Una estudiante regresa al barrio humilde en el que se crió para pasar un verano junto a su abuela enferma. Todo lo que ocurrirá durante ese largo agosto le cambiará para siempre.
Es el comienzo del verano y la protagonista de Listas, guapas, limpias quiere dejar a su novio, pero hay algo que se lo impide. También hay algo que le hace dudar cuando llega a una fiesta llena de desconocidos y le piden que sea ella la que ponga la próxima canción; o cuando está con su madre en el supermercado del barrio y tiene que escoger una marca de pizza congelada para la cena; o incluso cuando está hablando con su amiga de infancia, Yaiza, y no es capaz de sincerarse sobre sus planes de futuro. Ese sentimiento paralizador no es otra cosa que su conciencia pisoteando cada una de las grandes o pequeñas decisiones que deberá tomar ahora que a ojos de todos ya es una mujer adulta.
A través de una primera persona íntima pero también ácida, en este primer asalto a la ficción de la periodista Anna Pacheco encontramos a una mujer en permanente conflicto con sus ideas políticas, la construcción social de su género y de su clase. En Listas, guapas, limpias no faltarán, además, las referencias a la cultura pop de los 90 y los 2000, la exploración de la sexualidad femenina y una constante cascada de ideas cargadas de humor negro.
Es periodista y escritora especializada en temas sociales, trabajo, feminismos y cultura popular con perspectiva de clase y género. Máster en Antropología Social, es autora de la novela Listas, guapas, limpias y coautora del podcast Ciberlocutorio. Ha colaborado en medios como El País, El Salto, El Diario y Planta baixa (TV3), entre otros.
Hace un tiempo, charlando de la vida en general, de las cosas que nos pasan a todas, alguien comentó algo sobre esta novela y me la prestó. La verdad es que aunque con cierto interés, comencé a leerla también un poco por compromiso, pero a las pocas páginas me enganchó y me la he leído en tres ratos. Al leer Listas, guapas, limpias se tiene la sensación de estar leyendo un blog, un diario, lleno de reflexiones sobre esos momentos que parecen no tener importancia pero vaya si la tienen, con sentido del humor, adictivo por lo mucho que resuena, por el simple hecho de leer la verdad de alguien que disecciona con acierto y humor la realidad que habitamos.
La realidad de un momento vital concreto, ese momento crítico del paso de la adolescencia, que en no pocas ocasiones es más bien una prolongación de la infancia en la que fantaseas con la vida adulta, a esa vida adulta, la entrada a un mundo nuevo, más feo, donde comienzas de verdad a tomar conciencia de quién eres. De dónde vienes, de cuestiones de clase, de amistad, educación, sexualidad, anticonceptivos, sexo, placer y desconcierto, de cambio e inmovilidad. Plantea multitud de temas, todos de manera ligera, pero creo que también inteligente.
Sobre esa trampa de la que tanto cuesta salir, si es que se consigue, donde te tratarán como si solo hubiera una forma de ser, de estar, en el mundo. Sobre decepción, sobre lo complicado que es de verdad “ser” en un mundo que te niega constantemente. Del choque, de aprender, de tratar de comprender y asimilar todas esas cosas cruciales que nadie nos había contado, aunque deberían haberlo hecho.
De las cosas que tanto han cambiado, y de lo que no cambia o lo hace más lento de lo que debería, y hablarlo como lo hace la autora en este librito es un gran paso, ...nosotras también nos aburrimos mirando al techo. Pienso en la abuela y en mí mirando al techo y en todas las mujeres de todos los siglos mirando al techo. La última vez que tuve sexo con Hugo me quedé con la mirada fija en los restos de sangre de un mosquito muerto que una vez matamos juntos. Él me penetraba y yo miraba la marca del mosquito. Los restos de sangre estaban en el rincón derecho de su habitación de niño. Esperé a que acabara, busqué mis bragas y luego me fui de la cama. Qué aburrimiento. Estoy bien. No importa. Todo bien.
