”In these dark times, it’s those small acts of kindness that keep us alive, after all. They remind us of our humanity”.
Creo que esta es de las novelas gráficas más bonitas, duras y reales que he leído en mucho tiempo. Y sí, todos sabemos que hay muchísimas historias sobre la Segunda Guerra Mundial en formato gráfico, Maus siendo la primera, pero nunca van a ser suficientes. Además, creo que Pájaro Blanco es muy especial porque apela a un público muchísimo más joven, un público que quizá no sepa mucho de los horrores que se cometieron entre 1939 y 1945. Y si hay algo que no puede suceder es dejar que las nuevas generaciones ignoren la historia y, por eso mismo, la repitan.
R. J. Palacio, que es la misma autora de toda la serie Wonder, nos cuenta aquí la historia de la niñez de Grandmère, la abuela de Julian, el chico que le hacía bullying a August. Esta chica judía vivía en un pequeño pueblo del sur de Francia con sus padres durante la Segunda Guerra Mundial. Afortunadamente, cuando empezó todo, su pueblo quedó dentro de la Zona Libre de Francia, no la Zona Ocupada, así que durante un tiempo pudo seguir viviendo su vida normal. Sin embargo, con el paso de los años, los nazis llegaron también a la Zona Libre y el antisemitismo surgió como una ola. De un momento a otro, la separan de sus padres y empieza el horror de tener que esconderse para poder sobrevivir.
En esta novela gráfica podemos ver y sentir la angustia de una niña que no sabía lo que estaba sucediendo, que tuvo que vivir durante muchísimo tiempo en un granero oscuro y que dependía de la bondad de una familia que, al esconderla, estaba poniendo su propia existencia en riesgo. Y creo que esa es una de las cosas que más me impresionan de todas estas historias sobre la Segunda Guerra Mundial. Sí, hubo masacres, genocidios y torturas, pero también está la otra cara de la moneda. La de las personas que demostraban que aún quedaba algo de humanidad en medio de la guerra y ayudaban a desconocidos, los vestían, los alimentaban y mentían a los nazis para protegerlos. Cada que pienso en la valentía, la bondad y la humanidad de esas personas se me ponen los pelos de punta. Y por eso este tipo de historias son importantes, es vital que recordemos a quienes salvaron muchísimas vidas y permitieron que esas voces luego pudieran vivir más allá de la época más oscura de la humanidad.
Pájaro Blanco es eso, una historia que nos recuerda que, a pesar de que la humanidad pueda pasar por momentos horrendos como el Holocausto, los campos de concentración y los nacionalismos absurdos, siempre habrá personas que se esfuercen por mantener encendida esa luz que, al final, es la que le da otra oportunidad al mundo y a la historia de corregirse.