Delirio, meditación, cascada, océano; el trabajo poético de David Huerta alcanza en Incurable –poema precioso sin preciosismos, poema llano que no desdeña la extravagante orfebrería de lo hermético ni la violencia revelatoria, poema inspirado que respira por la herida y por el verbo– una maestría admirable y conmovedora. Incurable es un momento clave en la poesía de nuestra lengua.
David Huerta es un escritor, editor y traductor mexicano, nacido en Ciudad de México en el año 1949. Su relación con la poesía se dio naturalmente, dado que su padre, Efraín, fue un poeta muy respetado. Colabora desde hace mucho tiempo con el Fondo de Cultura Económica en la traducción y edición de obras, además de haber dirigido su revista llamada La Gaceta. También ha sido columnista de Proceso, publicación semanal de información y análisis, y en la actualidad escribe acerca del Siglo de Oro para la Revista de la Universidad. Huerta considera que la poesía es el resultado de combinar el orden y la técnica con la imaginación, el plano donde no existen reglas. Con respecto al peso de ser hijo de un gran poeta, asegura siempre haber intentado distinguirse para evitar comparaciones, aunque sus obras han sido para él una invaluable fuente de inspiración. Su trabajo ha sido reconocido muchas veces, y entre los premios que recibió se encuentran el Poesía Carlos Pellicer y el Xavier Villaurrutia; este último significó mucho para él, dado que el jurado estaba conformado por escritores, personas a quien conoce y respeta. Entre sus poemarios destacan "El jardín de la luz", "Cuaderno de noviembre", "La sombra de los perros" y "La calle blanca".
Incurable, es un oasis, una fuente borbotante, una cascada de palabras. Altamente debe ser leído en voz alta. Es un Everest del idioma español, un amazonas del lenguaje. Necesito tiempo para pensarlo pero me sobran ganas de volver a leerlo. Un monumento que que cobra vida y nos deja atónitos.
Incurable es un libro íntimo y sobre todo valiente. Verso por verso se deja ver a sí mismo: soledad, amor, vida, muerte, tristeza, agonía. El autor logra desmenusar casi cada hebra de su esencia, transformándose en una parte más de la poesía que escribe.
Un libro difícil, retador. Una vorágine de palabras, un almacén desordenado de palabras en combinaciones inusitadas al que vale la pena sumergirse. Los tesoros a encontrar aquí son muchos.