ᴀɴɴᴀ ᴘᴀᴄʜᴇᴄᴏ (ʙᴀʀᴄᴇʟᴏɴᴀ, 1991) ʟɪsᴛᴀs, ɢᴜᴀᴘᴀs, ʟɪᴍᴘɪᴀs. ᴇᴅɪᴛᴏʀɪᴀʟ ᴄᴀʙᴀʟʟᴏ ᴅᴇ ᴛʀᴏʏᴀ. ▫️ En mi cabeza suena “Mambo nº5”, la canción del verano por antonomasia. También “La Bomba”, pero sobre todo “El Tiburón”. Recuerdo perfectamente el verano del 93, mis seis años. Y cómo tenía en mi poder aquello que más quería; una cinta casete comprada en El Corte Inglés de los mix del verano. Debía de ser agosto porque ya me las sabía todas, e iba por todo el barrio con mi walkman paseando al perro. A veces también la escuchaba cuando salía con mis patines morados de tres en línea que me quedaban tres números más grandes, pero así “me durarían más tiempo”. Sin ninguna duda, la canción que más escuché fue “El Tiburón”. Creo que no entendía nada de lo que decían, pero a mí me encantaba el ritmo. ▫️ He retrocedido veintiséis años de mi vida y he vivido durante unas horas en aquel espacio infantil y seguro gracias a este libro. Es increíble cómo con solo unos detalles, Anna nos transporta a una época vivida y olvidada. De una forma ágil y agradable el libro se me ha desecho en las manos, de pronto iba a leerlo y ya lo había terminado. Creo que quiero volver a empezar. ▫️ “Listas, guapas, limpias” nos habla de los cambios que se producen a medida que pasamos de la infancia a la adolescencia. De todas las variaciones que van sucediendo en nuestro propio cuerpo y sobretodo en nuestra mentalidad. Me ha gustado leer un libro de costumbrismo femenino sin drogas o alcohol, cosa que no sucede en muchas obras. Por ello lo calificaría más dulce, sosegado. Reconozco que a veces me aburre leer tanto sobre estos dos temas que parece que vienen intrínsecamente conectados; la adolescencia, las drogas y el alcohol. ▫️ Como adultas es curioso echar la vista atrás y ser conscientes de “cómo se hablaba antes”. Al hacer este viaje al pasado, leo frases racistas, machistas y misóginas en bocas de adultos. También le pasa a nuestra protagonista, que empieza a cuestionarse lo que oye en su entorno. Afortunadamente tenemos la deconstrucción mental a mano, para no cometer los mismos errores que las anteriores generaciones. Me quedo con muchas reflexiones vagando en mí después de esta lectura. ▫️ Si tenéis la oportunidad, no dudéis en leerlo, lo he disfrutado enormemente.
El inicio me parecía un poco tosco, me ha costado pillarle el punto pero cuando coge carrerilla es toda una delicia y una adicción total. Toda la novela sonriendo y con la ternura en el pecho. Me gustan mucho los entramados familiares y los retratos generacionales, especialmente si me puedo identificar contextualmente: familias trabajadoras a finales de los 90 y principios del milenio; la red de cuidados entre mujeres; ser joven adulto y no tener perspectiva de futuro; las relaciones interpersonales volubles y confusas… Solo por el capítulo de la fiesta de inauguración abrazaría a la autora. Viva el costumbrismo millennial.
muchas gracias anna por ponerme un espejito delante de la cara y decirme "mira qué cosa más ridícula es ir de renegada de las verbenas y daddy yankee para reírle las gracias a los cuatro cutres de gràcia que pagan suscripción de filmin"
un libro estupendo para leerse en benidorm en una silla de terraza con el plástico rajao mientras te comes un minimilk; pido perdón a mi madre y a mi abuela por no haber destruido con mis propias manos el concepto de "capital cultural"; siempre en el equipo de las mujeronas bien apañás
la prota que no se preocupe que todas más o menos hemos estado ahí pero luego to' se cura, abrimos los ojitos un día y nos damos cuenta de que no estábamos cucú sino que navegar por el mundo siendo chavalita con papás sin estudios superiores es una cosa *tremenda*
Me siento TAN IDENTIFICADA que cuando se lo explico a mis amigos y familiares no me entienden. No me entienden porque siempre estoy con mis intensidades y dramitas, pero crecí en un barrio humilde, fui a un instituto en el que no se hablaba catalán porque todos nuestros padres eran castellano-parlantes y no conocíamos la música alternativa y tampoco íbamos a Apolo. Nos íbamos a perrear en Malalts de Festa o Bora Bora. Y también recuerdo con cariño las conversaciones que tenía con la esteticién de Depiline. Y a mis 25 años, sigo conociendo a hijosdeabogados que no entienden cuando les digo que mi madre sólo escuchaba los40principales y Radio Olé, tampoco comprenden por qué nunca fui a un concierto de los Rolling pero sí al de Estopa. Total, que me ha gustado mucho porque he sentido que no estoy sola, y que somos muchas chicas listas, guapas, limpias intentando encajar en una Barcelona con realidades muy distintas.
