunto de relatos sobre una banda de forajidos a los que la mitad del tiempo quieres colgar y la otra mitad quieres unirte.
El propio autor reconoce que la documentación no le ha quitado el sueño y que se ha tomado grandes libertades con la historia y la geografía, pero esta ficción está tan llena de verdad que no se nota ni por un momento.
Explorad la costa desaparecida en cuanto tengáis oportunidad. No os arrepentiréis.
Como que te sorprenda un tiroteo en pleno pueblo, eches mano de tu revólver y te escondas tras un barril... solo para descubrir que el barril está repleto de pólvora. Cuando crees que tienes clara la dirección que toma la historia, una digresión o un nuevo dato dan al traste con cualquier anticipación.
Ha sido mi lectura durante el aislamiento de la pandemia. En cierta manera, apropiado. Lo he leído al paso mortecino del loco que camina solo por el desierto deseando que no se acabe.
En estado de éxtasis después de leer esta obra magna. Los personajes, los paisajes, los giros de trama, las peleas, todo todo está increíblemente bien. Una de las mejores historias de vaqueros que conozco. Una de las mejores historias PUNTO. Francisco Serrano es un fenómeno y debería estar en el radar de todas las editoriales y todos los agentes. Un espectáculo.
Contra todo pronóstico siendo un western, me he divertido mucho. No me va mucho (o nada) este género así que hasta que no queda claro el planteamiento me ha costado un poco entrar, pero a partir de ahí, del tirón. He hecho bien confiando en las recomendaciones.
En los 90, los domingos después de comer, tocaba ver la peli de vaqueros de la primera. De niña, aquellos hombres rudos, sucios y violentos no me interesaban en absoluto, pero entonces una tarde apareció James Stewart, un hombre pacífico y sensible que, muy a su pesar, terminaba convirtiéndose en “El hombre que mató a Liberty Valance”. ¡Ese drama personal sí era para mí! Ahora leo novelas de autoras principalmente y, preferiblemente, contemporáneas e hispanoescribientes. Y si son cortas, mejor. Pero me cae en las manos esta novela de Fran Serrano de casi 500 páginas y la abro como John Wayne abre la puerta en "Centauros del desierto", y veo el paisaje escarpado, noto el calor y la sed y siento en la nuca que algo va a pasar. Y entonces aparece Clara Hooper ¡BANG! Dentro y fuera del libro, todos queremos saber quién es y quién fue, pero no será tarea fácil. Clara dejó atrás su vida, su propia historia e identidad a cambio de una ventana tras la que tomar el té viendo la llanura. Aunque esa nunca parece ser una decisión que se pueda tomar de forma personal, siempre hay a quien le gusta opinar y hostigar, quien quiere mantener su propia imagen del mundo y no admite cambios propiciados por otros. Pero Clara está dispuesta a pelear, en eso no ha cambiado, y aunque es una mentirosa confesa, si te dice que si no la dejas en paz te arrancará la cabeza, será mejor que te largues. Porque Clara no es ninguna heroína, aquí los protagonistas son los villanos ¡y qué villanos! Todos detestables, todos adorables. Casi una veintena de personajes a los que, en alguna página, he condenado a muerte para seguidamente perdonarles la vida a cambio de una última historia más que me llevara estos días, durante un ratito, a caballo hacia la Arizona de aquellos domingos.
No sé, ha empezado a sonar Redemption Day mientras lo terminaba y ha sido adecuado de esa manera. El sheriff no muere al final, el sheriff está muerto desde el principio. Me ha gustado mucho. El estilo es muy particular, la narración muy buena, líquida, acechante. A los personajes les he tomado estima entre los dientes y a mi pesar, incluso a los fantasmas, incluso a los peores. Leedlo si tenéis la oportunidad.
Mi primer wéstern y mira, lo he disfrutado mucho. Seguro más de ficción que histórico, pero tanto por imaginar cómo pudo haber sido el lejano oeste como por el punto de vista de género, he disfrutado mucho este viaje.
La narración es muy peculiar, pero a la que ya nos tiene acostumbrados el autor en otras de sus historias. Una breve historia del oeste, con más trasfondo del que puedes imaginar.
...Y sí, allí estaba casi palabra por palabra la historia del ex delincuente Sonny Fletcher, fugado del penal de Yuma, que huía a México para ser trampero e iniciar una nueva vida. Y de cómo en un alto casual en el camino, en el pueblo de Coppercreek, se topa de bruces con el cortejo fúnebre del sheriff local, asesinado en una reyerta de borrachos. Y, sobre todo, cómo al ver el rostro de la viuda, Clara Hopper, la reconoce y se da cuenta de que tiene que volver a reunir a su antigua banda de forajidos, la banda de Chuck Kerrigan, y que ya nunca podrá ser trampero en ninguna parte.
Hacía mucho que no leía un western. Y hacía más que no me atrapaba tanto. Hay aventuras, secretos, sombreros blancos y sombreros negros. Pero sobre todo, hay una historia compleja que Francisco Serrano narra con un lenguaje capaz de transmitir no solo las emociones de los personajes, sino también la densidad del desierto en el que se lleva a cabo. Sientes el polvo, la sangre, el dolor y miserias mientras lo lees.
Dividido en dos partes, cada capítulo explora el pasado de uno de los personajes y que los ha llevado hasta la situación actual. Todas esas micro historias van confluyendo hasta Coppercreek y Clara Hooper, la viuda del Sheriff. Todas muestran distintas formas de ser infeliz, pasados turbios, tristes y problemáticos y una supervivencia visceral en un tiempo y un lugar complicado. Una especie de selección natural que les lleva a sacar lo peor de cada uno para sobrevivir. Un calidoscopio de historias que te muestran que incluso los forajidos tienen sentimientos complejos.
Me ha gustado muchísimo, especialmente el trato a las relaciones e identidades #LGTBI, la profundidad de los personajes y la tristeza de toda la historia. Aventuras, tiroteos, secretos.