Estos cuentos se inscriben dentro del realismo sucio que sigue la estela de la tradición beatnik. Los personajes que Parra retrata están rotos y en el intento de volver a ensamblarse han perdido varias de sus piezas. Más que hombres o mujeres plenos, son sobrevivientes. Hay algo elusivo en la drogadicción, alcoholismo, las parafilias y el ánimo psicópatatico que define sus perfiles: una especie de renuncia a la vida, y, al mismo tiempo, una negación de la muerte, una celebración de los bordes en toda ley que los sitúa en un limbo del que no pueden escapar. Se rechaza la vida porque se aspira a algo más, algo que no termina de llegar, pareciera ser la coda. Parra es un hacedor de historias incómodas y violentas, y es poseedor de un lenguaje descarnado y por momentos, sana contradicción, lúdico que interpela al lector, lo incomoda, no le deja un solo respiro al azar.
De regular para buenos hasta el 65% de lectura...pero el último cuento, desentonó, no me gustó, lo que hace que baje su calificación a 3 estrellas. Este último cuento se narra en primera persona. A pesar de que la mayoría de los cuentos lograron mantener un nivel de interés constante, el desenlace del libro me dejó con una sensación de insatisfacción. El último relato, narrado en primera persona, rompe con la dinámica establecida en los anteriores y presenta una narrativa más fragmentada y experimental. Si bien la intención de innovar es admirable, en este caso particular no logró conectar conmigo.
En general los demás cuentos bastante aceptables, digeribles, aunque su lenguaje raya con el realismo sucio me pareció bastante de lo mismo de una realidad que ya vivimos día a día, aunque no pertenezco a esos sectores. Su lenguaje y estilo crudo sin concesiones es a menudo violenta
Por otro lado, no me quedé con ninguna frase significativa de su atmosfera opresiva, no sentí realmente que aportara ese gusto por tratar de buscar algo que sobre salga, algo nuevo; sin embargo, eso no significa que no me leería otro libro de Parra. Habrá que indagar cual es una de sus mejores obras para poner en lista de espera y empezar a leer.
Cuentos de una marginalidad y crudeza creíbles, algo difícil de encontrar en este tipo de literatura, que suele pecar de exagerada. Me gusto que el estilo de narración de cada cuento sea distinto del otro, aunque se trate de historias de personajes marginales que bien podrían pertenecer a un único universo. Tal vez el único punto bajo para mí fue "La sublevación", lo sentí fuera de lugar en este libro.
Siempre adictivo pero sin fuerza argumental, flojos flojos diálogos.
Me parece que Parra ya fue. En estos momentos mi libro de cuentos le saca la mierda al suyo. Aunque claro que estoy comparando mi único libro con su peor libro. Bien oportunista por mi parte. XD Ojalá se recupere.
3.5/5 Le pondría 4 estrellas, porque estos cuentos están muy muy buenos, pero 4 estrellas es para Los niños muertos, sin duda.
A pesar de que estamos acostumbrados a los personajes que nos ofrece Parra, en este libro, nos encontramos con un lenguaje que está buscando nuevos códigos. Hay lirismo en algunos cuentos, lo cual sorprende gratamente. Es clara la evolución del autor.
La mayoría de historias se cuentan desde lo lumpen. Y mientras más se sumerge, peor le va. Sus diálogos son torpes, su narrador monse y las tramas hacen más ruido que catre de hostal... En fin, como cuenta en uno de sus relatos, quizás esto encaje más para una serie de Aldo Miyashiro que para un cuento con barrio. Las dos estrellas ( que en realidad son una y media) van por En el río culebra.
Al libro le falta una razón para ser conjunto, pero hay una apuesta por dotar el sensacionalismo y la afición gore en clave peruana ochentero-noventera de una dimensión política bastante más real y propia o personal que casi todo lo que se hace en el medio. La apuesta por el sueño quevediano en clave pasta básica del cuento final o la antropología urbana de la literatura peruana contemporánea en Royal Burger me parecieron lo más destacado de un libro con una descripción que despista y en una edición con erratas. 3.5
Para todos aquellos que si animen a leer Resina olvídese de los relatos de cómodos de reconciliaciones familiares o las narraciones nostálgicas de un pasado colonial. Parra con sus relatos rompe con el falso optimismo y la superficialidad que marca a tantos productos culturales recientes. Richard nos confronta con la violencia, dolor y el caos que define la experiencia nacional. Muy recomendable.
Notable serie de cuentos. Para el recuerdo el chaqueteo a los escritores del tipo "borrachos de anagrama". Probablemente, esa escritura también es un producto...