Isabel es una anciana que le cuenta a Marta, su joven cuidadora, con reticencia y ataques de mal genio, algunos episodios de su pasado. En sus conversaciones la cuidadora descubre que Isabel ha tenido una vida llena de historias. Que sobrevivió a muchas calamidades en años difíciles, que tuvo que ejercer la prostitución y que conoció a muchos hombres. De todos ellos, Isabel guarda con especial cariño el recuerdo de un hombre, que fue delicado y atento con ella, y al que le devolvió el dinero con una nota: «Para que vuelvas hoy». Al día siguiente Isabel recibió un enorme ramo de flores con un mensaje: «Para Isabel, mi primer amor». Y para Isabel, ese hombre, del que nunca más supo, se convertirá en el amor de su vida. Por todo lo que Isabel le va contando, Marta reconoce en ese hombre a un personaje real, Marcos Ana, que escribió en sus memorias un capítulo de cómo, cumplidos los cuarenta, tuvo su primer encuentro con una mujer, tras 23 años encarcelado en el franquismo por motivos políticos. Marta le lleva el libro y lee con Isabel cómo vivió aquel hombre avergonzado ese único encuentro y la lección de dignidad de su comportamiento.
Eduardo Mendicutti (Sanlúcar de Barrameda, 1948) es autor de más de doce obras, todas ellas publicadas con gran éxito de crítica y público, traducidas a numerosos idiomas y merecedoras de premios como el Café Gijón y el Sésamo. A las tituladas Siete contra Georgia, Una mala noche la tiene cualquiera, Tiempos mejores y Última conversación les siguieron El palomo cojo y Los novios búlgaros, que inspiraron sendas películas homónimas dirigidas por Jaime de Armiñán y Eloy de la Iglesia. Asimismo, ha publicado el libro de relatos Fuego de marzo y las novelas Yo no tengo la culpa de haber nacido tan sexy, El beso del cosaco, El ángel descuidado (Premio Andalucía de la Crítica 2002), California, Ganas de hablar y Mae West y yo. En Otra vida para vivirla contigo, Eduardo Mendicutti ha escrito, sin duda, su mejor historia de amor, una novela cómica y conmovedora, romántica y contemporánea: La ley del deseo de nuestros días.
Este libro me ha sorprendido y me ha gustado más de lo que me esperaba. No era lo que más me apetecía leer en el momento, pero como lo había sacado de la biblioteca me animé, ya que tenía que devolverlo pronto, y me alegro muchísimo de haberlo hecho. La historia del libro es sencilla, no tiene un gran argumento: Isabel, una mujer mayor, nos narra en primera persona fragmentos de su vida, de su pasado y sobre todo de su amor de una noche: Fernando, a quien no volvió a ver pero a quien nunca pudo olvidar. Realmente, esa es toda la trama, y así dicho no parece gran cosa. Es la forma de escribir de este autor lo que hace que este libro deje huella, que enganche, que se devore y que se convierta en algo remarcable. Me ha ENCANTADO la pluma de Mendicutti. Tiene un estilo que a mí me recuerda mucho a escritores latinos -de hecho, al principio pensaba que lo era- con un vocabulario muy peculiar pero que me ha maravillado, una forma de escribir así como de corrido, que te coge de la mano y la no te suelta. Preciosa y con una gran calidad literaria, se nota la maestría de este escritor. De verdad que no puedo dejar de maravillarme ante lo bien escrito que está este libro. Además, a través del personaje de Isabel, el libro está lleno de humor. Isabel es un curioso personaje, borde pero al que se le coge cariño, que llama a las cosas por su nombre, sin tapujos, y que escandalizaría a más de uno. A mí me ha encantado. Sin duda esta historia es tan brillante porque ella es la narradora: con su desparpajo, con su charlatanería, hace del libro una experiencia muy divertida y amena. El libro es dramático, triste y melancólico, pero mezclado con este humor que ya he mencionado, combinación que me ha encantado. De hecho, me ha recordado un poco al de Lo mucho que te amé, de Eduardo Sacheri, por el mismo tema de la pluma y del humor. En fin, que ha sido una sorpresa y que lo recomiendo totalmente, ha sido mejor de lo que esperaba.
Sin duda me quedo con la naturalidad de Isabel. También con su forma de contar su pasado como "quitándole hierro al asunto", sobre todo dada la dureza de su situación. En el libro se esconde un grito de libertad para las personas LGTBI en aquella época, y digo esconde, porque no es el principal argumento, pero Mendicutti lo integra concienzudamente. Se refleja una realidad cotidiana, y la conversación entre Isabel y Marta da una torta a la meritocracia, la intelectualidad y a los títulos, del tipo que sean. Lo que saco en claro de este libro es que para ser buena persona, para reconocer a los demás como iguales, sean como sean y vengan de donde vengan, no es necesario estudiar (aunque nunca esté de más leer), sino salir, vivir y pasar dificultades.
Mendicutti no defrauda, como siempre. Da voz a una prostituta que nos cuenta su historia y a su vez, la historia de España. Muy grato también haber conocido la vida y obra de Marcos Ana, poeta republicano español. Su historia con la prostituta que ha inspirado a Mendicutti en esta obra de ficción aparece en sus memorias " Decidme cómo es un árbol".
La lectura no ha conseguido engancharme y se me hace repetitivo el uso de expresiones soeces para referirse de manera continua a cualquier ámbito de la vida de la protagonista.
Una de mis últimas lecturas de las novelas de Mendicutti, lo que siempre es un grandísmo placer. Es una extraordinaria historia de un amor que el tiempo no borra, pero que la historia ha marcado con su cruel destino. Isabel Peñalver se enamoró de un cliente después de concluir una pena en las cárceles franquistas, cuando él salió de prisión en 1961 se conocieron, el resto debes conocerlo tu mismo, futuro lector...