Pese a tener una legión de seguidores, la poesía de Miguel d’Ors (Santiago de Compostela, 1946) es la de un solitario, tan admirado como incomprendido. Sus versos están llenos, a la vez, de precisión, intensidad y misterio y es ese afán suyo de exactitud poética lo que le ha convertido en uno de los pocos poetas auténticamente renovadores de nuestro tiempo y en uno de los más reconocibles o más personales, por su estilo y su mundo; siempre ajeno al cabo a todo convencionalismo poético. En estas Poesías completas 2019 se reúnen los catorce libros de poemas publicados por Miguel d’Ors hasta el presente, la mayor parte de ellos inconseguibles
Buen libro. Algo irregular, claro, porque al tratarse de unas poesías completas incluye algunas muy buenas y otras no tanto. Quizá el lector quiera hacer como yo e ir marcando con pequeños marcapáginas de papel rasgado los poemas que más merecen ser releídos y recordados, en los que el poeta recuerda a los lejanos camaradas que ahora son "calvos y diputados", advierte que "cualquier día me moriré de asfalto y de bibliografía", habla de la voz sencilla que le dice "cerca del fuego cosas verdaderas" o se ríe de los que luchan por los trabajadores bien montados en su BMW o su Ferrari. Imperdibles también la "Respuesta a su hija Laura" y las "Lecciones de Historia (la larga marcha hacia ninguna parte)". Son poemas de andar por casa en el mejor de los sentidos, que hablan de la belleza, la alegría o la angustia de las cosas pequeñas y a la vez reconocen su valor eterno: "que nuestro amor no sea nota desafinada/en el sagrado acorde de la Vida".