Oye pues es un libro muy chulo. Me he quedado con muchísimas ganas de leer más sobre la protagonista, o aunque sea algo más de la autora!!! Costumbrismo catalán de una chica de 20 años en los 2000... Qué fuerte la vdd... Espero que todxs mis amgixs de catalunya lr fen una oportunidad pk les va a encantar!!! Es como la historia de cualquier esa chica majísima que conociste borracho en la cola del baño de razz, o bailando una canción de aitana, y nunca le pediste el insta y solo sabes que es de una ciudad periférica de barcelona... Y a la vez podría ser yo mismo, mi hermana... Me ha parecido muy chulo!!! Ojalá ser amigo de ella y de la autora!!! Gracias a Sandra que me lo recomendó jejeje a ver sk lee esta reseña!!!
Muy superficial. Veo los matices de lo que nos quiere contar pero me ha faltado mucho, la verdad. Y mira que tenía ganas, pero no era lo que esperaba...
Pues me ha gustado sin màs, alguien decidió decir que era un libro divertido y de comedia y para nada. Es muy nostálgico y a momentos triste, como el final del verano. Pero bonito. Se me ha hecho corto, cosa que siempre es buena.
Me ha encantado. Es fresco, se lee con facilidad pero de vez en cuando te paras porque tiene algunas partes que se te clavan muy dentro. Es uno de esos libros que no sabes bien de qué van y aún así no quieres que se terminen.
Novela de argumento ligero y lectura rápida y sencilla, con anécdotas y guiños que nos resultan sumamente familiares a quienes nacimos a final de la década de los 80 o en la de los 90. Sin embargo, a diferencia de otras novelas ambientadas en un entorno espacio-temporal similar, esta no destaca ni por tener un ritmo narrativo especial ni por el carisma de su protagonista ni tampoco por ningún giro argumental relevante. Me ha resultado una lectura de lo más intrascendente. Por otro lado, no quería pasar por alto dos cuestiones que me parecen cuando menos sorprendentes: por un lado, la existencia de una falta de ortografía (al menos en el libro que he leído, perteneciente a la segunda edición); por otro, una confusión con el nombre de un personaje secundario (primero presenta a las hermanas Marina y Sara, para después hablar de Sara y Yaiza -la segunda es su amiga de toda la vida, que nada tiene que ver con las anteriores-). Se trata de dos despistes que denotan poco cuidado por los detalles.
Podría ser la historia de mi vida. O la de cualquier mujer de mi generación. Al menos la de ese momento crítico de nuestra existencia en el que todo lo que representaba para nosotras el mundo conocido se derrumba, incluso lo que hasta entonces creíamos que significaba ser nosotras mismas. Una obra sin principio ni final en la que las relaciones entre mujeres son las verdaderas protagonistas. Amena, adictiva, maravillosa.
Una historia ambientada a principios del siglo XXI que relata la vida de una chica que acaba su adolescencia y empieza la universidad y todos los cambios que ello supone. El alejamiento de los amigos de toda la vida, el querer encajar en un nuevo ambiente, el miedo al futuro... Me ha parecido muy amena.
Admiro a las y los escritores que ponen en palabras pensamientos, sentimientos y emociones que me atraviesan y que son tan difíciles de verbalizar. Anna lo hace de manera maravillosa, sencilla y eficaz. Un relato que en algún momento nos sentiremos identificados.
Al mismo tiempo, una compleja comedia llena de comprensión social y magnífica historia de amistad contada desde el punto de vista de quien ejerce la injusticia (epistémica) mientras de fondo vamos oyendo los relatos y preocupaciones de otro mundo; el libro tiene la suficiente inteligencia como para entender que no solamente se trata de un retrato de clase sino que el manejo del horizonte de vida es siempre material y por eso, los pisos anchos causan turbación, la aspiracionalidad se imagina en supermercados donde los bolsilibros ya no son suficientes, el acceso a la Universidad es un intercambio presunto y la crisis es el ruido de relatos que ya no podrán escribirse en un barrio concreto y unos destinos no menos concretos (vecinos, familiares).
Relectura 2025
No desparezcas otra vez cuando empiecen las clases. Si me olvidas, te rajo
Me esperaba más de este libro en el que únicamente se rozan algunos temas de la influencia machista en nuestra sociedad y me ha parecido más un batiburrillo de pensamientos de una niña de 18 años.
Una historia "costumbrista" del siglo XXI. Una novela en que nada de lo que pasa es trepidante, es la vida misma que podríamos haber vivido cualquiera recién terminado el instituto. Pero algunas pinceladas llaman la atención, te hacen reflexionar, como la historia del matrimonio de la abuela y su principio de alzheimer.
Me habría gustado que resolviera todo, el tema de la abuela, el de Pau... Pero realmente ese no saber te deja un sabor agridulce que es el que tiene toda la novela. Y, por cierto, no adelantamos nada. Ese sexo mirando el techo, ese empeño por complacer al otro cuando el otro no está por la labor de complacerte a ti.
2,5 ⭐️ Uf, amigas :( no termino de conectar con las obras de Anna Pacheco
Creo que por el título esperaba otra cosa, que tú me dirás “es sólo un título” y razón no te faltaría pero no sé, me esperaba algo más… Me da la sensación de haber leído esta misma historia varias veces. Quizás es que siempre tiro al mismo género pero me he quedado con ganas de más.
Ya me ocurrió lo mismo con “Estuve aquí y me acordé de nosotros” de la misma autora. No termino de encajar del todo bien las historias y el fin de las mismas.
“En esta escucha activa que llevo a cabo, en la que mantengo el contacto visual y asiento con la cabeza, hay una indulgencia, una superioridad, una especie de necesidad femenina de ayudar, y creo que hay que ponerle freno a esa necesidad, que las mujeres especialmente deberíamos frenar ese impulso constante de cuidar a los demás, que a veces no es bueno para ninguna de las partes”
Recomendaría antes “Yegüas Exhaustas” de Bibiana Collado.
En realidad es un 3,5. Miradas de orgullo, hijas que hacen cosas importantes. Me hace pensar en mi abuela. Me hace pensar en convertirse en un saco de trigo. Y en las inversiones amorosas. La historia de Carlos Molero la he vivido yo, excepto por su desenlace. Qué ternura, qué seducción, qué timidez.
Como descubridora reciente de Ciberlocutorio, cuando me he enterado de que Anna Pacheco había escrito una novela, me ha entrado mucha curiosidad y allá que he ido. Y me ha gustado mucho, porque he podido ver matices en la lectura en base a lo que conozco de ella a través del podcast, algo que no me había pasado antes con ningún autor.
Esta novela cortita es perfecta para leer una tarde de verano, como ha sido mi caso. Super fresca, con frases que me han hecho reír en voz alta e ideas con las que no sabía que iba a sentir tanta familiaridad y complicidad.
Pues un librito amable de leer, ritmo rápido, capítulos muy cortos, escrito sencillo pero bien. Sobre el laberinto que es la adultez temprana, y más siendo mujer; sobre las relaciones que caducan o para las que, al mudar la piel, ya no hay hueco; sobre las presiones externas que mamamos en lo sexual y lo estético.
Bien para salir de un bloqueo lector, aunque no sé si me llevo mucho más: como esa peli que, si bien la disfrutaste en el cine, al salir ya nunca volviste a verla ni recordarla en tu cabeza.
Habla del verano que salió I got a felling de los BEP, de las amigas de toda la vida con las que crees no tener nada en común más allá de pasar el verano en la ciudad y de los amigos que haces en la universidad y de los tíos rancios con los que te aburres follando pero te emociona que te enseñen música nueva. Todo lo político que debe ser un libro sin ser él nada de eso. También me ha hecho echar mucho de menos a mi iaia.
cogí este libro de una librería de segunda mano por anna pacheco, y no esperaba nada en sí, pero... he conectado tan poco, lo he disfrutado tan poco.
sé que no tienen que hablar todos los libros sobre mí, pero ayer fui a una mesa redonda con varias autoras y una de ellas decía "cuando escribes una autoficción, también se llega a una universalidad", y este libro, para mí, se ha sentido como una autoficción sin cariño. acaba de pronto, con una voz narrativa (en mi opinión) sin arco de desarrollo y simplemente inaguantable. intenta make some points sobre la conciencia de clase que no aterriza y que hace parecer que de hecho ser de clase obrera es un poco una mierda de la que avergonzarte. sé que la narradora es así, pero me ponía tremendamente incómoda la forma de hablar de temas como la depilación y las imposiciones a las mujeres (en un marco súper heterosexual que simplemente es que me siento tan alejada).
es un libro que habría leído con 16 años y pensaría que la gente de 20 es así, pero con 20 yo creo que ya se tiene un poco más de personalidad y de apreciación de las raíces y de las amigas y de los vínculos. hay un momento en el que su novio le responde a un correo diciendo algo así como "eso que dices es una puta mierda" y subrayé esa parte porque... sí
se lo he dejado a alzu en cuanto lo he acabado porque buf. igual simplemente no he tenido una adolescencia así, y no he podido apenas empatizar. y el lenguaje que usaba se me hacía súper "falso", con muchos adjetivos y palabras rimbobantes. creo que la forma de expresar simplemente no iba conmigo.
Cómo me gustan las novelas sencillitas con ligeros tintes feministas protagonizadas por una chica que afronta su mediocridad a los 20 después de haber crecido escuchando que era una niña muy lista...me core
Me ha parecido no obstante un poco plana...se supone que la gracia es ver cómo evoluciona su forma de afrontar las relaciones y de existir en su entorno, pero casi no se presenta al personaje que fue antes de la universidad...le faltan unas cuantas páginas